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Sevilla

Doce años buscando a su hija

  • La joven de 22 años Ana Franco desapareció tras salir de su casa en el Polígono Norte · Su madre, Cándida, no ha dejado de buscarla ni un solo día desde entonces

La joven Ana Franco Salguero tenía 22 años y una hija de 6 cuando desapareció tras salir de su domicilio en la plaza Carlos de Arniches, en el Polígono Norte. "Recuerdo que era invierno porque llovía y le presté mi rebeca larga. Estaba jugando con su hija en el salón y me dijo que iba a bajar y que volvía en diez minutos", explica su madre Cándida.

Desde aquel día han pasado ya 12 años en los que esta madre coraje no ha dejado ni un solo día de buscar a su hija. "Cuando digo el tiempo que lleva desaparecida la gente me cierra las puertas, y no entienden que para mí es como si hubiera sido ayer", explica.

A sus 68 años, el estado de salud de Cándida Salguero es delicado y casi no puede andar debido a una artrosis, agraviada si cabe por el cansancio, la impotencia y la desesperación de no saber absolutamente nada del paradero de su hija. "Sé que no se fue por propia voluntad porque tenía pasión por su niña. Algo le ha tenido que pasar, porque salió sin dinero y sin documentación alguna", asegura.

La joven había mantenido una relación durante más de dos años con un hombre mayor que ella y separado, a la que decidió poner fin. "Era un hombre muy posesivo, y siempre le estaba haciendo grandes regalos. No la dejaba en paz, e incluso un día la amenazó con una pistola delante de su hija pequeña", recuerda su madre entre lágrimas. "Si me dejas, te mato", fueron sus palabras según Cándida.

Unos meses después, Ana Franco comenzó a salir con otro chico de su edad, pero "violento y muy nervioso", apunta su madre. "Todos los vecinos aseguran que era muy agresivo y, en más de una ocasión, pegó a mi hija".

Este joven fue la última persona que vio a Ana Franco. "Me dijo que estuvo con mi hija y que sobre las doce la dejó en el descansillo de casa" explica. La mujer asegura tener serias dudas sobre lo que verdaderamente ocurrió aquella noche, ya que días después el joven apuntó diferentes lugares de Sevilla donde había estado con Ana. Sin embargo, cuando fue interrogado por la Policía, volvió a insistir en que aquella noche había dejado a la joven en su casa.

Después de su desaparición, su familia comenzó una búsqueda que no ha cesado hasta hoy. Su madre asegura no perder la esperanza de encontrarla con vida aunque dice ser "lo único" que le queda, y lamenta no haber contado con ningún tipo de ayuda. "Si me hubieran prestado el mismo apoyo que a otras familias en situaciones similares estoy segura de que mi hija habría aparecido".

Esta madre coraje ha recorrido varias ciudades de España siguiendo las pistas que personas anónimas le hacían llegar y que apuntaban a posibles paraderos de su hija. "He viajado a Barcelona, Huelva, Córdoba, Alicante y tres veces a Valencia. Allí, en una ocasión, encontré a una joven que se parecía muchísimo a mi niña", recuerda.

Cándida no puede evitar las lágrimas al recordar cómo hace algunos años recibió una llamada el día antes de Navidad en la que le aseguraban que su hija estaba muerta y enterrada en un pozo en Utrera. "Avisé a la Policía, pero tardaron años en buscar en aquel pozo, que además estaba próximo a la finca del ex novio de mi hija".

Durante los primeros años, Cándida asistió a varios programas de televisión con la esperanza de poder averiguar alguna pista de lo ocurrido aquella noche. Hoy asegura que "la gente le cierra las puertas" y prefiere que su hija esté muerta y poder enterrarla a seguir viviendo con la "incertidumbre de no saber de ella".

Cándida ha tenido que ejercer de madre de su nieta Aroa. "Ha sido un calvario para ella, porque todos los días me preguntaba por su madre, y yo le decía que estaba trabajando fuera". "Si no hubiera sido por mi nieta, no habría aguantado", asegura.

Según Cándida, el caso continúa abierto, aunque critica que la Policía lleva meses "sin mover un papel y sin responderle al teléfono" y asegura que aunque hay "suficientes pistas" que conducen a la implicación de las ex parejas de su hija, "no hacen nada".

Sin embargo, ella no se rinde. Feriante de toda la vida, ha trabajado y vivido para sus hijos. Cándida demanda desesperadamente ayuda. "Sé que me quedan pocos años, pero mientras tenga fuerzas lucharé por encontrarla. Sólo pido que me escuchen y que no se olviden de ella".

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