"Espadas no es sólo el alcalde de los votantes socialistas"

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Carmelo Gómez Domínguez. Nació en Alemania, hijo de emigrantes. Descubrió Sevilla por la Macarena, donde fue delegado de distrito. Sus padres abrieron una pescadería y su primer trabajo fue en la librería Antonio Machado de Guerra

Carmelo Gómez, el viernes en la calle Afán de Ribera, en el Cerro del Águila.
Carmelo Gómez, el viernes en la calle Afán de Ribera, en el Cerro del Águila. / Víctor Rodríguez
Francisco Correal

29 de abril 2018 - 02:33

Fue portavoz del grupo municipal del PSOE y del Sevilla. Con los dos ascendió. Dos ascensos que se cruzaron en el destino de Carmelo Gómez (Korbach, Alemania, 1968). Hoy es diputado.

-¿Por qué nace en Alemania?

-Mi padre emigró a un pueblo próximo a Fráncfort. Trabajaba en una fábrica de ruedas de bicicletas y mi madre le mandó un ultimátum por carta. Vino a Sevilla, se casaron y se llevó a mi madre.

-¿Tiene recuerdos?

-Muy vagos, asociados con fotografías. Mi madre trabajaba en la misma fábrica y cuando les coincidían los turnos, me cuidaba la oma, abuela en alemán, la señora que nos tenía alquilada la planta baja de la vivienda. Yo hablaba mejor el alemán que el español.

-¿Cuándo se vuelven?

-Primero mandaron a mi hermana Pilar para que la cuidara mi abuela Otilia. En la guerra quemaron los archivos y en el registro le pusieron Clotilde. Mis padres reunían recursos para abrir una pescadería en Sevilla. En Sevilla nace el tercero, José María.

"Durante la cena del ascenso del Sevilla tuve que ir a casa de Rojas-Marcos a cerrar el acuerdo de gobierno"

-¿Qué Sevilla conoce primero?

-Cuando remonta la pescadería, mi padre compra un piso en las Avenidas donde viví hasta que me independicé, coincidiendo con mi primer año de concejal.

-¿La política era su oficio?

-Trabajaba desde los 18 años en la librería Antonio Machado. La dirigía Carmen Reina y necesitaba alguien a media jornada.

-¿Algún hallazgo?

-Si me hubiera podido dedicar a otra cosa, lo de tener un libro en mis manos y ver su posible repercusión no se me daba mal. El boca a boca es importantísimo. Nadie conocía a Arturo Pérez-Reverte cuando salió La tabla de Flandes. Se lo dije a Alfonso Guerra.

-¿De Alemania le queda ser socialdemócrata?

-La socialdemocracia en Europa no es como hace veinte años.

-Se estrena concejal en 1995...

-Un año antes el actor Carmelo Gómez ganó el Goya por Días contados y un policía local me felicitó.

-¿Qué desgasta más, la oposición o el gobierno?

-Estuve cuatro años en la oposición, tres en el gobierno y uno en el limbo, de 2002 a 2003. Alfredo Sánchez Monteseirín me cesó de todas las competencias. Teníamos visiones distintas de la ciudad.

-¿Se 'gobierna' en la oposición?

-Por mi manera de ser, me gusta mucho el trabajo de oposición. Yo debatí mucho más con el PA que con el PP, porque los andalucistas llevaban la delegación de Juventud en los tiempos de la movida y la botellona. Del gobierno, guardo un recuerdo muy grato del distrito Macarena, con una población mayor que Jaén o Huelva.

-¿Chocó con Soledad Becerril?

-Era una persona difícil. Cuando Alfredo, a quien apoyé, gana las primarias, Pepote decidió dimitir y me encontré de portavoz. Tuvimos debates muy duros, me refiero a la contundencia de los argumentos, no a temas personales.

-¿Se barruntaba la victoria?

-Para 1999 preparamos una estrategia de oposición. Los datos electorales daban por imposible arrebatarle la mayoría al pacto PP-PA. La idea era en las siguientes elecciones, las de 2003, intentar el asalto con más bagaje y con Izquierda Unida como socio. Yo estaba de directivo del Sevilla, que iba a celebrar el ascenso a Primera con una cena en el hotel Alfonso XIII. Me llamó Pepe Caballos para que fuera a la calle Castelar, a la casa de Alejandro Rojas-Marcos, para preparar con Emilio Carrillo y José Luis Villar un acuerdo de gobierno porque el PA había roto con el PP. Me quedé sin cena y no dormí en toda la noche.

"En el Ayuntamiento estuve cuatro años en la oposición, tres en el gobierno y uno en el limbo de 2002 a 2003"

-Alberto Jiménez-Becerril también fue directivo del Sevilla...

-En su época era junta directiva, yo entré en el consejo de gobierno. Hice amistad con Pepe Castro, el actual presidente, que llevaba los viajes y la seguridad. Raynaud era consejero del Betis y coincidimos de concejales y diputados. Yo entré en representación de la federación de peñas sevillistas. Con Alberto tenía pendiente un debate que por desgracia nunca hubo.

-¿De dónde vienen sus colores?

-En el estadio, me sentaba entre mi padre y mi tío. Mi padre llevaba una radio de Alemania que pesaba dos kilos y medio. Ahora mi hijo, el tercer Carmelo Gómez, ocupa el asiento de mi padre.

-En su partido hay quien dice que Espadas se derechiza...

-Me parece una soberana estupidez. Si tú tienes once concejales de 31 tienes que llegar a acuerdos políticos. Los intereses de los ciudadanos tienen que estar por encima de los del partido. Juan Espadas es alcalde de todos los sevillanos, no sólo de sus votantes.

-Su último viaje a Alemania...

-A Stuttgart. Estuve en la pizzería de un siciliano llamado Carmelo.

-¿Qué lee el librero?

-Los apuntes de la única asignatura que me queda para terminar los estudios de Nutrición, que estoy haciendo por la Universidad on line Isabel I de Burgos.

Aquellos tiempos

Salida.

Imagen de archivo.
Imagen de archivo.

El 26 de septiembre de 2002, Carmelo Gómez fue cesado por el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, como delegado de Hacienda. En la foto, con su equipo de colaboradores.

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