Universidad · Conservación de los fondos históricos

La Hispalense inicia el traslado de sus fondos a la nueva biblioteca general

  • La Universidad prevé inaugurar en marzo el edificio de la avenida de Eritaña, que albergará más de 300 incunables y 8.000 libros del siglo XVI, entre otros documentos

  • La falta de financiación ha retrasado dos años su apertura

Edificio de la nueva biblioteca central Rector Antonio Machado y Núñez. Edificio de la nueva biblioteca central Rector Antonio Machado y Núñez.

Edificio de la nueva biblioteca central Rector Antonio Machado y Núñez. / Juan Carlos Vázquez

La Universidad de Sevilla prepara el traslado de su fondo documental a la nueva biblioteca Rector Antonio Machado y Núñez, en la avenida de Eritaña, cuyas obras finalizaron hace casi dos años pero que hasta ahora no contaban con financiación para su equipamiento.

La mudanza de los fondos históricos, entre los que se encuentran más de 300 incunables, como un ejemplar de la Biblia de Gutenberg, y cerca de 8.000 libros del siglo XVI, se realizará entre este mes de enero y febrero, para proceder a la inauguración del edificio en marzo, según confirman fuentes de la institución académica. La apertura de la nueva biblioteca general de la Universidad de Sevilla supone la culminación de un largo y tortuoso proceso que comenzó con la malograda biblioteca del Prado de Sebastián, proyecto diseñado por la arquitecta iraquí Zaha Hadid, que fue tumbado por el Tribunal Superior de Justicia primero y por el Tribunal Supremo después.

La renuncia definitiva de este proyecto llevó a la Universidad a ubicar esta infraestructura en un solar de la avenida de Eritaña, el mismo terreno del que algún año salió la Cabalgata de Reyes Magos y que antes de las obras era utilizado como aparcamiento de la Benemérita. De este modo se pasó de un proyecto cultural estrella para la ciudad, el de Zaha Hadid, a otro más modesto tanto a nivel económico como en las dimensiones.

Las obras en Eritaña comenzaron en enero de 2013 y dos años más tarde finalizaron las actuaciones del interior del edificio, a expensa del remate de los trabajos de urbanización, ajardinamiento y su equipamiento. Sin embargo, la falta de financiación en esta última fase ha retrasado hasta ahora su apertura.

La construcción de una nueva sede central para albergar el fondo de libros antiguos de la Hispalense, el mayor de Andalucía, era una "necesidad prioritaria de la Universidad", como reconoció ante el Claustro Antonio Ramírez de Arellano durante su época de rector. La falta de un edificio central que custodiase todo el fondo histórico de la Universidad ha sido uno de los grandes déficit de esta institución durante años. Además, las instalaciones que actualmente guardan la colección, una especie de búnker construido durante la transformación de la antigua Fábrica de Tabacos, se han quedado pequeñas y obsoletas. Los problemas de climatización, la ausencia de espacios docentes y expositivos, la falta de accesibilidad y la saturación de los anaqueles, que ya apenas admiten más fondos, son algunas de las deficiencias más evidentes.

La nueva biblioteca está situada junto a los pabellones de México y de Brasil, ambas sedes de la Universidad de Sevilla. Dispone de 5.690 metros cuadrados construidos, divididos en cuatro plantas. La planta baja cuenta con una zona para exposiciones en su vestíbulo, además de dos salas de estudio. La primera planta alberga los departamentos de Dirección y Servicios Centrales, y la planta segunda, el Fondo Antiguo y el Archivo Histórico.

Los fondos Feder captados en 2015 por el vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Sevilla permitirán, también, que la nueva biblioteca cuente con un Laboratorio para la Investigación en Patrimonio Documental y Bibliográfico, integrado por un taller de restauración y otro de digitalización del Fondo Antiguo de la Universidad, en funcionamiento desde 2004 en la biblioteca general actual, situada en el edificio del Rectorado. Este proyecto tiene un coste superior a los 300.000 euros, de los que más de 263.000 euros corresponden a los fondos Feder.

La actual biblioteca general cuenta con más de 190.000 volúmenes, a los que hay que añadir el Archivo Histórico y la colección del Fondo Antiguo con 332 incunables, algunos de ellos merecedores del calificativo de joyas bibliográficas, 1.217 manuscritos (en su mayoría tratados y apuntes jurídicos y teológicos, además de obras de carácter filosófico y literario), 9.941 obras del siglo XVI, 47.867 ejemplares de los siglos XVII y XVIII, y 41.049 del siglo XIX.

La joya de la colección es la Biblia de Gutenberg. Este libro, que inaugura la historia de la imprenta de tipos móviles, fue impreso en torno a 1454 en la ciudad alemana de Maguncia. Se trata de uno de los 21 ejemplares completos que se conservan en el mundo. En España sólo existen dos, el Nuevo Testamento que custodia la Hispalense y un tomo completo, con el Nuevo y el Antiguo Testamento, que se encuentra en la Biblioteca Pública de Burgos.

Otros incunables son el primer libro impreso en Sevilla conocido -el Repertorium quaestionum super Nicolaum de Tudeschis in libros Decretalium, de Alfonso Díaz de Montalvo-, un Breviario Carmelitano impreso en Venecia, en vitela, único en el mundo; y la Hypnerotomachia Poliphili, impresa por Aldo Manuncio también en Venecia, en 1499.

En abril de 2016, además, la Universidad descubrió dos rúbricas de Miguel de Cervantes en un manuscrito del siglo XVI que forma parte del legado que la familia Montoto donó a la institución académica.

La liberación de la biblioteca central del Rectorado permitirá continuar con el Plan Director de Remodelación de la Fábrica de Tabacos, aprobado en 2009 y diseñado por el entonces arquitecto de la Universidad de Sevilla, Miguel González Vílchez, ya jubilado. Una vez que se saque de aquí la biblioteca central, se podrán trasladar las bibliotecas de los departamentos de las facultades de Geografía e Historia y Filología a este espacio. Con el Plan Director se pretende concentrar en el Rectorado todos los estudios de Humanidades.

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