Pérez Royo no dio Derecho Canónico

Sabores. El ex rector de la Universidad Hispalense se encontró con un antiguo alumno, nuevo delegado para medios de la diócesis, en los premios de la Abacería San Lorenzo

Javier Pérez Royo y su antiguo alumno Adrián Ríos (en el centro), con Ramón López de Tejada.
Javier Pérez Royo y su antiguo alumno Adrián Ríos (en el centro), con Ramón López de Tejada.
Francisco Correal

30 de octubre 2014 - 05:03

EL plato pasó al relato y éste al plato volvió. Como la ganadora de la quinta edición del certamen de relatos gastronómicos de la Antigua Abacería de San Lorenzo es gaditana, Ramón López de Tejada, el mecenas del insólito galardón, organizó para la entrega del premio un viaje a las delicias gaditanas. Un guiño a la jovencísima María del Mar Braza Claver (Cádiz, 1994), que el próximo mes cumple veinte años.

Chicharrones y ajopapa, exquisitices autóctonas. María del Mar, no puede haber mejor nombre para una hija de la bahía, estudia tercero de Medicina. El oficio de su madre, Carmen Claver Derqui, que la acompañó a Sevilla y ejerce la medicina de familia. El oficio de su padre, médico en Puerto Real. También vino su hermana mayor, Carmen Claver Braza, 25 años, licenciada en Derecho y en Empresariales.

Sin salirse de los temarios que estudió su hermana Carmen, la autora de El sabor de los recuerdos, título del relato ganador, es de las pocas mileuristas contentas de serlo. Porque el premio por su emotiva historia fueron mil euros y un espléndido lebrillo. Medicina y literatura. Era inevitable pensar en Chejov, Baroja, Martín Santos y sin salir de Sevilla en Francisco Gallardo, vecino de la Abacería de San Lorenzo.

A la madre de la artista la marcaron lecturas como Sinuhé el egipcio o Crimen y Castigo. Su hija es más de quedarse con los títulos que con los autores. La doctora Claver vino con la punta del iceberg de su familia. Después de María del Mar y Carmen, nacieron dos varones y cerró la prole con una pareja de mellizos.

El personal que se congregó para festejar a la nueva promesa de las letras hispanas, paisana de Quiñones y Caballero Bonald, sabe que son muchos los puentes que unen medicina y literatura. El más sólido, el de la salud. En el campanario de la Abacería, donde el emperador Teodosio se hace marqués de la Mina, se dieron cita un curioso elenco de compatibles de distintas materias.

Virginia Gutiérrez, que hizo de maestra de ceremonias, es actriz y proveedora de vinos de la casa. Manuel Rodríguez Carrillo se jubiló como bombero después de más de treinta años en ejercicio, pero bautizó como El Bombero al mosto que produce en sus viñedos de Corteconcepción, un pueblecito de la sierra de Huelva que más de una vez recorrió en pollino en sus viajes de apostolado Marcelo Spínola, el cura de San Fernando que fue párroco de San Lorenzo y llegó a titular de la diócesis -el último andaluz-, cardenal y beato.

Un caso curioso de compatibilidad es el de otro de los invitados, que se estrenaba en este acto. Adrián Ríos es sevillano y desde hace dos meses está al frente de la delegación de medios de comunicación de la diócesis de Sevilla. Ha estudiado en Roma. Se ordenó sacerdote con 26 años, después de estudiar la carrera de Derecho y trabajar en el sector de la banca. En la antigua Abacería de San Lorenzo encontró un rostro que le resultaba familiar. Javier Pérez Royo, presidente del jurado, encargado de entregarle a la ganadora el aparatoso lebrillo, fue su profesor de Derecho Constitucional. El alumno no recordaba la calificación. El reencuentro estuvo lleno de afecto y retranca. Estampa de Cristianos para el Socialismo, aquel movimiento que surgió en torno a la revista Cuadernos para el Diálogo que promovió Joaquín Ruiz-Giménez y dirigía Pedro Altares.

A Pérez Royo le cuesta más trabajo recordar los nombres de los alumnos. Han sido 49 años ejerciendo la enseñanza universitaria. En su glosa culinaria y literaria citó a Hegel. Como últimamente a este catedrático de Derecho Constitucional todo lo parece inconstitucional -la jubilación, la clasificación del Betis, por no hablar de algunos integrantes del Consejo de Ministros-, también se lo parece la composición del jurado. Pidió más mujeres para llegar a la paridad. Por caridad. María del Carmen Vázquez Colchero, con voz pero sin voto, alegó que las mujeres "comen menos y beben menos que los hombres". Argumento que también encontró Pérez-Royo lesivo con algún artículo de la Carta Magna.

De todas formas, allí había voluntarias para nivelar esa balanza: la propia Virginia Gutiérrez, actriz y vinatera, Mar Badía o María Ángeles Carrasco, directora del Centro Andaluz del Flamenco, que llegó acompañada de Juan José Téllez. Éste, al probar el ajopapa, recordó la despedida de Maspapas en los Carnavales de 1983, los del 23-F en el que Miguel Boyer expropió Rumasa. Los de la chirigota Cine Cómico.

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