Licitan la exhumación de los cuerpos enterrados en la fosa de Pico Reja
Los trabajos para sacar e identificar los restos de los represaliados salen a concurso por 1,2 millones
En esta fosa común del cementerio de San Fernando hay 1.103 cadáveres enterrados
El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Junta de Gobierno del próximo viernes y por iniciativa del área municipal de Igualdad, Educación, Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos, aprobará los pliegos y, por tanto, la licitación pública de un servicio técnico para la exhumación e identificación genética de los cuerpos de la fosa común de Pico Reja, en el cementerio de San Fernando, donde se encontrarían enterrados 1.103 represaliados de la Guerra Civil y los años posteriores de la dictadura franquista, según apuntan los historiadores. El fin último, según informó este miércoles el Ayuntamiento de Sevilla en una nota de prensa, es dignificar la memoria de las personas que fueron arrojadas allí, darles un entierro digno y atender a las peticiones de sus familias.
"Es un paso verdaderamente histórico en Sevilla y de trascendencia nacional ya que se trata quizás de la mayor fosa común que cuenta con un proyecto concreto para su exhumación. Y, por tanto, es también uno de los más importantes proyectos que se acometen en nuestra tierra en materia de Memoria Histórica por la importancia y el volumen de la fosa común de Pico Reja. Fue un compromiso que este gobierno adquirió en el pasado mandato con las familias y las entidades memorialistas y hoy es una realidad con esta licitación", explicó Juan Espadas, alcalde de Sevilla.
El regidor y la delegada del Área de Igualdad, Educación, Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos, Adela Castaño, detallaron ayer los pormenores de este contrato a familiares de las víctimas y las distintas entidades comprometidas con la Memoria Histórica en Sevilla, a quienes Espadas les trasladó el agradecimiento por su trabajo y la espera. "No temáis, la exhumación y la identificación de cuerpos se harán", dijo el regidor.
La licitación se realiza por un importe de 1,2 millones de euros. Ese contrato garantiza el inicio de los trabajos y su final, sin esperar a que las restantes administraciones públicas –provincial, andaluza y nacional– concreten sus aportaciones "según los compromisos que ya adquirieron y que confiamos en que se respeten". En este sentido, Espadas recordó que está aún pendiente la firma de un convenio al respecto con la Junta y la Diputación para la financiación de estos trabajos, "y esperemos que se rubrique a la mayor brevedad posible".
La empresa que resulte adjudicataria habrá de incluir como mínimo en su equipo un historiador, 5 profesionales de Antropología Forense y Física, 5 de Arqueología y 10 trabajadores y trabajadoras auxiliares de apoyo. Con las máximas garantías de rigor científico, ejecutará prospecciones, recogidas en superficie, excavaciones en la fosa, exhumaciones y recuperaciones de cuerpos y restos. Asimismo, deberá preservar y custodiar, también con todas las garantías científicas, las muestras de restos óseos y muestras biológicas tomadas a los familiares hasta su entrega a la Universidad de Granada para su identificación genética.
Con respecto a los cuerpos que efectivamente hayan sido identificados se respetará en todo momento el deseo de las familias. Sobre los restos no identificados y/o que los familiares expresen el deseo de permanecer en el mismo lugar, se inhumarán en un espacio autorizado con indicaciones técnicas adecuadas para identificaciones en un futuro.
Un proyecto a cuatro años dividido en tres fases
El proyecto de exhumación de los cuerpos enterrados en la fosa común de Pico reja se desplegará a lo largo de cuatro años en tres fases. La primera de estas etapas atañe a la exhumación en sí y la identificación de los cuerpos, con trabajos que incluyen: la excavación arqueológica; intervención sobre los restos encontrados (la excavación y la identificación directa e individualizada de estos cuerpos determinarán si son o no represaliados o represaliadas); exhumación (identificación, registro de huellas sobre violencia y extracción individual de cada cuerpo o resto); antropología forense (es decir, fijar sexo, edad, patologías o anomalías); análisis antropológico de manera en laboratorio; y conservación y protección para preservar estos restos óseos y análisis de ADN.
La segunda fase consistirá en la realización de un informe final como lógica contribución a la historia de la represión franquista. Y la última fase será el destino final de los restos. Tras finalizar los trabajos, se repondrá el espacio como lugar expositivo y explicativo del significado histórico de la fosa de Pico Reja. La adjudicataria deberá presentar una propuesta de reconstrucción del enclave actual que incluya un columbario de homenaje a las víctimas.
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