Confirmaciones en Marinaleda
Calle Rioja
Sierra Sur. El arzobispo Asenjo dio el sábado la misa del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales, y por la tarde se fue a confirmar al pueblo de Sánchez Gordillo.
CELEBRÓ la misa del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales, y después dio la noticia: Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo de la diócesis de Sevilla, donde acaba de cumplir cinco años, se fue la tarde del sábado a Marinaleda a confirmar a 30 adultos. Era su segunda visita a este pueblo de la Sierra Sur, cuyo alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo, es el único superviviente de las elecciones de 1979. Desde entonces, ha habido tres papas, seis presidentes del Gobierno, cinco presidentes de la Junta y ahí sigue el tío, que diría un castizo.
El alcalde de Marinaleda tuvo en sus años mozos veleidades de seminarista y ya mantuvo un primer contacto con el titular de la archidiócesis para pedirle 12.000 euros con los que apuntalar la cubierta de la iglesia del pueblo. El sábado lo consagró Asenjo a la canalla, cariñosa expresión que también tiene su acepción peyorativa, canalla al cuadrado.
San Francisco de Sales nació en 1567, justo tres siglos antes de que se fundara el Diario de Cádiz, buque insignia de los periódicos del Grupo Joly, y murió en 1622. En el tránsito del Renacimiento al Barroco, coetáneo de Cervantes, de Santa Teresa de Jesús. Su libro Introducción a la vida devota lo tradujo del latín Francisco de Quevedo y Villegas, ese genio que está enterrado en un hermoso pueblo manchego llamado Villanueva de los Infantes. San Francisco de Sales fue obispo de Ginebra, la ciudad donde nació Juan Carlos Blanco, nuevo director general de Comunicación Social de la Junta de Andalucía.
Adrián Ríos es una especie de director general de Comunicación del Palacio Arzobispal. Estudió Derecho, fue alumno de Javier Pérez Royo (y de muchos más) y Asenjo Pelegrina lo mandó una temporada a Roma. Asenjo ofició la misa en el convento de las Salesas de las monjas de la Visitación, orden fundada por el propio Francisco de Sales. Da a la plaza de las Mercedarias y alguna de las oraciones llegarían hasta la puerta de la Carbonería, de duelo por la muerte de Paco Lira. Frases como ésta del Libro de la Sabiduría que leyó alguien: "La soberbia es el heraldo de la ruina".
Asenjo se reunió después en Palacio con un grupo de periodistas. Es un guía excelente del patrimonio artístico de la Iglesia de Sevilla, ése que cuida, cataloga y difunde el jesuita Fernando García Gutiérrez. El mariscal Soult, mucho más peligroso que Sánchez Gordillo, convirtió una de las estancias en salón de baile. Ahora están allí los doce apóstoles, incluido el que le traicionó. Sin él, quedaban once, el número balompédico.
A las ocho de la tarde jugaba el Atlético de Madrid, el equipo de Asenjo y de Carlos Amigo Vallejo. Colchoneros desde 1982. Se enfrentaba al Rayo Vallecano, equipo de la barriada en la que fue obispo monseñor Iniesta. "Creo que está en Albacete", dice Asenjo de este sacerdote que escandalizó a los poderosos y a los duros de corazón. El obispo Iniesta, en los dominios geográficos del futbolista Iniesta.
Viaje a Marinaleda para confirmar a 30 adultos. Entre Osuna y Estepa. No es el único asunto que el arzobispo tiene en la Sierra Sur. El nuevo párroco de Los Corrales, donde lo fue el mítico Diamantino García, tan bueno, tan radical en las raíces de su bondad, aquel cura que les daba la comunión a los hijos de los periodistas progres, el nuevo cura de ese pueblo le ha hecho una petición insólita. También es párroco de Martín de la Jara, separados dos kilómetros y por el arroyo Salado, como sabe el jareño Antonio Sánchez. Desde Los Corrales, el cura párroco ha pedido a Palacio un confesionario. No había porque la teología de la liberación en su variante serrana y jornalera convirtió las confesiones en catarsis asamblearias, no crean los de Podemos que han inventado la pólvora, y el nuevo cura prefiere volver a las confesiones individuales. Una petición que entiende muy bien un arzobispo que todos los lunes cruza media Avenida para confesar en la capilla de San Onofre, donde la terminal del Metrocentro.
En Palacio hay cinco cuadros de David que pertenecen a la Escuela Holandesa. Goliath lo tiene muy difícil. San Francisco de Sales traducido por Quevedo, que ha venido a la cartelera sevillana, teatro Quintero, encarnado por el cómico Moncho Borrajo con la voz de Carlos Latre. Un confesionario para Los Corrales y un arzobispo que ofició en la parroquia del Sagrario una boda de egipcios coptos. Cosas del embajador de Sigüenza en Sevilla.
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