Meninas

Calle Rioja

Una recreación del cuadro es el reclamo de una promoción de descuento para turistas extranjeros en unos grandes almacenes

Francisco Correal

06 de febrero 2012 - 05:03

NUEVE personajes y un perro. La misma composición que el cuadro de Velázquez. Igual que a La Gioconda de Leonardo da Vinci, a Las Meninas les ha salido una insólita réplica. La descubrí casualmente el viernes, cuando fui al servicio de Atención al Cliente de El Corte Inglés y encontré un folleto bilingüe (inglés y español), una información "sólo para turistas extranjeros no residentes". Se trata de una tarjeta de descuento para este público de paso válida para una serie de departamentos de los grandes almacenes, esos museos de lo cotidiano que forman parte de la escenografía de las ciudades.

La particularidad de esta oferta, presentada como "regalo de bienvenida", es que utiliza como reclamo una versión del universal cuadro de Velázquez Las Meninas. Unos modelos recrean a los personajes de la obra maestra del pintor sevillano: mucho más joven, rubio y sin bigote el que encarna al artista, que en la obra original, que data de 1656, estaba pintando un retrato de los reyes Felipe IV y Mariana de Austria. Un cuadro dentro del cuadro y fuera del cuadro, un auténtico alarde vanguardista que le hizo exclamar a Theophile Gautier, cuando lo contempló en 1840: "Pero, ¿dónde está el cuadro?". Esta observación la incluye como cita previa, junto a otras de Stendhal y de Virgilio, Néstor Luján en su novela Los espejos paralelos. En la portada del libro aparece el cuadro de Velázquez tal como puede verse en el Museo del Prado y la novela desmenuza a los diferentes personajes del lienzo. Con Los espejos paralelos Néstor Luján fue finalista del premio Planeta en 1991, el año que Antonio Muñoz Molina lo ganó con El jinete polaco. Conserva ambas novelas dedicadas por sus autores de la rueda de prensa que ofrecieron dentro de su gira nacional en el hotel Alfonso XIII.

Diego Velázquez preside la plaza del Duque por la que a diario pasan cientos de turistas camino de los diferentes rincones de la ciudad. Uno de ellos es la tienda de la cadena que fundó un indiano, cuyo busto de emprendedor cultural puede verse en el Archivo de Indias. Meninas es una palabra portuguesa que alude a las damas que forman la escena, junto los cortesanos, enanos y el mastín del cuadro de Velázquez. En la elección del perro por parte del departamento artístico de El Corte Inglés es donde más paralelismo hay con el original. El receptor de esta promoción ha de verla como un signo de admiración, en ningún caso como ejercicio de copistería.

En su discurso de ingreso en la Academia de Buenas Letras, Andrés Amorós, buen conocedor de los secretos del Prado, consideró a Velázquez como la réplica más próxima al perfil moderno, humanista e italianizante de Cervantes. Las Meninas es en realidad un Quijote plástico: una obra de arte sublimada con la presencia de figurantes, de secundarios, de personajes tenidos por prescindibles en las industrias del éxito y la consagración. "Excepto en lo que atañe a la pasión del héroe, una novela tiene que ser un espejo". La cita de Stendhal que incluye Néstor Luján es el quid de la cuestión de toda la literatura. El espejo del cuadro y del montaje publicitario: el mirror de los periódicos ingleses.

Sevilla es una ciudad que mantiene una relación privilegiada con sus pintores. Amorós fue pregonero taurino en la Maestranza y dos pintores a quienes los maestrantes encomendaron carteles para publicitar la Feria del Baratillo por medio mundo, Manuel Salinas y Luis Gordillo, siguen asomándose a los medios con quehaceres bien distintos. El pintor abstracto Manuel Salinas, que tiene su estudio en la prolongación de la estatua de Velázquez, ha aceptado el encargo que le hizo la Hermandad del Valle de realizar el paño de la Verónica. Gordillo, que se inspiró en una tarde de gloria de Manuel Jesús El Cid para su cartel, es una de las firmas de la muestra Arte en obras del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus).

Tres siglos y medio después de la realización de Las Meninas, la obra convalida su modernidad. El pintor estuvo en la Corte y ahora lo es de El Corte. El mismo efecto debió tener en el hispanista John H. Elliot la contemplación del retrato ecuestre del conde-duque de Olivares, visión de una visita con estudiantes ingleses al Prado que determinó su dedicación al estudio del valido de este mismo rey que aparece en el espejo del cuadro de Velázquez. "Pero, ¿dónde está el cuadro?". Me recuerda un chiste de El Roto. Un hombre ve una exposición de arte abstracto y dice: "Ya empiezo a entender el cuadro. Lo que no entiendo es el precio".

El descuento de esta promoción para turistas extranjeros no residentes no incluye firmas como Gucci, Loewe, Prada, Christian Dior, Dolce&Gabanna, Bulgari o Miu Miu. Velázquez sigue siendo uno de los mejores embajadores, se agiganta en sus enanos.

stats