Posdata al poema del Cid
Calle Rioja
EN el Alcázar del Rey don Pedro, en Carmona, Pedro el Cruel para unos, el Justiciero para otros, un prestigioso arabista narró ayer un episodio del siglo XI, la España del Cid, para unos (Ramón Menéndez Pidal), la de Al-Mutamid, para otros (Blas Infante). La historia nunca fue una ciencia exacta.
En 2013 la ciudad de Carmona va a conmemorar el milenario de un hecho trascendental. En la sexta de las doce conferencias magistrales que a lo largo de este curso la Universidad Hispalense organiza en el parador de Carmona, Rafael Valencia habló ayer de las Invenciones de al-Andalus centradas en un caso poco conocido. Cuando cae el Califato de Córdoba, irán surgiendo un total de 32 taifas. Los primeros serán los de Granada y Carmona, ciudad que entre 2013 y 1067 funcionó "como un estado independiente". Las primeras taifas surgen donde están las tropas bereberes con su más carismático caudillo al frente, Almanzor. Los ponentes del Estatuto de Andalucía, llamado de Carmona por haber sido redactado en las estancias del parador, acertaron de pleno al elegir esta ciudad. Durante más de medio siglo (54 años) fue un reino independiente, un tiempo equivalente a multiplicar por nueve la duración de los dos periodos republicanos que ha conocido España a lo largo de su historia.
Cuatro generaciones, cuatro reyes personalizan el mando en el reinado de Carmona. Los dos últimos serían Ishaq y su hijo Aziz, que cederá el poder al reino de Sevilla tras la conquista protagonizada por Al-Mutamid, el rey-poeta. "La conquista no fue militar, pero tampoco poética. En realidad, les convenía más a los residentes de Carmona". Sevilla también integró las taifas de Niebla, Arcos, Morón, Santa María del Algarve, Silves y Murcia.
Hace mil años, la palabra crisis estaba jalonada de paradojas. "En los siglos X y XII se produce una revolución urbanística, ésta promovida por los almohades", dice Rafael Valencia. "El siglo XI, el tiempo que precede al reino de Carmona, es una época culturalmente muy rica, había poetas en la Corte, pero la bonanza económica del Califato contrasta con una debilidad militar inmensa. Se pone en evidencia cuando Alfonso VI de Castilla entra en Toledo".
El reino de la taifa de Carmona coincide con el tiempo del Cid Campeador. "Vino por Carmona de recaudador de los reinos parias o vasallos cobrando tributos para el reino de Castilla. Los pagaban a cambio de protección".
Ramón Menéndez Pidal tenía razón. Es el siglo del Cid. "Cuando se enfrenta con el rey de Castilla, el Cid se convierte en mercenario, en soldado de fortuna. Primero al servicio de la taifa de Zaragoza, una de las más poderosas junto a las de Sevilla, Toledo y Badajoz; después él mismo se erige en rey de la taifa de Valencia. Cuando llegan los almorávides a Valencia, se encuentran con un reino encabezado por el Cid". Todavía se puede visitar su casa-palacio en Requena, población valenciana donde al cine de verano le llaman cine a la sombra y al café con hielo café del tiempo.
De las doce conferencias magistrales, de octubre a abril, la de Rafael Valencia es la única centrada en el municipio anfitrión, la Carmona donde Maribel Montaño, delegada de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, fue la más votada en dos elecciones municipales, pero una pinza entre partidos la dejó sin la taifa. "Cuando surgen los reinos de taifas", dice Valencia, "se produce un proceso de diferenciación con los reinos de al lado mediante banderas, enseñas". Nada nuevo bajo el sol.
Otros conferenciantes abordan temas como la biosfera, el genoma, la obesidad, los viajes de Felipe II a Europa o las patrias de don Juan. Carmona es un aulario privilegiado de la Universidad de Sevilla, ciudad bien representada con los caños árabes, con la puerta de Carmona y la carretera de Carmona en cuyo kilómetro cuatro fue asesinado el notario malagueño que defendía la tesis de que el siglo XI era la España de Al-Mutamid. El siglo al que hizo hablar en primera persona Emilio García Gómez, amigo de García Lorca, arabista de la generación del 27 y creador de la Escuela de Estudios Árabes de Bagdad que llegó a dirigir Rafael Valencia antes de que cayera el califato que compartió con Córdoba el cetro del esplendor musulmán.
También te puede interesar
Lo último