Hipoteca, comida, hijos y sólo 400 euros

La Cáritas parroquial del barrio de San Diego atiende al año a 520 familias que no pueden sufragar gastos básicos

Voluntarias de Cáritas de Santa María de la Cabeza.
Voluntarias de Cáritas de Santa María de la Cabeza.
D. J. G. / Sevilla

06 de junio 2012 - 05:03

"Entran casi llorando y salen con esperanza". Así define Mercedes Ledo, directora de Cáritas de la parroquia de Santa María de la Cabeza -en el barrio sevillano de San Diego- la situación en la que llegan las familias a las que atienden las voluntarias de su grupo cada martes. Desde que estalló la crisis el perfil se ha igualado en todas ellas. Antes asistían a personas con desarraigo social o víctimas de una problemática que persitía durante el tiempo. Ahora el problema es muy diferente.

"En general son matrimonios jóvenes con hijos que se habían hipotecado para pagar una casa o tienen pendiente otro tipo de créditos. Estas familias se han quedado en paro y han de hacer frente a la letra de su vivienda, los gastos de luz, agua y la manutención de padres e hijos con sólo 400 euros", explica Ledo. Son los casos más comunes que llegan todos los martes a la parroquia, en la que se presta atención social a los vecinos de los barrios de los Carteros, Nuevo Parque y San Diego, zonas, en general, de clase media cuyos residentes se han visto afectados por la crisis.

Cada martes los seis voluntarios atienden una media de 10 familias. El horario es de 18:30 a 20:30. Una vez que acaba este plazo se sigue escuchando a las personas que se encuentran en su interior. El proceso es siempre el mismo. Dos voluntarios por cada caso. "Se deja que el demandante hable, exponga su situación. Esta atención es fundamental, muchas veces supone la principal cura. La persona que viene en bastantes ocasiones oculta las carencias que sufre y aquí es donde le hacemos ver que existe solución, ya que la esperanza no se puede perder", refiere la presidenta de esta Cáritas parroquial.

Los nuevos pobres que ha traído la crisis ha obligado a muchas Cáritas parroquiales, como la del barrio de San Diego, a fijar un modo de actuar ante la similitud de los casos. De esta forma, tras el primer contacto se le cita para una segunda entrevista en la que el demandante debe aportar documentación sobre los gastos necesarios y el nivel de ingresos. A partir de ahí, se establece la pauta a seguir a la hora de aportar las ayudas. Así, siempre se intenta que el dinero que se le entregue a la familia vaya destinado principalmente a la compra de alimentos básicos y vestido (que luego se debe justificar con las facturas) y que los recursos económicos con los que cuente el peticionario se empleen para pagar los gastos de la vivienda o de los préstamos pendientes. "No obstante, en muchas ocasiones también costeamos los recibos de la luz u otras carencias ante la extrema gravedad que presentan algunos demandantes", aclara Ledo.

Esta parroquia cuenta con casi 40 donantes fijos cuyas aportaciones hacen posible esta labor. "Han disminuido algunas donaciones, sobre todo las más pequeñas, ya que la crisis pasa factura a todos, aunque sigue habiendo mucha colaboración y si antes te daban 10 euros todos los meses, ahora te lo entregan cuando pueden, aunque siempre colaboran", relata la presidenta de Cáritas de Santa María de la Cabeza, quien después de 13 años trabajando en esta institución benéfica asegura que "lo importante es que la esperanza nunca se pierda".

stats