La Pila del Pato volvió a la Alameda
Calle Rioja
El Carmen de Calatrava, hermandad de Gloria más antigua de Sevilla (1502), estrenó en su salida procesional siete cartelas que son guiños al barrio y a su patrimonio.
SI la vieran sus amigas de Bristol, ciudad inglesa en la que ha vivido los últimos meses... Daniela era una de las monaguillas que ayer acompañaban al Carmen de Calatrava en su segunda salida procesional. La primera fue por las aguas del Guadalquivir, con ayuda logística de la hermandad de Mareantes del Sur, con sede en Gelves. A la de ayer la llaman salida triunfal. No hay triunfalismo en la palabra. Lo saben quienes vieron el recibimiento en la calle Arte de la Seda: el lanzamiento de pétalos, los altares en la calle, un avemaría cantado a capela.
La del Carmen de Calatrava es la hermandad de gloria más antigua de la ciudad. Sus inicios datan de 1502, apenas una década después del descubrimiento de América. Antonio Santiago, el capataz, igualaba a los costaleros de dos en dos en la plaza donde estuvo la Pila del Pato. Un icono de la Alameda recuperado en una de las siete cartelas que estrenaba el paso, el de la Fuente de la Salud. Todas ellas obra del imaginero y vecino Manuel Ramos Corona. Tantas cartelas como las letanías de la Virgen.
Con guiños al patrimonio de la capilla y del barrio como la Puerta del Cielo, inspirada en la antigua puerta de la Barqueta, o la Escalera de Jacob, donde el imaginero tomó de modelo la escalera de la capilla que subía al campanario. "Sólo había dos así en Sevilla, ésta y la de la torre de don Fadrique", dice Alejandro Parente, mayordomo de la hermandad, 27 años, un arquitecto técnico que trabaja de monitor de natación en un gimnasio.
Los marineros han tomado café en el Dúo Tapas y El Cangrejo Rojo. Se van formando en el lateral de la iglesia, calle Estrellita Castro, antigua de Tomillo. Son unos trescientos hermanos. Ayer acabaron la Velá de Triana, el Tour de Francia y el intenso mes carmelita de esta hermandad que lo inició el 2 de julio con la velá. "La labor de esta hermandad es encomiable", dice Pedro Juan Álvarez, párroco de Ómnium Sanctórum y director espiritual del Carmen de Calatrava. "Ha salido adelante gracias a esta junta, a la anterior, pero sobre todo gracias a las mujeres. Tuvo una hermana mayor, Pepi la peluquera, que yo le decía la leona de Castilla".
Más de medio milenio de historia. El quinto centenario lo celebraron en 2002, con traslado a la Catedral en misa pontifical que presidió Amigo Vallejo. La capilla acogió a los feligreses afectados por la desacralización de la capilla de Belén. Salía la imagen con acrobacia de pórtico y alientos de capataz, "de frente, valientes", y sonaban los compases de la marcha Carmen de Calatrava, interpretados por la banda de las Cigarreras, Nuestra Señora de la Victoria. En el cortejo, el actual hermano mayor, Juan José Sánchez Moro, y su predecesor, José Antonio Grande de León, que sigue vistiendo a la Virgen "y a más de treinta en Sevilla y provincia" y tiene un taller de bordado.
Colgaduras en los balcones, decenas de manos con cámaras. Hasta el policía local estaba entregado. "Poquito a poco", decía a los automovilistas en el cruce de la Alameda con Lumbreras. La capilla atravesó muchos avatares y estuvo al borde de la ruina. "Si no llegar a ser por el PA cuando estuvo en Urbanismo, hoy esto sería otra zona de veladores", dice el director espiritual.
Cuarenta costaleros en turnos de verano, con refuerzo de aguador. A la titular de Calatrava, una de las nueve advocaciones del Carmen en Sevilla, le abrieron las puertas del monasterio de San Clemente, de la iglesia de Santa Ana en su festividad, y de las Madres Reparadoras de Santa Clara. Vecinos, feligreses, curiosos y turistas de ida y vuelta seguían la estela de la Virgen más marinera, escoltada por soldados del Arsenal de la Carraca.
También te puede interesar