De Sanlúcar a los sanfermines en unos pinceles de cubismo pop
Calle rioja
Sensibilidad. El año pasado la alemana Uta Geub expuso en Pamplona, con el privilegio de a asomarse al balcón de Hemingway, y ha ganado un concurso de pintura taurina en Osuna.
TODOS los recuerdos le habrán llegado juntos a su casa de Sanlúcar de Barrameda al ver por televisión el chupinazo de las fiestas de San Fermín y el comienzo de los encierros. Uta Geub (Sulzburg, Alemania, 1971) lo vivió bien de cerca el año pasado. Habrá vuelto a verse asomada al balcón de la curva de Estafeta con Mercaderes viendo el cross de mozos y cornilargos; invitada por los pastores a asistir al sorteo de los toros para cada encierro matutino y la corrida vespertina.
Uta Geub, sanluqueña de adopción desde 2003, ganó un concurso de pintura que le dio el derecho a exponer en el hotel Maisonnave de Pamplona. La muestra se llamó Toreros en Cubismo Pop, una suerte de lance entre Picasso y Andy Warhol. "Fue muy emocionante. Un día coincidí con los pastores del encierro, que estaban almorzando en una sidrería. Me invitaron al sorteo de los toros y yo los invité a la exposición, a la que fueron con sus familias".
Estuvo en la habitación 217 del hotel Perla (actualmente la 201) en la que se alojaba Ernest Hemingway cada vez que viajaba a Pamplona, el principal motor turístico de esta manifestación tan abigarrada. La tauromaquia está muy presente en la obra pictórica de Uta Geub. Ya expuso el año pasado obra de esa temática en Huelva, en la sede de la Caja Rural del Sur, y acaba de ganar un premio de pintura taurina en Osuna. Una paleta de sentimientos. "En Pamplona, a diferencia de otras ferias, el torero tiene enfrente al toro y al público. Creo que fui a los toros una tarde en la que toreaba Padilla. Me quedé tan fascinada con el público que no me acuerdo de los toreros".
En ese viaje de la manzanilla al vino tinto, de los langostinos a la carne, experimentó una inmersión en la explosión luminosa del blanco y el rojo enriquecidos con el verde de la vegetación. Alemana de la Selva Negra, ahora pinta en Sanlúcar una serie de obras en las que el paisaje se hermana con el paisanaje: pescadores, una mujer con sombrilla y silla de playa. En Pamplona no se dedicó a buscar alemanes. Su patria es el mundo. "Mi niña, Emma Uta del Rocío, nació en Huelva, de madre alemana y padre peruano bisnieto de una princesa inca. Lo conocí en el embarque del Rocío cuando las hermandades cruzaban el Guadalquivir para entrar en el parque de Doñana. Él iba con su cuadrilla de amigos y yo estaba haciendo fotos del embarque para después pintarlo".
Este verano volverá a las carreras de caballos de la playa de Sanlúcar, las más antiguas de España, cuyo cartel realizó en una edición. Y viajará con su familia hasta Alemania. El Guadalquivir es una metáfora de su trayectoria: se empieza en un sitio y se desemboca en otro. Ella empezó en la Selva Negra, una localidad próxima a Friburgo de la que viene el reloj de cuco tan denostado por la novela de Graham Greene y la película de Carol Reed y Orson Welles El tercer hombre.
El año pasado viajó de Sanlúcar de Barrameda a Pamplona y los dos equipos de sendas ciudades, el Sanluqueño y el Osasuna, han ascendido de categoría. "También ha subido el Cádiz", dice la pintora de toreros que no desdeña a los futbolistas. "Alguna vez he coincidido en una peña flamenca con Nolito y me gustaría hacerle un retrato antes de que se vaya a Manchester". Un futbolista de Sanlúcar que ha debutado en la Eurocopa. Paisano de Jurado, un sanluqueño que jugó en la Bundesliga (Schalke 04) y al que no tenía fichado Uta Geub en su nómina de hijos de la desembocadura.
Devota de la Virgen del Rocío y de San Fermín, se ha prodigado en Sevilla en el género del cartel. En 2009 firmó su particular trilogía: el cartel de Fiestas Primaverales, el de Sicab, que lo ha hecho dos veces, y el de la Cabalgata de Reyes Magos. Forma parte de una terna de pintoras que descubrieron diferentes ángulos de la sensibilidad festiva: Concha Ybarra, Reyes de la Lastra y la propia Uta Geub. "Hice un proyecto para la portada de Feria. Bajaba la figura del Giraldillo y la ponía como la Estatua de la Libertad de Nueva York; con un mantón en una mano y un abanico en la otra. Finalmente se han asustado". No está Sevilla preparada para el cubismo pop. "Pero yo quiero ser pionera; odio llegar tarde".
De los sanfermines, le gusta el carácter que tiene de diálogo norte/sur. En el primer encierro corrieron toros de una ganadería cuyas reses pastan en San José del Valle, provincia de Cádiz. El toro es el animal pictórico por antonomasia, el último reducto micénico. No se considera Uta Geub una especialista en la tauromaquia, un mundo ajeno por completo al marco cultural del que procede. Su especialidad es el mundo de los sentidos en ese campo de Agramante donde Caballero Bonald ubicó un infierno llamado paraíso.
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