Los Invisibles | Pedro González

“La primera vez que vine a la Feria fue en un coche de difuntos”

  • Acabó Historia del Arte en Cádiz, hizo la tesis doctoral y lo cambió todo por el mundo de la moda. Es la mano derecha de Raquel Revuelta en Simof

Pedro González, en la panadería-cafetería Crustum, en la calle Cerrajería. Pedro González, en la panadería-cafetería Crustum, en la calle Cerrajería.

Pedro González, en la panadería-cafetería Crustum, en la calle Cerrajería. / José Ángel García

EL amor le cambió de ciudad y de oficio. Pedro González (Cádiz, 1963) es beduino por nacimiento y estilista de profesión.

–En el 23-F está a punto de cumplir 18 años. ¿Le hizo mayor?

–La juventud lo relativiza todo. Me impactó más la muerte de Franco, con doce años veía en los telediarios cómo iba vestida la gente. Recuerdo el velo tupido de Carmen Polo, elegantísima.

–¿El tiempo marca la moda?

–Yo nací el año del asesinato de Kennedy. Mi madre me contaba que pasó mucho miedo. El presidente de los Estados Unidos era Dios. Fue uno de los dos acontecimientos que la marcaron. El otro fue la explosión de Cádiz en 1947. En plena posguerra. No entendía que le preguntara por un tiempo en el que sólo pasaban frío y hambre. Mis padres nunca veían Cuéntame.

–¿Y el atentado contra Carrero?

–Ése lo viví de cerca. Un hijo de Carrero vivía en la casa de al lado y sus niños eran amigos nuestros.

–¿Le ha interesado el Carnaval de Cádiz por la moda?

–Tiene un punto excesivamente populista que me molesta. En general no me gustan las fiestas. A la Feria hace 15 años que no voy.

–¿No va a la Feria y es el alma de Simof, 25 años dedicados a la moda flamenca?

–La primera vez que vine a la Feria fue en un coche de difuntos con Esther Arroyo. Hicimos dedo en el puente de Cádiz. Nos cogió un coche del Ocaso.

–De una Miss España a otra...

–Conocí a Raquel Revuelta cuando coronó a Esther Arroyo. Hice Historia del Arte, una beca de investigación y la tesis doctoral sobre la vida cotidiana de las mujeres de la burguesía andaluza que acabé y no leí. Se cruzó el amor, dejé la tesis y vine a Sevilla.

–¿Y las mujeres de su familia?

–A mí me pusieron Pedro por Periqui, el marido de Micaela, la vecina que cuidaba de mi madre de niña. La dejaba mi abuela, cigarrera con mantón. Fui a La Habana en busca de mis orígenes. Una tatarabuela mía era negra.

–Cádiz es La Habana...

–La gran burguesía, la del vino y la tierra, se fue a Jerez. Y los extranjeros también se van porque se pierde el puerto franco.

–¿El mundo es menos elegante sin Bernhayer y Lagersfeld?

–Para nada. Elio llevó el prêt-a-porter a las boutiques y el otro transformó Coco Chanel. Para mí ninguno fue revolucionario. Hay iconos de la moda mucho más importantes.

–¿Cómo se vestirá en una primavera con tantas elecciones?

–La política es reflejo de la vida. Lo que hoy es, mañana no es.

–¿Cómo visten los políticos?

–El otro día vi al de Vox, no el guapito, el otro, con el pelo hacia atrás y el fijador, de otra época.

–¿Pedro Sánchez no parecía Kevin Cotsner en ‘Los intocables de Elliott Ness’?

–Tiene una mirada cercana y serena. Lo más patético es cuando en el avión le ponen unas gafas de sol como si fuera Kennedy.

–¿Se salen del disfraz?

–Tuve una reunión para cambiarle la imagen a Antonio Sanz, político del PP. Lo dejé. Para cambiar la forma de vestir hay que cambiar la forma de pensar. Tú no puedes vestir a Esperanza Aguirre de Carmen Alborch.

–Machado habla del “torpe aliño indumentario”...

–Los políticos utilizan la indumentaria para desclasificarse. Cuando aparece Rajoy con la camisa abierta parece El Puma. Los que no le votan no se lo creen y los que le votan se creen que es uno de Los Chunguitos.

–¿Y en el otro lado?

–El hippysmo trasnochado de la izquierda está muy visto.

–Simof llegó a Fibes después de los Goya. ¿Se viste como se es?

–El traje amarillo de Silvia Abril era una declaración de intenciones clarísima. Y el rojo de Rosalía. Les salió el tiro por la culata, las dos formaban los colores de la bandera de España. La gente del cine debería pensar en la repercusión de su imagen.

–¿Le molestan las modas?

–Hay cosas mucho más importantes que el traslado de los restos de Franco. La situación de los autónomos, por ejemplo.

–¿Publicará la tesis?

–Ahora estoy con otras cosas. Mi tercer libro de moda, una Guía sentimental de Tánger y unos relatos autobiográficos que tendré que publicar con pseudónimo para que me dejen volver.

–¿Hay moda para estos cambios de clima?

–El anorak con tirantes. En Sevilla te hielas por la mañana y te asas al mediodía. Clima continental y ciudad barroquísima y pasional como su clima.

–¿Qué está leyendo?

–Las biografías de John Galliano y Alexander McQueen, una novela sobre Tánger y mi libro de oraciones. Me gusta meditar, no con Buda, qué pereza tan grande y tan antigua con Oriente, con lo que tenemos aquí. Mis fuentes son el Gran Poder y Santa Rosalía, patrona de los enfermos.

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