Imputado un odontólogo por grabar a sus compañeras con un bolígrafo cámara
El acusado defiende que usaba el aparato para tomar fotos de la boca de los pacientes
Un médico odontólogo de 26 años compareció ayer en los juzgados de Utrera, donde ha sido imputado por un delito contra la intimidad de las personas, por haber grabado supuestamente a sus compañeras con un bolígrafo cámara mientras se cambiaban de ropa en los vestuarios.
Los hechos fueron descubiertos el 18 de abril de 2009, después de que otro médico descubriera la cámara oculta dentro de un bolsillo de la bata de G. B. R., el odontólogo imputado. Las imágenes almacenadas en el bolígrafo pertenecían a varios días y consistían en más de 30 vídeos, algunos de ellos de hasta 15 minutos de duración. En alguna de las imágenes aparece el sospechoso colocando el bolígrafo y mirando directamente al mismo con la supuesta intención de ponerlo en la posición más adecuada para la grabación.
Tras ser descubierto el artefacto, los directores de la clínica procedieron a la descarga y visionado de las imágenes, en las que aparecían varias trabajadoras cambiándose de ropa e incluso una mujer desconocida -supuestamente de otra clínica- que estaba utilizando un cuarto de baño.
El bolígrafo acabó en el cuartel de la Guardia Civil, que procedió a la detención del odontólogo, quien presuntamente habría incluso coaccionado a las denunciantes tras comprobar que había desaparecido el bolígrafo cámara. Desde su arresto, el médico ha comparecido en varias ocasiones ante el juzgado de Utrera, la última en el día de ayer, pero tan sólo declaró en una ocasión, en abril del año pasado.
En esa declaración, el médico reconoció la propiedad del bolígrafo cámara, pero negó que lo hubiese empleado para grabar a sus compañeras. El imputado, que fue despedido tras el escándalo, afirmó que utilizó el aparato para grabar y tomar fotos de las bocas de pacientes, y añadió que en la clínica también lo usaban otras personas.
El médico insistió en su descargo en que "nunca" colocó la cámara de manera "intencionada" para hacer esas grabaciones y añadió que a veces "el bolígrafo grababa solo", puesto que aunque tenía un interruptor "se activaba solo". El odontólogo imputado también rechazó que hubiese colocado el bolígrafo en un ángulo concreto para grabar en los vestuarios a las trabajadoras de la clínica cuando se estaban cambiando de ropa. Incluso llegó a aseverar que en el centro se daban "bromas" de índole sexual.
El médico reconoció además que en una ocasión le desabrochó el sujetador por encima de la ropa a una de las compañeras, pero alegó que se trató de una broma propuesta por otra trabajadora.
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