Sevilla

Javier Aracil, primer ingeniero doctor honoris causa por la UMA

  • El catedrático, especialista en Automática, fue director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Sevilla.

El catedrático de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Sevilla Javier Aracil Santonja se convirtió este martes en el primer ingeniero que recibe el doctorado honoris causa por la Universidad de Málaga.

Durante la ceremonia, celebrada en el salón de actos del Rectorado malagueño, tomó la palabra Alfonso García Cerezo, padrino de nombramiento, que pronunció la laudatio. En ella explicó que el nuevo doctor, que fue director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Sevilla, ha mostrado "una gran capacidad para transmitir su pasión por la automática". Así, destacó que su trabajo de investigación ha girado desde los años 80 en torno a las aplicaciones de la teoría de sistemas dinámicos al modelado y control de sistemas técnicos y socioeconómicos. En este contexto, Aracil desarrolló "una línea original de investigación", que alcanzó reconocimiento internacional al ser galardonado con el Premio Jay W. Forrester, en 1986, que otorga la System Dynamics Society. También puede presumir de ser el primer profesor a tiempo completo de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, e incluso el primero en leer una tesis doctoral en Ingeniería.

Después de que la rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle, le impusiera el birrete de color oro viejo, la medalla y el anillo que complementan el ritual académico, el ingeniero, nacido en Alcoy, completó el acto con el juramento firmado en el libro de la ciencia. Considerado todo un referente de la ingeniería industrial, comenzó su discurso de aceptación de la máxima distinción que otorga la Universidad con su agradecimiento a esta institución académica y a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales. Después, recordó a la Málaga del siglo XIX, cuando vivió "una de las coyunturas promotoras de la industrialización de España", con familias como los Loring, los Heredia o los Larios. No fue hasta 1990 cuando se creó la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Málaga.

Aracil, también licenciado en Informática por la Politécnica de Madrid, decidió ser ingeniero en el contexto de "una España pobre y exhausta, tras una devastadora guerra civil" en la que esa carrera, a su juicio, resultaba "una vía de promoción social a un nivel de vida envidiable por las entonces menesterosas clases medias". No tenía la aspiración, aclaró, de ejercer de un modo convencional, puesto que su vocación eran los libros, lo que no impidió que se incorporara al cuerpo docente de Madrid.

El homenajeado repasó su evolución académica y, posteriormente, esbozó el origen de su profesión, que sitúa en la "reconducción de fenómenos naturales para alcanzar un determinado objetivo". En su opinión, la técnica moderna ha alcanzado tal desarrollo que no es extraño tener "la sensación o el temor de que nos haga más vulnerables" y que, por ello, nos esté "dominando". Así, ensalzó el "papel capital" que desempeña la ingeniería en el mundo y, por ende, en los centros, como el de Málaga, destinados a formar a los futuros ingenierosa, al punto de que deberían ser "objeto de especial consideración y tratamiento".

Por su parte, la rectora definió a Javier Aracil como un "investigador comprometido con la universidad pública, a la que ha dedicado su vida", a través de la formación de profesionales, la investigación y la transferencia de su conocimiento al sector productivo. Además, señaló, ha contribuido con su experiencia a "orientar las escuelas de ingeniería industrial", y recalcó que representa la vocación "como impulso capaz de ilusionar a los jóvenes que llegan a ellas".

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