Cuatro décadas de municipalismo

Calle Rioja

Cuarenta años. El 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales de la democracia. El Ayuntamiento de Sevilla fue el que más tardó en constituirse

El alcalde de Sevilla en 1979, Luis Uruñuela, brinda rodeado de concejales de los cuatro grupos que obtuvieron representación municipal.
El alcalde de Sevilla en 1979, Luis Uruñuela, brinda rodeado de concejales de los cuatro grupos que obtuvieron representación municipal. / D.S.

EL 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales de la democracia. Dos años antes, el 15 de junio de 1977, se habían celebrado las elecciones constituyentes, convocadas por el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez. En 1979 hubo también elecciones generales. La UCD de Suárez fue el partido que más votos obtuvo en las municipales de Sevilla. Su candidato a la Alcaldía era Rafael López Palanco, ingeniero de caminos y catedrático de la Escuela de Arquitectura. De candidato más votado pasó muy pronto a líder de la oposición, donde no aguantó mucho tiempo volviendo a sus proyectos y a sus clases en la Universidad. Fue uno de los colaboradores de Manuel Olivencia en los trabajos previos de preparación de la Exposición Universal de 1992.

El Ayuntamiento de Sevilla fue el que más tarde se constituyó en toda España por las complejas negociaciones a tres bandas entre los otros tres partidos con representación municipal. La UCD había obtenido ocho concejales, los mismos que el PSOE y el PSA. El Partido Comunista consiguió seis concejales, sus mejores resultados en cuatro décadas de municipalismo.

El segundo más votado en las elecciones fue Antonio Rodríguez Almodóvar, del PSOE, catedrático de Literatura de instituto. Su partido lo sacrificó permitiendo que la Alcaldía recayera en el candidato del PSA, el profesor y abogado Luis Uruñuela, cuyo nombre rotula una importante avenida de Sevilla Este junto a Fibes por donde estos días pasará Barack Obama. Los andalucistas pedían la Alcaldía para cerrar el pacto a tres bandas y la cambiaron por la de Granada, que fue para los socialistas. Muchos años después, Uruñuela defiende su legitimidad con el argumento de que a los alcaldes los eligen los concejales. La tercera pata de este banco fue el Partido Comunista. Las negociaciones las llevó el histórico dirigente Ignacio Gallego, que había vuelto de un largo exilio en la Unión Soviética. El candidato comunista era Alonso Balosa, que venía del movimiento vecinal. Es el único de los cuatro candidatos que ha fallecido. Una glorieta en Bellavista lleva su nombre.

Desde hace cuarenta años no ha vuelto a repetirse este triunvirato. Después, con las excepciones de las dos mayorías absolutas de Manuel del Valle en 1983 y Juan Ignacio Zoido en 2011, siempre ha habido gobiernos a dos bandas de andalucistas con el PP o con el PSOE, de éstos con los andalucistas o con Izquierda Unida. La fotografía que ilustra esta crónica es una aguja en el pajar de la política. Munícipes de los cuatro partidos brindan por una buena legislatura. La UCD tuvo su cuota de gobierno en el llamado grupo de los arquitectos. Cada partido llevaba en las listas a un profesional de ese gremio, todos bien situados para salir y según algún alcalde funcionaron como un grupo propio: Francisco Pavón, de la UCD; Javier Queraltó, del PSOE; Vicente Sanz, del PSA, y Víctor Pérez Escolano, del PCA. Algunos de ellos habían sido alumnos de López Palanco en la Escuela de Arquitectura. Pérez Escolano publicó muy joven una biografía de Aníbal González y el que fuera director general de Bellas Artes con el Régimen, Florentino Pérez Embid, lo nombró primer director del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla.

En la primera Corporación democrática (de la anterior, de tiempos de la República, casi la mitad de los concejales murieron fusilados) sólo había dos mujeres, Amparo Rubiales y Mercedes Gamero. Ésta abandonó muy pronto la Corporación. Ambas con el tiempo se unieron en matrimonio a dos munícipes de ese Ayuntamiento, el propio Pérez Escolano y Miguel Ángel Pino. Los dos escenarios simbólicos del nuevo poder municipal fueron el Salón Colón, donde rebosante de público se constituyó la nueva Corporación el sábado previo al comienzo de la Feria de Abril, y la Caseta Municipal, que se convirtió en un icono festivo de esta reconquista democrática.

En la fotografía se ve de izquierda a derecha a Curro Rodríguez, Vicente Sanz (que tapa al centrista Benito Mateos), Francisco Pavón, Sebastián Vázquez Risueño, Antonio Rodríguez Almodóvar, que cambió la Alcaldía por la delegación de Educación, el alcalde Luis Uruñuela, que brinda en nombre de todos, Alonso Balosa, José Luis Ortiz Nuevo, que en ese mismo mandato puso en marcha la Bienal de Flamenco, y Manuel Fernández Floranes. Concejales de cuatro partidos políticos (dos de ellos han desaparecido del panorama: UCD y PSA), tres de los cuales gobernaron aquella legislatura del 79 al 83 con el 28-F esperanzador, el 23-F inquietante, el Mundial del 82, los viajes a París para preparar la Expo del 92, la primera visita del Papa, una profunda sequía que obligó a severas restricciones y la llegada de Felipe González a la Moncloa. A quien su amigo Luis Uruñuela lo representó para casarse por poderes.

Hace cuarenta años la democracia llegó a los ayuntamientos. Julio Anguita fue el único comunista que gobernó una capital (Córdoba) y Enrique Tierno Galván pasó de la Universidad a su despacho de alcalde de Madrid.

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