El hostel del Café Saimaza reabrirá como establecimiento ‘boutique’

La firma Room007 se hace cargo de la gestión, reduce habitaciones para que todas tengan baño propio y captar nuevos tipos de clientes

La fachada principal del establecimiento, actualmente con el acceso cegado
La fachada principal del establecimiento, actualmente con el acceso cegado / Juan Carlos Vázquez

Sevilla/Un cambio en la línea de negocio que será apreciable el 15 de febrero. La firma Room007 Hostel se hace cargo de la gestión del establecimiento que abrió hace dos años en la antigua fábrica de Café Saimaza, en la calle Buiza y Mensaque. El negocio está ahora cerrado para ser reformado y reabrir con más calidad, mayores prestaciones tecnológicas y mayor realce de los valores patrimoniales del edificio por medio de nuevas iluminaciones. El hostel, modalidad de alojamiento económico que permite la experiencia de interactuar con otros huéspedes, dará paso en este caso a un negocio de mayor nivel, una suerte de Hostel Boutique, que permita captar nuevos tipos de clientes hasta ahora no son preferentes en esta opción, como familias completas a las que es más fácil este tipo de alojamientos que tener que contratar varias habitaciones en un hotel.

El edificio fue rehabilitado de acuerdo con un proyecto de reforma parcial, de conservación y mantenimiento que fue aprobado por la Gerencia de Urbanismo en verano de 2018. Un año después el proyecto fue reformado y nuevamente aprobado. Y meses después, el 8 de octubre de 2019, recibió la primera licencia de ocupación. La pandemia, que en España estalló en marzo de 2020, supuso un mazazo para todo el sector hotelero con severos efectos.

La azotea del establecimiento hotelero
La azotea del establecimiento hotelero / M. G.

A lo largo de 2021, el titular de la actividad ha apostado por un cambio en la línea de negocio. El establecimiento ha cerrado de momento. El acceso principal está literalmente cegado, lo que llama la atención de cualquier viandante. Se trata de un edificio con una portada de reconocida belleza que resalta por la azulejería tradicional, que por fortuna ha sido respetada en todo momento. El acceso cegado es una medida provisional especialmente recomendada para impedir la entrada de los okupas.

Otra imagen de la fachada principal con la artística azulejería
Otra imagen de la fachada principal con la artística azulejería / Juan Carlos Vázquez

El objetivo del nuevo reformado es ejecutar “ligeros cambios en la distribución interior para dotar de baño a todas las habitaciones, conservando el uso original de alojamiento hotelero, alturas, edificabilidad y todas las condiciones urbanísticas que obtuvieron licencia, así como la conservación, mantenimiento y adecuación de elementos que obligaba la ficha de patrimonio, y aprobada por la Comisión Local de Cultura. En general se trata de dotar de baños a todas las habitaciones, para lo cual es necesario introducir cambios en las colindantes e incluso descomponer las de más camas en dos habitaciones con menor número de ellas para dar cabida a los baños”.

La firma Room007 parte de la base del respeto a las singularidades de los edificios y comercios donde abre sus negocios. Por eso lejos de plantear cambios sustanciales, lleva a gala el respeto a los valores patrimoniales. La finca de Buiza y Mensaque fue el primer establecimiento de Café Saimaza en la ciudad. Un grupo inversor vasco apostó por su compraventa en 2018. Hoy la propiedad del edificio es de una familia del Norte de España que ha confiado su gestión a Room007 que ha apostado por Sevilla, pues también tiene prevista la apertura de un hotel en la calle Tetuán en el edificio de Bolsos Casal, un inmueble que también cuenta con fachada hacia Jovellanos.

El olor que despedía el antiguo tostadero

Café Saimaza ancla sus orígenes en 1908 de la mano de Joaquín Sainz de la Maza, que inauguró la histórica empresa en el edificio de la calle Buiza y Mensaque. Fue el inicio del imperio del café sevillano. El edificio fue proyectado por Antonio Arévalo Martínez. Los sevillanos de la época cuentan que cuando el tostadero estaba a pleno rendimiento, el olor a café impregnaba las calles aledañas y llegaban hasta el mercado de la Plaza de la Encarnación.

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