Movilidad

Tussam recuperará los separadores en el carril bus para mejorar la velocidad

  • Movilidad estudia las zonas de la ciudad en la que se implatarán para evitar la invasión de los vehículos

  • Los modelos elegidos seguirán criterios de visibilidad, durabilidad y seguridad

Un autobús de Tussam circula por un carril reservado en la avenida de Ramón y Cajal. Un autobús de Tussam circula por un carril reservado en la avenida de Ramón y Cajal.

Un autobús de Tussam circula por un carril reservado en la avenida de Ramón y Cajal. / Belén Vargas

El Ayuntamiento recuperará los separadores en el carril bus de Sevilla con el objetivo de aumentar la velocidad comercial de los autobuses. El planteamiento de los técnicos de Movilidad es realizar un análisis de los espacios que ya existen por toda la ciudad reservados para los vehículos de Tussam y decidir las zonas en las que serán instalados para evitar la invasión de los coches privados. El modelo de bolardo que se implantará aún no está decidido, pero primará su visibilidad, durabilidad y seguridad.

El dinero necesario para la puesta en marcha del plan de carriles bus dispone de una partida reservada en las cuentas para el año que viene. Serán 2,1 millones de euros de los que se usarán las cantidades necesarias para la implantación de esos separadores para la mejora del funcionamiento del transporte público. El resto del presupuesto irán para la implantación de un sistema de control de acceso al casco histórico de Triana; las infraestructuras necesarias para llevar a cabo el control efectivo de la carga y descarga en el Casco Antiguo; y la conservación, mantenimiento, reposición de las instalaciones de regulación del tráfico de Sevilla.

En la actualidad son escasas las zonas de Sevilla en las que el carril bus se encuentra delimitado por separadores. Su implantación fue masiva durante el mandato del socialista Alfredo Sánchez Monteseirín. Empezaron como bolardos de plástico blancos y rojos, luego fueron azules, después verdes y más tarde una especie de aletas de tiburón blancas de plástico. Como el Ayuntamiento no quedó conforme, convocó un concurso de ideas y se eligió un innovador modelo de resina que al final se construyó en hormigón al ser más barato.

Estos elementos fueron implantados masivamente bajo el mandato de Monteseirín

El popular Juan Ignacio Zoido acabó con otras zonas de separadores para evitar la polémica que generaba los numerosos accidentes. Los bolardos blancos de hormigón cumplieron en un principio con esa función, pero pronto se rebelaron poco útiles por la peligrosidad que entrañan. Eran elementos muy duros contra los que un coche no podía rebotar. Con sólo tocarlos, el conductor perdía el control del coche. Si el vehículo era alto podía volcar tras la colisión y si era bajo terminaba subiendo sobre el separador, que actuaba de rampa, con los consiguientes daños en piezas fundamentales situadas en los bajos del coche como el cárter. A ello se sumó una denuncia que presentó ante la Gerencia de Urbanismo la empresa que diseñó en origen las piezas y que ganó el concurso público. Negocios y Montajes Andaluces denunciaba que los materiales con que se estaban fabricando los separadores no tenían nada que ver con el diseño ganador.

El Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme) llegó a contar más de 50 casos que se saldaron con desperfectos graves en 2007. Los accidentes de menor importancia no eran denunciados a la Policía, sino a las compañías de seguro, por lo que en este medio centenar de casos los vehículos no pudieron seguir adelante.

La protección de los carriles bus tuvo otra medida a principios de este año. La unidad de Tráfico-Motoristas de la Policía Local reforzó la vigilancia que realiza a diario de estos espacios reservados. El motivo fue la denuncia de la dirección de la empresa municipal de transporte por la doble fila que originan los autobuses turísticos que estacionan en la calle Rábida o la ocupación de la parada del aeropuerto de San Pablo por turismos incorrectamente estacionados. El objetivo de los agentes era que los vehículos particulares no ocupasen esos carriles.

Los operarios colocan bolardos para evitar giros prohibidos o rebasar líneas continuas

Este refuerzo policial contaba con unos itinerarios en los que los agentes deben sancionar a los conductores estacionen o usen el carril reservado para autobuses y taxis. “Evitar la ocupación de estos carriles es algo esencial para los ciudadanos porque merma la velocidad comercial de los autobuses, que es la preocupación de los conductores”, comentó el delegado Juan Carlos Cabrera.

Movilidad se encuentra colocando en las últimas semanas en varios puntos unos separadores para delimitar zonas, evitar giros prohibidos o el rebasamiento de líneas continuas, y la invasión de zonas excluidas al tráfico. El modelo escogido de bolardo es uno de plástico de color azul con tres rayas blancas en su zona superior.

Nuevos separadores instalados para evitar estacionamientos prohibidos. Nuevos separadores instalados para evitar estacionamientos prohibidos.

Nuevos separadores instalados para evitar estacionamientos prohibidos. / M. G.

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