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Escaleras de memoria para la 'ragazza del elevatore'

  • Génesis. En una zona de un barrio que el cliché asocia con el conservadurismo nació la principal revolución de la música sevillana. Uno de sus artífices fue un vecino llamado Silvio, ilustre rockero de cuya muerte hoy se cumplen 16 años.

Diceiséis años sin Silvio. El equivalente a cuatro legislaturas. La punta que le habría sacado a palabrejas como ésta. Nació el día que cayó la bomba sobre Nagasaki y murió el primer día de un octubre con vitola de último día porque veinte días antes se había producido el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York. Aunque nació en La Roda de Andalucía y su tiempo de matrimonio mestizo con una inglesa, la madre de Sammy, lo pasó en Marbella, cuando irrumpe como cantante, reencarnación turdetana de Elvis Presley, Silvio Fernández Castillejo (1945-2001) era vecino de Los Remedios, uno de los tres bloques del número 50 de la calle Virgen de Luján, esquina con Virgen de las Montañas.

Dice Pive Amador, que primero fue su mánager, después su batería y finalmente su todo, que a Silvio le gustaba mucho el barrio de Los Remedios. "Decía que era como una ciudad romana con calles cuadradas y rectilíneas que le ordenaban la mente". Una estructura casi pombaliana que le permitía llegar sin perderse a la barbería de don Curro, en la calle Fernando IV.

Vivía con su madre, Eva, y con su tía Narcisa en un cuarto piso. Un dato nada baladí, ya que así surgió una de sus canciones más celebradas, La ragazza del elevatore, en la que le declaró el amor platónico a una vecina -"es la prima aureola de la mía resaca"- con la que coincidía en el ascensor.

Hay banderas de España en Virgen de Luján. Si hay un referéndum -legal y con todas las garantías- unido a Silvio, fue el del 28-F. En una gira que Kiko Veneno calificó de histórica, el rockero recorrió Andalucía entera con Camarón, Pata Negra (los hermanos Amador), María Jiménez, Carlos Cano y los malagueños de Tabletom. La cúspide política de la gira era Rafael Escuredo, presidente de la Junta de Andalucía, antiguo alumno de la Escuela Francesa de la calle Abades, como el mismo Silvio.

Juan Pazos, vecino de Silvio en Virgen de Luján y compañero de clase en la Escuela Francesa Juan Pazos, vecino de Silvio en Virgen de Luján y compañero de clase en la Escuela Francesa

Juan Pazos, vecino de Silvio en Virgen de Luján y compañero de clase en la Escuela Francesa

Juan Pazos sale del mismo bloque donde vivía Silvio. "Éramos compañeros de clase en la Escuela Francesa", dice este vecino que atravesó el Amazonas hasta Manaos y todo el Magreb con Miguel de la Quadra Salcedo como operador cinematográfico. "No éramos muchos en la clase, pero fue muy célebre. Además de Silvio, otros alumnos eran Augusto Lahore, que llegó a ser vicepresidente del Sevilla, y Máximo Moreno, que siempre ganaba los concursos de dibujo en los que dibujábamos indios y cowboys".

Con Silvio, este cámara macareno que ha cubierto más terremotos y tornados que guerras, "muy pocas, no era lo mío", comparte algo más que el bloque de Virgen de Luján y las aulas de la Escuela Francesa de las que recuerda a una profesora del idioma matriz, el francés, "a la que le decíamos el Látigo Negro".

El Parque de los Príncipes señala el comienzo de Virgen de Luján, la glorieta en la que se desvían los autobuses urbanos y por donde tuerce el autocar que hace la ruta de La Puebla del Río pasando por Coria y Gelves. "Entonces no era parque, íbamos allí a fumarnos los porritos. Sólo había unas palmeras y unas chabolas en las que vivían unos gitanos. Nosotros les enseñábamos el rock & roll y ellos nos iniciaban en el flamenco. Allí recuerdo a Gualberto, a Manolo Molina, Julio Matito. El germen de donde salen grupos como Triana. Manuel estaba sin Lole y fue el cantante de Smash. Fue a Silvio a quien se le ocurrió lo de mezclar el rock y el flamenco. La fusión nace en el Parque de Los Príncipes que no era parque". Pionero en eso y en tantas cosas. "El verdadero artista", dice Pive Amador, "no es el que está inspirado, sino el que inspira a los demás".

El barrio donde Gonzalo García Pelayo abrió la sala Don Gonzalo en Virgen del Valle, un laboratorio de nuevas inquietudes musicales. Antes del 1 de octubre, han tocado los Rolling en Barcelona. En 1990, Silvio finalmente no fue a verlos tocar a Madrid. El bar ABC, que regentaba la china Yang, era la prolongación de su casa. A Pive le confesó una vez que era "católico y alcoholista, como Graham Greene". Ya no existe el bar. Tres letras que sí aparecen en una palabra de moda y franquicia, Abacería, que acompaña a El Alisar, nuevo nombre del bar donde Silvio decía Viva España mejor que nadie y demostraba que en román sevillano Helenio Herrera se decía Manolo Cardo.

José y Dani caminan por la calle Rockero Silvio, paralela a Virgen de Luján. Estudian Ingeniería Eléctrica y han tenido clase de Matemáticas, Física y Expresión Gráfica. Tienen 18 años, pronto se estrenarán como votantes. A José le suena más Silvio que a su compañero. "En casa tenemos algunos de sus discos. Era sevillista y le hizo una canción muy graciosa al Betis. También hay otra en la que repasa todas las hermandades". Cuando el rey San Fernando llegó a Sevilla, él se preguntó: ¿dónde está mi Betis? En un país de dicotomías, este himno del Betis de un sevillista es un ejercicio de generosidad. Como regalarle a los músicos de su quinta la mezcla del rock y el flamenco. En su canción del Betis habla de la Real de Sociedad, el rival al que hoy visita el Betis.

Alfredo Valenzuela fue biógrafo reincidente (Vengo buscando pelea) del ilustre vecino de Virgen de Luján. Un primer intento en Qüasieditorial, otro en la Fundación Lara con la complicidad de Pive Amador, testigo de la única actuación de Silvio en Barcelona. "Fue en 1980 en la sala Lipstick". Nombre que puso de moda una película protagonizada por una nieta de Hemingway. Silvio compartió cartel con Ramoncín. Fue con Luzbel, vecino de la calle Niebla.

Hay un Silvio con cara de pájaro pintado por Antonio Carrasco, el zapatero-pintor que tiene su tienda en la calle Rockero Silvio. "Le arreglé muchas veces los zapatos, los traía destrozados". El escenario es muy exigente. La estela de Silvio es imparable. Un bar de la Alameda, Avanti con la Guaracha, lleva el nombre de una sentencia del cantante. En otro, el Eureka, una foto suya preside el interior. Manuel Ortiz nació en Utrera, la patria de Bambino. Vio a Silvio en concierto en Lebrija y Alcalá.

Los Remedios es el único barrio de Sevilla con un premio Planeta, el que ganó Manuel Ferrand. En Nova Roma tenía su despacho oficioso Plácido Fernández-Viagas, primer presidente de la Junta. Tan platónico como la ragazza del elevatore. Se han duplicado las librerías en la calle Asunción, lo que celebrará Julio Manuel de la Rosa, vecino de Virgen de Luján. Barrio donde se cumple el sueño virginal de Jardiel Poncela. A seis meses de la Feria de Abril, de octubre a abril, el reverso de la Expo, la Sevilla de Silvio es una feria sin casetas, calle sin portada. Lo que vendrá, con palabras de Silvio, será pura Fantasía Occidental.

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