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Feria de Sevilla 2019 | Crónica del martes de Feria

En las tradiciones late la Sevilla más abierta y moderna

  • La campaña electoral llega mañana a la Feria l La Feria es abuela del 98, bisabuela de poetas del 27

Elegancia en la Feria este Martes de Feria

Elegancia en la Feria este Martes de Feria / Antonio Pizarro

Curtido en soledades, el poder nunca camina solo. La Feria tiene poder. Sí-se-puede. De San Telmo al real de la Feria se llega en un cuarto de hora. Si hubiera barquero, todavía menos. La primera Feria en Palacio de Juanma Moreno, que ayer iba de Bombita a Pascual Márquez. Mañana empieza otra campaña electoral pero la Feria tiene anticuerpos para prosélitos y tostones. Pierde votos quien quiera ganarlos por el atajo de los farolillos.

Mucho antes de que se inventaran esas palabras tan prosaicas, tan feas, tan lejanas al mundo de Góngora y Quevedo, ya era la Feria transversal y sostenible. Este lenguaje de burócratas llega siempre tarde. La Feria es interclasista, intergeneracional, interdisciplinaria, sólo le falta el Inter de Milán. La Feria se vive también en la periferia. Impregna toda la ciudad, sus costumbres, sus horarios, su economía.

Mujeres en traje de flamenca buscan la sombra junto a la estatua de Castelar en los Jardines Cristina. Ya estaba la Feria en funcionamiento cuando el político que hizo un arte de la oratoria fue uno de los cuatro presidentes de la Primera República. La Feria es abuela generacional de la generación del 98, sevillanas de Valle y de Unamuno, bisabuela de los poetas del 27. Salen turistas con pedigrí en coche de caballos del hotel Alfonso XIII, a dos pasos del Palacio donde nació Vicente Aleixandre, nacido el mismo año que Lorca, que descubrió emocionado la Feria de Abril en 1935, un año antes de su trágico final.

El cronista imagina que todo esto lo han organizado por su cumpleaños. En Gitanillo de Triana esquina con Chicuelo saluda a Tomás Valiente, que también cumple años este 7 de mayo. Igual que Evita Perón, que visitó Sevilla en 1947 y nació hace justamente un siglo. Cumplen años el séptimo día de mayo Almudena Grandes y Pablo Juliá. Su estela se multiplica en cada foto de la tortilla. Fotógrafos de guardia en las casetas mediáticas, en las políticas; fotógrafos de asueto que vienen sin cámara a la Feria, como Miguel Ángel León y Elisa Arroyo, que llegan al real desde Kansas City.

La Feria es abuela de la generación del 98, sevillanas de Valle y de Unamuno, bisabuela de los poetas del 27

Con los toreros pasa como con las tonadilleras. Detrás de cada diminutivo hay un gigante. Pasa con Juanita Reina o Marujita Díaz; y en los diestros que tienen calle en el Real, con Gitanillo de Triana, Joselito el Gallo o con Bombita. En esta calle próxima a la calle del Infierno está una caseta de la calle oficial del Cielo, es decir, la de la Cope.

Carlos Herrera ha venido para “dos minutos”. Encuentro de sanluqueños con el vicepresidente de la Junta Juan Marín. Los deportivos –Almansa, Escalera, Oliva, Víctor Fernández– hablan con Monchi, el hijo pródigo del sevillismo. El cañaílla que siempre admiró a Carlos Marx y el presidente Suárez, ahora con calles respectivas junto al parque Amate y al real de la Feria, volvió de Roma a la Nova Roma, nombre renacentista de Sevilla.

Rechazó una oferta del Arsenal, que hace 25 años ganaba la Recopa al Parma y su Cartuja. Alberto Herrera, hijo del locutor, nació en plena Expo. Su padre lo ha hecho Herrera el Joven. Primera Feria en el cargo de José Miguel de Andrés, vicepresidente del BBVA, que la descubre con su esposa, Piluca Díaz de Tuesta, con Luis Miguel Martín Rubio de anfitrión. Junto a ellos, Fernando Giménez Barriocanal, presidente de la COPE, único cargo sin sotana de la Conferencia Episcopal.

La monumentalidad de Sevilla se suma a la fiesta. Elegancia de caballistas por el puente de San Telmo, con la torre del Oro al fondo. Mujeres con traje de volantes en la parada del Archivo de Indias, galeones de fiesta y concordia en los océanos del tiempo.

La Feria, como la Semana Santa, deberían ser para la ciudad modelos de cómo se hacen bien las cosas

En la polisemia de los volantes, junto a los trajes femeninos, están los controles de alcoholemia. Con todo el alcohol que se consume en la Feria –tres premisas esenciales: moderación, amistad y condumio–, de las 744 pruebas de alcoholemia que realizó el lunes de Feria la Guardia Civil sólo once resultaron positivas.Dos artistas por el real.

La pintora Teresa Lafita y la grafitera Alessandra del Bene, que en la caseta del PP saluda al músico Manolo Marvizón. Por el árbol genealógico de Lafita se podía recorrer la Feria entera sin caerse, como la legendaria ardilla de la España antes de vaciarse. Sufrida Frida, repite Teresa Lafita para referirse a la pintora de Coyoacán, la esposa del muralista Diego Rivera, Evita del norte en esa capacidad de fascinación.

La Feria, como la Semana Santa, deberían ser para la ciudad modelos de cómo se hacen bien las cosas. Hijas de la Ilustración y del Barroco. La modernidad debería fijarse en el espejo de las tradiciones, que son la verdadera Sevilla posmoderna. La teoría se la roba el cronista a José Guillermo Caballero y Antonio Pérez, del colectivo Al Centro. El primero considera prioritario que Sevilla cuente con un lobby en el sentido “de ser una ciudad influyente, más relevante”. Que reivindique la postal pero no se quede a vivir con el remitente.

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