Reforma en San Leandro

San Leandro contará con una hospedería de seis habitaciones

  • La Gerencia autoriza una primera fase de obras que consistirán en consolidar la cubierta que rodea el compás del convento

La Casa del Portero del monasterio de San Leandro se encuentra totalmente apuntalada. La Casa del Portero del monasterio de San Leandro se encuentra totalmente apuntalada.

La Casa del Portero del monasterio de San Leandro se encuentra totalmente apuntalada. / Antonio Pizarro

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El Monasterio de San Leandro contará con una hospedería monacal de seis habitaciones. Antes necesita consolidar la estructura de las cubiertas de la zona que rodea el compás de la casa enclavada entre la plaza de San Idelfonso y las calles Zamudio, Imperial y Caballerizas. Las religiosas agustinas ya cuentan con la autorización de Urbanismo para acometer esta primera fase de obras.

Los trabajos autorizados por los técnicos de la Gerencia servirán para acomodar esa zona del convento al futuro uso, estando prevista una segunda intervención de redistribución de las plantas. El presupuesto estimado de ambas fases es de 107.000 euros. El ámbito donde se desarrollará esta primera actuación corresponde con una zona de transición y comunicación entre el espacio público y la clausura, que se encuentra deshabitada sin uso alguno, situación que favorece su degradación.

Las monjas afrontan unas reformas urgentes que llegan a los 107.000 euros

La concesión de la licencia de obras se produce casi un mes después del pronunciamiento favorable de la Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucía, dado que el Monasterio de San Leandro está declarado Bien de Interés Cultural con la con la tipología jurídica de monumento.

El órgano de Cultura analizó en la sesión celebrada el pasado 12 de julio ese mismo proyecto de intervención sobre el compás de entrada al Real Monasterio de San Leandro. Tras recoger el marco jurídico de aplicación, solicitó una documentación complementaria que diera cumplimiento a las determinaciones señaladas en el informe de la ponencia técnica, mediante la que se pretende dotar al convento de una hospedería monacal de seis habitaciones con acceso común por la zona del compás de entrada, siguiendo el programa de necesidades planteado por la comunidad. El objetivo es albergar tanto a familiares como a grupos organizados de peregrinos o personas afines y vinculadas a la actividad religiosa.

En el reformado del proyecto que llegó a la comisión provincial se daba cumplida respuesta a lo manifestado por la comisión en ese primer documento. Se resume, entre otras cuestiones técnicas, en que no se modifican las características de las crujías o de los muros de carga y fachadas, ni se altera la distribución de huecos y tampoco modifican las características de las cubiertas, que son recuperadas debido a su mal estado actual y tampoco se modifica la altura total, ni parcial de planta o de suelo a techo del edificio.

El Monasterio de San Leandro es uno de los que más vicisitudes ha atravesado en los últimos tiempos. La comunidad ha tenido que afrontar un juicio por unas obras de reforma para construir un apartamento que se desviaron un 400%. Hasta hace poco han estado pagando parte de esa deuda de 39.000 euros a la federación de la orden, que les concedió un préstamo. El siguiente reto son las obras que deben realizar en la Casa del Portero, la biblioteca y otras dependencias que dan a Caballerizas. El principal ingreso es la venta de dulces, especialmente entre octubre y Navidad. En el inmueble destaca el sector que comprende la esquina entre Zamudio y la Plaza de San Ildefonso, conocido como del obrador. En este ámbito se sitúan las dependencias utilizadas para la fabricación de los alimentos.

La última rehabilitación que se realizó corrió a cargo de Urbanismo. Fue durante el pasado mandato de Juan Ignacio Zoido y supuso el arreglo de los tejados de la iglesia y la pintura de la fachada de la calle Zamudio. Esta actuación ha dejado algunos daños en el coro alto. Por si esto fuera poco, la obra ha dejado una importante e inesperada factura que pagar, lo que ha supuesto un nuevo revés para la comunidad: 8.600 euros.

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