Matrícula de honor en el Infierno
Calle Rioja
Nova Roma. José el de la Tomasa irá a cantar a Roma. la ciudad en la que su ahijada Ana de Zayas acabó Filología Italiana, título extinguido en Sevilla
LA tonadilla hacía apología del canibalismo cultural y la tonadillera proponía como plato del día un "francés en petitoria". Cambiaron esos tiempos en los que los emisarios del ejército francés que fueron a ver los caballos que la familia de Villalón tenía en Morón se encontraron el proyecto de estatua a Daoiz realizado por Antonio Susillo con la leyenda en el pedestal Abajo los franceses. Desde el Mundial de España, Sevilla aprendió a decir Allez les bleus. Y más cuando veintisiete años después de aquel épico partido de la Francia de Platini contra la Alemania de Rummenigge llega a Sevilla un embajador del Eliseo hablando de toros y del Gran Poder. Cayó el muro de Berlín y también cayeron los Pirineos en estas bodas de plata del Tour de Federico Martín Bahamontes.
La cita taurina de Bruno Delaye, experto en diplomacia mediterránea -fue embajador en Grecia y Egipto y ahora lo es en Madrid- la hizo en casa de Rodrigo de Zayas y Anne Perret en presencia del diestro Espartaco y de Remedín Gago, viuda de Manolo Vázquez. Y la referencia al Gran Poder, con el hermano mayor de la cofradía, Enrique Esquivias de la Cruz, como testigo, que tiene en su nómina penitencial a Rodrigo, el único trotskysta que lleva una simbólica cruz a cuestas.
Allí se vivió la otra noche una magia romana. Un cruce de caminos. José el de la Tomasa es el cantaor de la familia. Cantó en la boda de Ana y Rodrigo en la catedral y fue padrino de bautizo de Ana, la hija de ambos, Nana para los amigos, Nana Ébano para el cantaor, que se la imagina como mascarón de proa en uno de esos galeones que venían de América. José va a cantar en la Ciudad Eterna el próximo 20 de septiembre y antes de acometer su repertorio de granaínas, soleares, tientos y bulerías se arrancará con O Sole mío para recordar que vuelve de donde vino su apellido, Giorgio, el que distingue a su padre, Pies de Plomo, y de donde llegó Silverio Franconetti cuando se adueñó de la magia de la Alameda.
A Roma va el cantaor y de Roma viene su ahijada. Nana ha hecho un erasmus en Filología Italiana. La hija del escritor y la mezzosoprano pertenece a la penúltima promoción de Filología Italiana de la Universidad de Sevilla. Mucho Nova Roma, pero la especialidad desapareció, dicen que por falta de alumnos. De Roma se trae Ana una matrícula en una asignatura que se llama El Infierno. Le sabe a gloria ese dantesco honor y por eso no admite que rebajen a Dante en beneficio de Bocaccio, que suena a noche madrileña, y Petrarca. Tras la escala romana, Ana quiere estudiar Criminología y hacer en Barcelona, única Universidad que lo imparte, Peritaje Judicial en Lingüística Forense.
AnaPerret es una provenzal que en Feria se viste de volantes. Rodrigo cumple el rito del Señor de Sevilla, pero llegando la Feria se escapa todos los años a Alhama de Granada. Puede que de ahí le surgiera su afición enciclopédica a los moriscos. Su última investigación se la editó Manuel Pimentel, testigo también de las loas taurinas y cofrades del embajador. En sus escapadas, Zayas tiene de cómplice a Paco Ortiz, un abogado que en 1974 intervino en un caso atípico: el actor David Carradine, recientemente fallecido, rodaba una película en Carmona y en un arrebato onírico-alcohólicos secuestró a una actriz y se encerró con ella en su roulotte.
Canta José, alma de barco, y Ana de Zayas tiene la garganta dispuesta. Ensaya con una pianista nada convencional. Rosa María Carrasco acabó la carrera de Piano, que abandonó al casarse. Tiene tres pianos, uno en Tomares y dos en Villamanrique de la Condesa, y cuatro hijos. Su abuelo se vino de Francia con los Montpensier y una tía fue novia fugaz del torero Pascual Márquez.
Manuel del Valle frecuentó la casa de los Zayas en su época de alcalde. Fue la época en la que Juan Gil y Consuelo Varela, latinista él, americanista ella, trabajaron de guionistas en el Colón que dirigió el griego Pan Cosmatos, que había hecho uno de los Rambos de Stallone. Marlon Brando encarnó a Torquemada. Un Kurtz del Santo Oficio.
1 Comentario