La Unión de Oficiales de la Guardia Civil niega la acusación de la sargento del Seprona
La Unión de Oficiales de la Guardia Civil criticó ayer a la sargento primero del Seprona de Sevilla cuyo caso ha llegado al Congreso de los Diputados. Esta suboficial fue cambiada de destino después de que denunciara unas presuntas irregularidades en el seno de su unidad. La Justicia militar consideró una bronca del coronel jefe de la comandancia como "una riña paternal", motivo por el que la diputada del PSOE Zaida Cantera ha realizado varias preguntas parlamentarias al Gobierno.
En un comunicado, la Unión de Oficiales de la Guardia Civil lamenta que los medios de comunicación "ofrezcan una imagen que para nada se asemeja a la realidad de los acontecimientos, que no es otra que unas graves acusaciones dirigidas contra mandos de la comandancia, a los que señala como responsables de unos delitos que no han existido y que han sido desestimados de forma firme por la jurisdicción penal competente -en este caso la militar- en sucesivas ocasiones desde 2015".
Para esta asociación, "la única operación de acoso y derribo es la realizada por la obcecada denunciante". La entidad defiende la inocencia de los mandos y recuerda que las denuncias contra ellos han sido archivadas, "tras agotar la denunciante todas las posibilidades de recurso". La Unión de Oficiales añade que los "hechos denunciados fueron considerados por el tribunal como 'vagos, imprecisos y tendenciosos', toda vez que no se observó la participación de los mandos y, en cualquier caso, no fueron ni son susceptibles de reproche penal". La asociación apunta que el auto judicial "deja bien claro que los hechos no tienen la trascendencia que le otorga la denunciante" y considera que la suboficial actúa movida por un "extraño revanchismo". El caso está inmerso en una decena de procedimientos judiciales.
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