Las ayudas de Cáritas se disparan un 120% desde que estalló la crisis
La ONG cristiana invierte 5 millones en asistencia · La mitad del gasto procede de los donativos de los fieles, que crecieron un 19% en 2011
Parroquias desbordadas por la demanda de ayuda y un nuevo perfil de necesitado. Cáritas se ha convertido en un fiel testigo de la situación actual. La crisis ha disparado las peticiones hasta incrementar en un 120% la atención prestada a numerosos sevillanos respecto a 2007, antes de que comenzara la actual coyuntura económica. Se trata, en líneas generales, de familias que se han quedado sin recursos en un corto periodo de tiempo, por lo que recurren a esta ONG cristiana para paliar las necesidades básicas (comida y ropa), unas carencias que han obligado a los voluntarios de Cáritas a volver a prestar una atención social primaria muy distinta a la que venían desarrollando en los últimos años.
El balance presentado ayer relativo a 2011 demuestra el lado más cruel de la crisis. Durante el pasado año 71.383 personas necesitaron acudir a alguna de las Cáritas parroquiales de la archidiócesis sevillana ante la falta de medios económicos para sufragar necesidades tan básicas como la alimentación, el vestido, la luz, el agua o el alquiler de una vivienda. La cifra supone una subida del 6,7% respecto a los datos de 2010, un aumento que puede considerarse como un peldaño más de la escalada que viene registrándose desde 2007, cuando los casos atendidos por esta institución fueron 32.441. Esto quiere decir que la crisis ha provocado que 40.000 sevillanos más necesiten la ayuda de Cáritas para poder sobrevivir.
El grueso principal de estas familias que han contribuido a que las cifras se disparen presenta un perfil muy distinto al de aquellas que acudían a los despachos parroquiales por problemas de penuria ligados, la mayoría de las veces, a la exclusión social. Los motivos ahora son muy distintos. Los demandantes son matrimonios jóvenes con hijos que se han quedado en paro y con el subsidio del desempleo no pueden hacer frente a la hipoteca de la vivienda y a los gastos de alimentación. "Han pasado en pocos años de una situación acomodada a una de necesidad urgente", señala Felipe Cecilia, presidente de Cáritas Diocesana de Sevilla.
Son las víctimas de una crisis que tiene otros "efectos colaterales", como la disminución de la petición de ayuda por parte de los inmigrantes. Una prueba evidente es el hecho de que sólo el 22% de los casos atendidos el año pasado proceden de este colectivo, lo que supone un 12% menos que en 2010. Para los directivos de Cáritas esta diferencia indica que muchos inmigrantes están volviendo a sus países de origen o trasladándose a otros con más posibilidades de desarrollo ante las escasas perspectivas de futuro que encuentran aquí.
El nuevo perfil del demandante también se visualiza en la distribución de la inversión. En 2011 las Cáritas parroquiales destinaron 2.033.000 euros a la atención primaria a las familias. En dicho apartado cobra especial importancia el dinero empleado en recursos básicos como la alimentación y el vestido, para lo que se gastó más de un millón de euros, un 22% más que en el ejercicio anterior, lo que demuestra que se trata de familias que se han visto de la noche a la mañana sin recursos suficientes para cubrir las necesidades básicas. En total, Cáritas Diocesana gastó 5.125.017 euros en hacer frente a las necesidades.
Dicha atención se puede seguir desarrollando gracias, principalmente, a las aportaciones de los fieles, que el año pasado aumentaron un 19,2% hasta situarse en los 2,8 millones. Dicha colaboración supone casi el 50% de la financiación de Cáritas. Felipe Cecilia insiste en que "a pesar de que las donaciones crecen aún son necesarias más, de ahí que se pida la colaboración de las empresas e instituciones".
Otro apartado fundamental lo constituye el voluntariado, conformado por 1.700 personas de toda la provincia (la mayoría con más de 40 años), al que dan apoyo 76 técnicos.
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