Hubo otro Pablo Iglesias en España

Gratitud. En el aniversario de la muerte del fundador del PSOE, los socialistas sevillanos le reconocieron su trayectoria a José Martínez Cobo, que presidió el congreso de Suresnes

De izquierda a derecha, Micaela Navarro, Martínez Cobo, con el  bajorrelieve de Pablo Iglesias, Verónica Pérez y Rodríguez de la Borbolla.
De izquierda a derecha, Micaela Navarro, Martínez Cobo, con el bajorrelieve de Pablo Iglesias, Verónica Pérez y Rodríguez de la Borbolla.
Francisco Correal

10 de diciembre 2014 - 05:03

SIN que nadie se ofenda, es como si un escritor novel llamado Miguel de Cervantes ocupara durante semanas y semanas todas las portadas sin más aval que haber ganado un certamen de cuentos de un pueblo del Andévalo. Algo parecido ocurre con la elipsis nominal de Pablo Iglesias, que hace un siglo era diputado en el Congreso y al que ayer, en un nuevo aniversario de su muerte (9 de diciembre de 1925), los correligionarios del partido que fundó le dedicaron una original conmemoración.

José Hernández Cobo (Madrid, 1933), cardiólogo de profesión, recibió en la Casa de la Provincia el primer Memorial Pablo Iglesias. Hijo de quien fue tesorero de la UGT y administrador de El Socialista en el exilio, tenía 5 años cuando cruzó la frontera con su familia en 1939. Vive en Toulouse y no volvió a España hasta 1971. Sus vivencias las cuenta en un libro escrito en francés, Recuerdos Fraternales, cuya autoría intelectual y sentimental comparte con su hermano Carlos, que murió en 2005.

El premio se lo entregó Cedis (Centro de Estudios de Investigación Social de Andalucía) y era un bajorrelieve que el Abuelo Tito, escultor de Úbeda, realizó en 1932 a partir de una fotografía de Pablo Iglesias de una portada del Abc. Una obra moldeada en yeso que vivió su particular destierro. Al llegar la guerra, su autor la escondió en la casa del jefe al que le trabajaba. En los años 70, le dijo a su hijo, Paco Tito, que ayer contó la historia: "Paquito, vamos a casa de María la Viuda". Allí estaba la imagen de Pablo Iglesias con dos dedos de polvo y desde ahora estará en la casa de Toulouse del militante que presidió el congreso de Suresnes.

El libro de Martínez Cobo lo edita y prologa Alfonso Guerra, que no pudo presentar a este socialista por sus obligaciones, las últimas como diputado, con el Congreso. De ello se encargaron Luis Yáñez y José Rodríguez de la Borbolla, sus anfitriones en Sevilla. Yáñez visitó a los hermanos Martínez Cobo en su finca francesa, Ventanas, nombre muy español de dos socialistas que entre ellos hablaban en francés. Yáñez también contó el viaje que este militante realizó desde Toulouse hasta Irún para recoger cincuenta millones de pesetas y un valioso archivo documental tras la intentona golpista del 23-F.

En su turno de agradecimiento, el niño de la calle Hortaleza de Madrid que se hizo hombre en Toulouse no se dedicó a las florituras. Criticó la militancia virtual, guiño al otro Pablo Iglesias, por ser "como el viento". Calificó las primarias de "copia imperfecta" y las listas abiertas de "parche". Escarmentado de mayos franceses, pidió la conquista del poder "para mejorar, ya no decimos transformar, la sociedad".

Micaela Navarro, presidenta del PSOE, cerró el acto. Le trasladó un mensaje por móvil -"las tecnologías y yo nos llevamos regular"- de Alfonso Guerra, un abrazo de Susana Díaz y una carta de Pedro Sánchez. Fernando Rodríguez Villalobos citó a Beckett para ilustrar el patriotismo de los exiliados.

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