Muere Carlos Rueda, sexta generación de montañeses en El Rinconcillo
Siete generaciones. Siete hermanos. Siete nietos. Es el número que marcó el destino de Carlos de Rueda Ordóñez (1931-2010), propietario de El Rinconcillo que falleció el pasado martes a los 79 años víctima de una fibrosis pulmonar. Aunque la taberna más antigua de Sevilla se funda en 1670, es en 1860 cuando los Rueda, procedentes de Corvera de Toranzo (Cantabria), se hacen cargo de un establecimiento que había sido convento hasta la desamortización de Mendizábal.
Carlos de Rueda era el pequeño de los siete hijos de Agustín de Rueda. El único junto con una hermana que nació en Sevilla. Se sintió sevillano y montañés. La Montaña y Punta Umbría eran sus paraísos. En 1957 muere su padre y se hace cargo del negocio en sexta generación. La séptima la encarnan sus hijos Carlos y Javier. Se casó con la sevillana Ana Santiago y también deja tres hijas: Ana, Blanca y Lucrecia.
Cerrado por defunción. A muchos parroquianos les sorprendía ayer el cartel. Entraban en Los Claveles, bar vecino fundado en 1840. "Era muy buena gente", dice Javier, camarero competente de la competencia. De un bar gobernado por dos viudas: las hermanas Aurora y Mariana, que fueron esposas respectivas de Santiago Remesal, dueño de Los Claveles, y Luis Romero, cuñado.
Carlos de Rueda Ordóñez recibió hace dos años de manos del alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, el premio Gotas de Sevilla a la trayectoria Ciudadana, una iniciativa de Manuel Jesús Marchena, consejero delegado de Emasesa. Era bético -"últimamente sólo se levantaba de la cama para ver al Betis por la tele", dice su hijo Javier- y hermano de la Exaltación, con buenas relaciones con la Cena, la Mortaja y la Amargura, hermandades del barrio.
Le gustaban las matemáticas, el ajedrez y echarse una partida de dominó con los amigos. Y las lecturas de Sevilla, como le consta a Ignacio Sánchez Meléndez, librero de viejo de la plaza de los Terceros que le vendió más de un libro. "Cada vez que abría el libro Historia de una taberna, de Antonio Díaz Cañabate, pensaba en Carlos, en lo interesantísima que sería una Historia del Rinconcillo", dice José Jesús Galindo, cliente del Rinconcillo, amigo de la familia y con puesto de pan en la plaza de los Terceros.
Esa historia de la taberna con más solera de Sevilla la podrían escribir algunos de los escritores que han formado parte de las numerosas tertulias que en El Rinconcillo tuvieron aposento: Rafael de Cózar, Rogelio Reyes, Joaquín Márquez, Pedro Piñero. Carlos de Rueda nació poco antes de la proclamación de la República y se hizo con la nave en tiempos muy difíciles. Sus méritos aparecen en el libro Más de cien años creando empresa en Sevilla que editó la Confederación de Empresarios de Sevilla.
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