El Lope se llena de Triana con El Perlo

Calle Rioja

Homenaje. A sus 87 años, Eugenio Carrasco, ahijado de la Niña de los Peines, cantaor, bailaor, escritor y autodidacta, recibió un homenaje del mundo flamenco.

El Lope se llena de Triana con El Perlo
El Lope se llena de Triana con El Perlo
Francisco Correal, Sevilla

22 de noviembre 2012 - 05:03

El Perlo nació en Málaga como nacen los artistas: de gira. La gira la hacía su madre, Antonia de las Mercedes, que estaba de turné con la Niña de los Peines. Por eso Pastora Pavón, la compañera de Pepe Pinto, fue su madrina de bautizo. A sus 87 años, los flamencos se han volcado para homenajear a este artista audodidacta.

El teatro Lope de Vega se vistió de gala en presencia del homenajeado, Eugenio Carrasco. Con un cartel del Perlo retratado por el pintor Antonio Badía, de la serie de personajes trianeros que realizó en un catálogo que tenía al Chaque de Triana en la portada.

El periodista Rafael Cremades y el flamencólogo Manolo Cerrejón condujeron el espectáculo, que tuvo cante, baile del mejor -Matilde Coral, Pepa Montes, Cristina Hoyos, Pilar Astola-, toque, poesía, pintura y muchísima emoción para un artista que lo ha sido todo dentro del flamenco y fuera de él: lotero, limpiabotas, escritor, bailaor, fundidor y porteador de melones en un burrito, Barquero, al que le dedicó un libro. Un ejemplar figura en la Casa-Museo de Juan Ramón Jiménez en Moguer, hermanamiento con Platero.

El Perlo creció rodeado de Perlas: era el nombre artístico de su abuela, de su madre y de sus hermanas Esperanza y Antonia Carrasco, que formaron parte de Triana Pura, aquella maravilla de septuagenarios que rejuveneció la música de los noventa y sublimó los corrales de vecinos.

Al Perlo de Triana le animó a escribir una novia valenciana que residía en Barcelona y cuya belleza impresionó a su amigo Antonio Machín. Ha cantado y bailado en Nueva York, en Río de Janeiro, en Londres y en Buenos Aires. Su primer contrato profesional se lo hizo el padre de Juanita Reina a través de Pepe Pinto.

Gualberto y Ricardo Miño iniciaron el homenaje y el virtuoso del sitar siguió entre bastidores. Los días previos, el bar El Ancla fue un hervidero de entradas para este trianero que como tantos cambió la orilla del Guadalquivir por la del Tamarguillo.

Chiquetete, Manolo Molina, Paco Taranto, Esperanza Fernández, Antonio Moya, Alfonso de Miguel y un largo etcétera. Las guitarras de Ricardo y Pedro Ricardo Miño, estirpe de arpegios para acompasar la memoria y la deuda con el artista en su crepúsculo. "Teníamos que hacerlo porque el primer viento que llegue se lo lleva", dice Ángel Vela, que preparó el homenaje al Perlo con Ricardo Miño y José Luis Jiménez. Badía y Manuel Machuca donaron sus cuadros, y el escultor Antonio Rosillo un busto.

Cinco poetas recitaron versos dedicados al Perlo: Manuel Garrido, Manuel Melado -a los dos les cabe el honor de haber compuesto algunas de las sevillanas más universales del género-, José Luis Tirado, Santigo Martín y Agustín Pérez, último pregonero de la Velá. El homenaje contó con la presencia del delegado municipal de Triana, Francisco Pérez, heredero de ediles como Paco Arcas, Alberto Jiménez-Becerril, Adolfo Lama o Isabel Guerra-Librero.

Además de todos esos oficios, El Perlo, trianero del destierro, es poeta, como acreditó en aquella visita a Sevilla de José Hierro guardando cola para que el poeta y premio Cervantes le firmara uno de sus ejemplares. El Perlo es leyenda viva de Triana y del flamenco, ave migratoria que comprobó en sus carnes que no hay confín más alejado de sus raíces que el dolor de tener que dejarlas. Ahijado de la Niña de los Peines.

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