La Raza se hace con el Flaherty y anuncia su reapertura en primavera

El grupo hostelero sevillano planteará dos negocios, uno al estilo del pub irlandés y otro con una oferta tradicional de tapas · La previsión de la empresa con esta apuesta es la de crear 25 puestos de trabajo

Fachada principal del antiguo pub irlandés Flaherty, en la calle Alemanes.
Fachada principal del antiguo pub irlandés Flaherty, en la calle Alemanes.
Carlos Navarro Antolín / Sevilla

07 de enero 2012 - 05:03

No conservará el nombre que lo hizo popular en sus 17 años de apertura al público, pero mantendrá en parte el sello de un pub irlandés. El Flahertyde la calle Alemanes reabrirá en primavera, el período estrella para la hostelería sevillana. El grupo sevillano La Raza se ha hecho con el local de cerca de 500 metros cuadrados de la calle Alemanes, a la vera de la Catedral y junto a la Avenida de la Constitución. La intención de la empresa es reabrir el establecimiento con uso hostelero pero con un doble negocio. Por un lado, el pub irlandés con un nuevo nombre comercial, pues existen impedimentos legales para el uso de la denominación Flaherty, y por otro un bar de tapas al estilo tradicional sevillano, ya que la superficie y el diseño del local (que incluye un patio interior) hacen viable las dos ofertas.

El Grupo La Raza tiene en proyecto la creación de hasta 25 puestos de trabajo con motivo de esta nueva apuesta. En 2011 ya creó más de 30 con la apertura de tres nuevos establecimientos en el centro de la ciudad: Los Corales, el Entrecárceles y el bar del hotel Las Casas de los Mercaderes en la calle Álvarez Quintero. Para esta reconocida firma hostelera, el de 2011 ha sido un año de expansión tras el relanzamiento del histórico establecimiento junto al Parque de María Luisa y su consolidación como responsable de la hostelería del hotel Los Seises, en la calle Segovias, y como empresa de cátering.

La evolución de este grupo empresarial revela que sus dirigentes han tenido siempre clara su expansión por el casco antiguo incluso en los años de grandes reformas urbanísticas en la zona más comercial de la ciudad, cuando el debate sobre la dificultad de acceso y movilidad era más que intenso y polémico.

El veterano pub irlandés se convirtió en un referente del turismo extranjero al que el público local nunca despreció. Fundado en 1994, el Flahertyse convirtió pronto en el veterano de los irlandeses, caracterizado por ser el punto de encuentro de las hinchadas extranjeras de los equipos de fútbol que visitaban la ciudad en competiciones europeas. Su cierre estuvo forzado por la imposibilidad del dueño de conseguir una renovación en el contrato de alquiler, unas negociaciones que terminaron con una orden de desahucio. La renta del local era de 20.000 euros al mes.

Todo el material del Flaherty ha quedado almacenado por si su dueño se plantea alguna vez su reapertura en otro local de la ciudad: los bancos de madera con depósito bajo el asiento y alto respaldo; la publicidad antigua, grabada en espejos, de bebidas irlandesas; las vidrieras o los libros.

El Flaherty nació en la Sevilla posterior a la Exposición Universal de 1992. Curiosamente, su clientela fue evolucionando de grupos de sevillanos a grupos de extranjeros.

Se convirtió muy pronto en el lugar de referencia deportiva cada vez que la ciudad ha sido sede de acontecimientos que han generado el desplazamiento de aficiones extranjeras en cantidades masivas.

Entre las causas del cierre se han llegado a citar las quejas de un vecino por el ruido que provocaban los clientes a la entrada y salida del local. Al parecer, de nada sirvieron los ofrecimientos al propietario del local para mejorar la insonorización del local e incluso un cambio de actividad para reducir las molestias.

El Flaherty se consolidó en la calle Alemanes en unos años en que la propia Avenida de la Constitución fue evolucionando hacia una terciarización en sus usos. En la Avenida hay cada vez menos bancos y aseguradoras y, por el contrario, la oferta de cafeterías y otro tipo de bares se ha multiplicado. La Avenida ya no es un sitio de paso, sino que también se ha convertido en lugar de parada, por lo que esta evolución también ha influido en calles como la propia Alemanes, Adolfo Rodríguez Jurado y otras consideradas afluentes de la gran vía de penetración a la Plaza Nueva.

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