Sevilla Agenda 2050
En corto
Que tenemos un presidente de gobierno en España que es todo un artista, eso, eso es más verdad que todas las cosas. El PSOE, más que un partido, es desde hace años una escuela de comediantes que ya quisiera el Actor’s Studio de Nueva York. Y Pedro Sánchez borda el arte del birlibirloque como nadie. Lo último del género ha sido una agenda de trolas futuribles que deja en pañales a los mejores virtuosos del trile que antaño anidaron, y hogaño aun lo hacen, en la calle Sierpes. No les vamos a referir ninguna de las susodichas paparruchas porque en esta sección abunda la vergüenza ajena, aunque no lo parezca. Aun así, no nos resistimos en trasladar al contexto hispalense la sarta de posibles patrañas que nos aguardan. Uno, que sigue una estricta dieta a base de menudo con garbanzos, pescado frito, chuletón y vinos españoles tiene pocas aspiraciones de llegar al 2050 por su propio pie, pero está seguro que para entonces estarán terminados los estudios de viabilidad de la futura conexión del aeropuerto con la ciudad por otro medio que no sea el taxímetro sisante o ese otro transporte ganadero que es el autobús.
Posiblemente para entonces ya habrán empezado las obras de las atarazanas, que llevan más retraso que lo que se tardó en construirlas, cuando el arenal era eso mismo; una ribera del rio. También se habla de que para la fecha susodicha pueda producirse la retirada definitiva de Javier Arenas, quien, como Miguel Ríos, se despide más que el Manisero, pero sin feliz resultado alguno. Para entonces el estadio olímpico podría visitarse como un trasunto del coliseo itálico con las pertinentes audioguías para la descripción de la más faraónica de las mangancias que vieron los siglos en Sevilla.
Quién sabe si así, como ruina, pueda ser rentable (para la ciudad, decimos). Ni que decir tiene que ya en esas fechas estarán casi terminados los proyectos de la línea dos del metro sevillano, pendientes eso sí de aprobación política. Tampoco es descartable que la ronda de circunvalación SE-40 tenga ya dotación presupuestaria, no para el pertinente túnel, pero si para un puente que, aunque tenga mas impacto visual sale mas arregladito y no esta la cosa para detraer dineros del desarrollo de Cataluña y País Vasco quienes por esos días seguirán ordeñando la amenaza de la secesión. Otro acontecer del año 2050 serán los juicios de los EREs, Faffes y demás mangancias que estrenarán por allá la ciudad de la justicia de Palmas Altas, vulgo Manos Arriba.
Hasta el Betis -si Dios y su Señora Madre quieren- podría ser el tan cacareado motor económico de la ciudad. Estamos hablando, claro está del rio que nos separa de Triana. Y puede ser que un servidor haya aprendido a escribir y sea menos malaje en ese año, vaya usted a saber.
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