Sevilla

El Consejo Consultivo tumba el parking de la Alameda

  • El dictamen considera que no se puede ir contra el modelo general por el que apuesta el vigente PGOU, que impide nuevos estacionamientos subterráneos en el casco histórico

No habrá parking subterráneo en la Alameda de Hércules ni en ninguna otra localización del casco histórico. No se pueden admitir cambios que contradicen el modelo del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que suponen una modificación estructural. El Consejo Consultivo de Andalucía, cuyo dictamen es preceptivo y vinculante, informa desfavorablemente la propuesta de modificación puntual del planeamiento promovida por el gobierno de Zoido y aprobada en el Pleno municipal gracias a los votos de los 20 concejales del PP.

El dictamen del Consejo Consultivo de Andalucía, de un total de 27 folios, rechaza la modificación del artículo del PGOU relativo a los aparcamientos en el recinto intramuros del conjunto histórico, lo que supone en la práctica que queda tumbado el proyecto de Zoido de construcción de un estacionamiento subterráneo en la Alameda de Hércules, una de las iniciativas que lleva anunciando desde los tiempos en que era candidato.

En el expediente promovido por el gobierno local, se justifica la necesidad de implantar aparcamientos rotatorios en el centro histórico debido al retraso en la ejecución de la red de transporte público previsto en el PGOU. Se apunta a que esta medida sería provisional hasta que la oferta de transporte fuera una realidad.

El dictamen del Consultivo recuerda que los aparcamientos públicos y mixtos de iniciativa municipal están, efectivamente, contemplados en el vigente de forma genérica, aunque, he aquí la clave, está excluida la posibilidad de construir nuevos parkings en los cascos históricos. Por este motivo, el dictamen refiere que el Ayuntamiento debe razonar las circunstancias "justificadoras" de la modificación del PGOU. Y si se produce un aumento de la "lucratividad" en la construcción del parking son necesarias las medidas compensatorias correspondientes.

La conclusión del Consultivo es clara: no se puede contradecir el modelo implantado por el PGOU, que apuesta claramente por un casco antiguo sin más estacionamientos bajo tierra, y en caso de que se quisiera hacer un aparcamiento concreto en un sitio específico (como sería el de la Alameda) habría que justificarlo de forma precisa, cumpliendo el requisito de ser sometido al dictamen del Consejo Consultivo.

El Consejo Consultivo recuerda que su intervención en estos asuntos está justificada por las funciones esenciales que cumplen las zonas verdes y espacios libres en el desarrollo de la vida humana en las ciudades: "Son enclaves fundamentales que contribuyen al uso racional del suelo, impidiendo la masificación, favorecen un adecuado desarrollo de la vida ciudadana, facilitando un más cercano contacto con la naturaleza y ofreciendo la posibilidad de contar con áreas de esparcimiento".

El alcalde, Juan Ignacio Zoido, ha justificado siempre la propuesta en el "interés mayoritario" de vecinos y comerciantes y en la necesidad de combinar las políticas de peatonalización con la facilidad de acceso y penetración al casco histórico. El anuncio del Ayuntamiento provocó reacciones a favor y en contra de la iniciativa. Zoido proclamó siempre su respeto a "todos los que no son partidarios" de la idea, pero aseguraba que los vecinos y empresarios del comercio y del sector hotelero a favor de sus planes son "mayoritarios". El discurso del alcalde al respecto ha sido, según sus propias valoraciones públicas, el de apostar por ser "consecuente" con un modelo de ciudad con un centro en el que convivan "las nuevas tendencias de peatonalización y al que se pueda llegar y aparcar el vehículo para luego desplazarse con otros medios".

El gobierno contemplaba la creación de 5.000 plazas de aparcamiento en la zona periférica del casco histórico como necesidad básica para disuadir del acceso al centro en coche. Pero mientras ese complejo objetivo se gestionaba sin éxito, las delegaciones de Urbanismo y Movilidad estudiaron las opciones de sumar plazas de parking intramuros. Y en ese ámbito, el proyecto clave era el de la Alameda de Hércules. El gobierno local analiza actualmente esa posibilidad y de hecho tiene sobre la mesa alguna oferta interesante para acometer la obra y la posterior explotación.

El bulevar, levantado en obras en los tiempos de PSOE e IU en el poder, incluía un parking subterráneo en su diseño original, pero fue descartado por Monteseirín ante el rechazo del vecindario. La Alameda fue reurbanizada sin aparcamiento en el subsuelo. El equipo de Zoido decidió recuperar ese proyecto, asegurando que lo afrontaba a medio plazo. La asociación de comerciantes del centro ha apoyado siempre su construcción y ha pedido otro en el Prado de San Sebastián. El de la Alameda, al menos, ya no será posible. Salvo un cambio radical del PGOU.

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