Calle Rioja

Los Quintero, en las antípodas del tópico

  • Solera. La Agrupación Álvarez Quintero, la más antigua de Europa, próxima a cumplir los 75 años, representa esta noche el vodevil de Manuel Barrios ‘El otro nombre de la Rosa’

De izquierda a derecha, de pie: Ángel Lorente, Pepe Rodríguez, Juan Antonio Mateos, Kaky. Sentadas: Encarna Peña, Mari Paz Luque, Isabel López. De izquierda a derecha, de pie: Ángel Lorente, Pepe Rodríguez, Juan Antonio Mateos, Kaky. Sentadas: Encarna Peña, Mari Paz Luque, Isabel López.

De izquierda a derecha, de pie: Ángel Lorente, Pepe Rodríguez, Juan Antonio Mateos, Kaky. Sentadas: Encarna Peña, Mari Paz Luque, Isabel López. / José Ángel García

ESTA noche, en horario de cine de verano (22 h.), la Agrupación Álvarez Quintero representa en el Palacio de los Marqueses de La Algaba la obra El otro nombre de la Rosa. Un vodevil de Manuel Barrios aprovechando el éxito del best-seller de Umberto Eco. “El otro nombre de Rosa era Vanessa, por Vanessa Redgrave”, dice Kaky, nombre artístico de Manuel Gómez Ortiz, fontanero jubilado y director de la Agrupación Álvarez Quintero.

Manuel Barrios acertó de pleno con esta historia de la canita al aire de un señor casado en un chalet de Matalascañas, porque Umberto Eco recibió años después el Nobel de Literatura. “Estuvo de visita en Sevilla”, dice Kaky, “y en El péndulo de Foucault aparece la Catedral”.

La Agrupación Álvarez Quintero cumplirá el próximo año 75 años de historia. “Somos la compañía teatral más antigua de Europa”. En realidad se crea en 1943, pero legalmente lo hará dos años después, en 1945, “cuando el ministerio de Gobernación permite que se reúnan más de dos personas”. Un año antes había muerto Joaquín Álvarez Quintero (1873-1944). Serafín Álvarez Quintero (1871-1938) muere en el Madrid republicano asediado por las tropas de Franco. “Estaban prohibidos los símbolos religiosos, pero un ministro de la CNT permitió un crucifijo en el sepelio”. No se cansa de decir que los hermanos dramaturgos de Utrera eran republicanos conservadores, “demócrata-cristianos, esta mancha siempre tengo que estar limpiándola cuando se les tacha de fascistas”.

75 años sin una sola subvención. “Este local de la calle Arrayán donde ensayamos lo pagamos con los réditos de nuestras funciones”. Un local modesto que huele a teatro quinteriano. Está el retrato de los dramaturgos, escoltados por Ángel Gómez Gelán y Eulogio Serrano, miembros de la Asociación de la Prensa que constan como fundadores de la Agrupación teatral.

“El retrato nos lo pidió Pérez-Reverte cuando hicieron unas jornadas sobre los Quintero en Sevilla”, cuenta Kaky. Serafín está de pie; sentado Joaquín, a quien le cambiaron para el cartel el pañuelo blanco por una rosa roja. “Tiene gracia. Lo hacían para quitarle la polilla a los Quintero y la Agrupación lleva 75 años representando sus obras, haciendo teatro andaluz. Yo me quito el sombrero ante Lorca, he hecho su teatro, pero no es el único que hace teatro andaluz. En la estructura dramática de La Casa de Bernarda Alba está Las Flores, de los Quintero, que Falla no pudo conseguir su libreto porque los derechos los tenían en Italia. En esa obra está el matriarcado como eje de la vida andaluza”.

Además del retrato, están los 35 tomos de su teatro. “276 obras, me las he leído todas, muchas inéditas. Además de entremeses y sainetes, hicieron zarzuelas y operetas”. Una biblioteca selecta donde conviven José María Pemán y Antonio Buero Vallejo. Las dos Españas en el buen gusto de una compañía teatral con quinquenios y pedigrí.

Van llegando los demás miembros de la compañía. Primero lo hacen Isabel López y Ángel Lorente. Aparece Mari Paz Luque, una de las más jóvenes. Y Pepe Rodríguez, que vivió su tiempo de gloria con el papel del empresario que amenaza con inmolarse en el inicio de El mundo es suyo, la película de los Compadres. Encarna Peña entró en la Agrupación con quince años. Aparca su moto Juan Antonio Mateos, el Canario para todos.

Doña Clarines es la última obra de los Quintero que han representado, con ella quieren volver al Lope de Vega. Preparan la gira por las playas –El Portil, Punta Umbría, Matalascañas– con La casa de los milagros, de Enrique Paredes y Joaquín Jiménez. “Me puse a investigar y resulta que fueron cofundadores de la UGT conPablo Iglesias”, dice Kaky.

De Manolo Barrios ya representaron, con muchas funciones, El encierro de San Serapio. La Agrupación nace con un elenco heterogéneo de actores, fotógrafos, nombres ya míticos como Rosalía Jiménez, Loli Lagares, Emilio Segura, locutor y militar, Antonio de los Santos, crítico de cine y padre del rockero Silvio, o Manuel Garrido, el empleado de banca que compuso las Sevillanas del Adiós. Una escuela del gremio, donde Juan Calvo, ex presidente, era el escenógrafo.

Kaky es un quinteriano nada convencional. El nombre, iniciales del Comité de Ayuda a los Comandos Internacionales, se lo pusieron los feriantes que alquilaban habitaciones en su casa de San Bernardo, “mi abuela viuda, mi madre viuda”, exiliados que volvían con la coartada primaveral y clandestina de la Semana Santa y la Feria.

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