Sevilla

El Hotel Colón rompe con su pasado

  • Reabre hoy sus puertas como Gran Meliá tras más de un año de reformas · La habitación más barata cuesta 155 euros y la más cara 3.210 · Cada planta del establecimiento está dedicada a un pintor español

La ciudad recupera a partir de hoy uno de sus tradicionales hoteles de cinco estrellas, que reabre con una imagen completamente renovada tras más de un año de obras y una inversión superior a los 3 millones de euros. El Hotel Colón rompe con su pasado de decoración clásica y suntuosa, propia de los negocios de cinco estrellas de mitad de siglo en adelante. Este Gran Meliá dispone de diversos tipos de habitaciones. La más económica cuesta este mes de febrero 159 euros, mientras que la más cara es la máster suite, donde pasar una noche y disfrutar de las vistas de su terraza de 140 metros cuadrados, vale 3.210 euros.

El nuevo establecimiento combina elementos modernos, de líneas que pueden evocar el minimalismo, con algunos motivos clásicos. El estudio de arquitectura Manzanares, de Madrid, en colaboración con Álvaro Sans, se ha hecho cargo de una remodelación que ha tenido que respetar la fachada del edificio y la distribución de espacios, habida cuenta de que el inmueble está catalogado y se encuentra en el conjunto histórico declarado de la ciudad. El edificio sí ha necesitado un importante refuerzo de sus estructuras, muy deterioradas por su antigüedad. La fachada principal es lo que menos ha cambiado, únicamente la marquesina y los ajustes necesarios para asegurar el acceso de los minusválidos. Pero todo lo demás ha sido radicalmente modificado.

Cada una de las siete plantas del hotel está dedicada a un pintor español. Goya, Velázquez, Valdés Leal, Murillo, Zurbarán, la escuela sevillana... Las puertas de las habitaciones se ilustran con obras de los artistas, para lo que ha sido necesario contactar con el museo del Prado y el Bellas Artes con la finalidad de asegurarse unas reproducciones con todas las garantías, ya que la impresión final se ha realizado sobre formica. Algunos techos de las zonas comunes de las plantas tienen la forma de la paleta de un pintor para seguir la línea temática de la decoración.

El vestíbulo principal está concebido como un grandísimo espacio diáfano en el que se otean al mismo tiempo el bar (transformado por completo en todos los sentidos), el desayunador, la recepción, la consejería y la zona de descanso bajo la cúpula, donde se combinan muebles clásicos con muchos otros procedentes de la última feria de Milán. El decorador Agustín Díaz define el trabajo realizado en el hotel: "Hemos trabajado con un interiorismo atemporal. No se trata de un minimalismo que aburre".

El restaurante El Burladero abrirá este mes, pero algunos días más tarde. Dirigirá su cocina Dani García. La empresa asegura que conservará la decoración tradicional basada en la popular colección de fotografías taurinas.

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