calle rioja

Viaje de los armaos del copríncipe de Andorra

  • Visita. Joan-Enric Vives vino a Sevilla para predicar el quinario del Gran Poder y aprovechó para conocer el Alcázar y ver la Cabalgata en la calle

Joan-Enric Vives (derecha) en el bar Guadiana, con los párrocos de Ómniun Sanctórum, San Lorenzo y Valencina. Joan-Enric Vives (derecha) en el bar Guadiana, con los párrocos de Ómniun Sanctórum, San Lorenzo y Valencina.

Joan-Enric Vives (derecha) en el bar Guadiana, con los párrocos de Ómniun Sanctórum, San Lorenzo y Valencina. / a. naranjo

Acababa de pasar la Cabalgata del Ateneo por delante de Ómnium Sanctórum y la multitud empezó a disolverse. Nadie reparó en que había un jefe de Estado entre ellos. Joan-Enric Vives (Barcelona, 1949) es desde 2003 copríncipe de Andorra, una ancestral jefatura de Estado que comparte como obispo de La Seo de Urgel con el presidente de la República Francesa. En sus trece años en el Principado de Andorra, Vives ha conocido ya a tres presidentes franceses: Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande.

Este obispo de carrera meteórica -con 44 años, Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Barcelona- vino a Sevilla para dar una de las predicaciones del quinario del Gran Poder. Fueron testigos de su brillante pieza homilética Enrique Belloso y Fernando Gabardón de la Banda. No es para menos. Fue vicedecano de la Facultad de Filosofía de Barcelona y profesor de Historia de la Filosofía.

Su breve visita navideña a la ciudad no ha podido ser más intensa: le permitió conocer la devoción al Señor de Sevilla, la plaza de San Lorenzo, la conjunción de estilos arquitectónicos del Alcázar y el pueblo de Sevilla en sus calles disfrutando de la Cabalgata de los Reyes Magos. Las puertas de la iglesia abiertas, como cuando salen los Javieres o el Carmen Doloroso. La gente se dispersó por la calle Peris Mencheta y el copríncipe de Andorra fue agasajado con una cerveza fresquita en el bar Guadiana por tres anfitriones del clero.

Como el itinerario de los armaos, monseñor Vives fue desde el Gran Poder a la calle Feria. Allí conoció de primera mano los pormenores cofrades y urbanísticos, los históricos y los artísticos. Un viaje del norte al sur. Del obispado de Urgel, una ciudad que sin ser capital de provincia tiene obispo, como Guadix-Baza, Plasencia, Coria (Cáceres) o Sigüenza, la patria chica de Juan José Asenjo, titular de la diócesis.

En el bar Guadiana compartió charla y refrigerio con Pedro Juan Álvarez Barrera, párroco de Ómnium Sanctórum; Francisco de los Reyes, de San Lorenzo, y Javier Martínez Naranjo, que ha ejercido el sacerdocio en los sucesivos destinos de Constantina, Brenes y Valencina, itinerario de un émulo del Diario de un cura rural de Bernanos.

Los 16 municipios de la comarca del Urgellet, en el Pirineo catalán, formaron con Andorra el condado de Urgel, germen de este curioso régimen político de coprincipado parlamentario co-regido por un obispo catalán y un presidente francés. En 1944, cinco años antes de que naciera el obispo de La Seo de Urgel, el general De Gaulle mandó un contingente de gendarmes para evitar la invasión franquista de Andorra. Una reacción del régimen de Franco de responder a las incursiones de maquis desde Andorra al valle de Arán que ha novelado Almudena Grandes en Las tres bodas de Manolita.

Andorra es un país con bandera y selección en la UEFA. Uno de sus futbolistas más destacados fue Lucendo, fruto de la cantera blaugrana al que hizo debutar Johan Cruyff contra el Valladolid en Zorrilla para no volver a jugar más con el equipo del Camp Nou. Un día después de la Cabalgata, Joan-Enric Vives volvió a su doble ocupación de obispo de la Seo de Urgel y copríncipe de Andorra. Pronto cambiará de socio.

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