Conozca usted a sus vecinos
Calle rioja
Normalidad. La democracia es un precepto dominical. Se hace raro sin fútbol, jugamos contra Zambia… en fútbol femenino. A dos hermanas les tocó la mesa en la que votó la ministra
Era extraño. Un domingo de elecciones pero sin fútbol. En la quiniela, partidos de las ligas sueca y noruega. España jugaba contra Zambia en las antípodas, pero en fútbol femenino. Habrían votado por correo. Un danés volvía a imponerse en París en el Tour de Francia. Hace cincuenta años lo ganó Luis Ocaña, el segundo español que lo conseguía después de Federico Martín Bahamontes. De Toledo a Cuenca, ciclistas de interior en un país que ayer votaba con buena parte del censo electoral veraneando en las playas. María Jesús Montero es la número 1 por Sevilla. Ya ha votado en el colegio electoral de la calle Fresas y vuelve por la calle Calatrava con su séquito de correligionarios. El voto es un precepto dominical que Emilio, sevillano de 1933, cumple después de oír misa en la parroquia de Ómnium Sanctórum. En el Evangelio de San Mateo, un duelo dialéctico entre el trigo y la cizaña. Lo que a veces se consideran uno a otro los adversarios políticos. Cayetana podría bajar con una polea las provisiones para sus hijas. A las dos les ha tocado una de las mesas electorales. Les acompaña uno de los hijos de Angelita, que trabaja en el estanco de la Alameda. Charo y Concha son reconocidas por muchos de los votantes. Una jornada electoral es una variante democrática del programa radiofónico Conozca usted a sus vecinos. Concha cumple años un 7 de mayo, como Pablo Juliá y un servidor, como los cumplía Almudena Grandes. Nació el mes y el año del mayo francés. Hace un siglo en París se producía la ruptura entre dadaístas y surrealistas. En la otra mesa le ha tocado al marido de Rocío, vecino de la confluencia de Calatrava con Bib Arrangel. La madre y la hermana de Joaquín de la Peña van a votar después de la misa de diez y media. Joaquín votó por correo porque está en Palencia revisando los preparativos de la boda de su hijo en la sobria Castilla. A la ministra en funciones la acompañan José Antonio, Cristóbal y Juan Carlos Cabrera, ahora en la oposición municipal. Su compañero en la corporación, Antonio Muñoz Martínez, va en las listas del Senado. Los dos munícipes que optaban a sustituir a Juan Espadas cuando dejó la Alcaldía para dar el salto a la política andaluza. Hace cien años Lenin accedía a la presidencia de la Unión Soviética. Hace cincuenta años, le abonaban el terreno a Perón para regresar al mando de la política argentina. El leninismo y el peronismo siguen cotizando en política. Hace cien años moría Pancho Villa.
Los niños juegan a la pelota en la Alameda, sus padres van llenando los veladores. La Norte y Badulaque se convierten en mentideros de la jornada electoral. Y la Piola, el Central y Lola por Dios. Conforme crece el porcentaje, se produce el tránsito del café a la cerveza. Pasan los autobuses urbanos, el 13 y el 14, y los buses turísticos. Cayetana se asoma de vez en cuando. Recordará el tiempo en el que sus niñas iban al colegio. La ministra ha echado los dos sobres en la urna que custodian las hermanas con el hijo de Angelita. Los vecinos eligen al presidente de la comunidad. Rafa y Marisa acuden juntos a votar. El matrimonio es una unidad de destino en lo electoral. Un gobierno doméstico de coalición donde los pactos y las alianzas son el pan de cada día. El día no es tan caluroso como preveían los bardos del apocalipsis. Las papeletas no son para el verano, pero las circunstancias han hecho coincidir la jornada electoral con el final del Tour de Francia. Los analistas preparan el podio, que puede terminar como el camarote de los hermanos Marx.
Aurora nació en 1932. Espera para ir a votar a su hermana Carmina, que es de 1933. Lo que no habrán visto estas dos mujeres, la viuda y la cuñada de Custodio. La democracia es sagrada. Está muy bien elegido el domingo como día para los comicios. Concha y Charo recordarán esta jornada con una sonrisa. Sentadas en el cole en un pupitre de tres. La calle Calatrava une la Barqueta con la Alameda de Hércules. La votación de la ministra en funciones provocó un vaivén de cámaras y reporteros. El voto es secreto, como la ropa tendida de la obra de teatro que durante la campaña electoral se ha estrenado en San José de la Rinconada, en el centro cultural que se habilitó en la antigua casa del director de la azucarera. Ocho mujeres enlutadas salían leyendo el ¡Hola! en portadas donde venían Carlos de Inglaterra o Tamara Falcó. Ese municipio es el nuevo Beverly Hills del socialismo hispalense: de allí salieron dos alcaldes de Sevilla (Monteseirín y Muñoz) y el nuevo presidente de la Diputación. Y allí fue María Jesús Montero en uno de sus últimos mítines de campaña. Tendiendo secretos.
La calle tiene dos capillas: la del Carmen de Calatrava, que hace una semana celebró la festividad de su titular, y la de Belén, ya desacralizada, que durante un tiempo hizo las veces de colegio electoral. No tardarán en pasarse las religiosas del convento más cercano, el de San Clemente. Las aulas del Safa (Sagrada Familia) viven oleadas de electores. La cola del Carrefour parece la de los sufragios. Tienen que habilitar una segunda caja para atender a tanta clientela. Es un oasis para el apaño o la urgencia si has venido de la playa para votar. La madre de Charo y Concha vio desde el balcón al cortejo de la ministra. Después estaría pendiente del telediario por si aparecían sus dos hijas el día que un danés volvía a ganar el Tour de Francia. Después de la votación, el recuento y el escrutinio, palabra que al hijo de Angelita le sonará al uno-equis-dos de la quiniela que esta semana ha sido de equipos nórdicos e impronunciables. Yo no dejo de echarla y si saco mayoría absoluta con el pleno al quince me voy de escapada a los fiordos. Hace cincuenta años, el presidente Nixon empezaba a estar atrapado con los papeles del Watergate. Una palabra del televisor en blanco y negro, cuando Concha y Charo jugaban en el entorno de Reposo y Lumbreras con unas amigas a las que medio siglo después habrán vuelto a reconocer mientras revisaban el dni, apartaban los papeles de la ranura y echaban el voto en la urna, ese oráculo de Delfos. Que sea lo que D’Hont quiera. Y justo al cierre de los colegios electorales, salió en procesión la Virgen del Carmen de Calatrava.
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