Pregón de la Cabalgata Un canto a la Navidad

  • José Manuel Soto alternó la prosa, la rima y el cante en su actuación en el Lope de Vega

Cuando se designa a un cantautor como pregonero, puede ocurrir lo que ha ocurrido en el Teatro Lope de Vega: que el cantante cante. Y si, además, el cantautor sabe lo que se hace, sale bien. Esta fórmula ha tenido un buen ejemplo con José Manuel Soto y el XXXVII Pregón de la Cabalgata de Reyes Magos del Ateneo, que se celebrará en la tarde del 5 de enero.

Soto lo primero que hizo fue cantar para contar su visión de la Navidad. Un periodo que definió como "la época del recuerdo". En concreto, del "recuerdo de la niñez". El artista sevillano fue viajando hasta su infancia constantemente. Y, a través de ella, ejemplificando porqué "la Navidad es la ilusión de volver a ser niño". Una etapa que asoció con prosa y canción a su madre: "Mi infancia es el recuerdo de mi madre y un blanco delantal ceñido a su cintura", afirmó emulando al poema de Machado. "Mi casa era la oficina del cartero real", afirmó refiriéndose a la familia numerosa en la que se crió.

Sus palabras, cuando no estaba cantando, iban acompañadas con piano, guitarras o con la Banda Sinfónica Municipal, que fue casi tan protagonista como el pregonero. Y que hizo su primera aparición para interpretar el himno de la cabalgata compuesto por Manuel Marvizón y cantado en vivo y en directo por la soprano Ana Cadaval. Antes había dado algunas notas biográficas el periodista Fran López de Paz, quien presentó el acto y sacó a relucir el 30 aniversario de una de las canciones más populares de Soto: Por ella.

Junto a él estuvo Alberto Máximo Pérez Calero, presidente del Ateneo, quien alabó a un pregonero "por el que sienten simpatía todos los sevillanos" y que "tiene una inmensa bondad". Pérez Calero recordó sonriente que Soto fue rey Baltasar en la Cabalgata de 1991. Una labor que seguro que desempeñó con tanto cariño y mimo como el que ha dedicado a este pregón. A esta actuación navideña ante un teatro lleno de amigos, familiares y autoridades con las que tuvo tiempo de bromear desde el atril. Aunque cada vez que podía se iba al centro del escenario para coger el micrófono y cantar a la Navidad.

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