Voy con Bono, vengo con Chenoa
LA crisis también lo es de imaginación. Una suerte de copistería intelectual se ha apoderado de la mercadotecnia publicitaria, de tal forma que sin el más mínimo rubor una misma frase, sujeto y verbo privados del predicado, que lo pone el destinatario del mensaje, sirven para ir a un concierto, votar a un candidato o acudir a la huelga.
Yo Voy es la frase lapidaria que la UGT y Comisiones Obreras han elegido para convocar a la huelga general del próximo 29 de septiembre, la primera contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha respondido Yo no Voy (al mitin de los mineros leoneses de Rodiezmo). La fecha coincide con el concierto del grupo irlandés U2 en el estadio de la Cartuja. Una huelga contra Zapatero y contra Bono, el cantante irlandés, primer extranjero en las listas de ventas en España por detrás de los nacionales Sabina, Fito y Fittipaldis y Alejandro Sanz.
Ir es no ir. Yo Voy a la huelga es Yo no Voy al trabajo. Ir, verbo de ida y vuelta. Me voy a ir yendo. Javier Marías juega con esta frase en su novela Mañana en la batalla piensa en mí. Artistas como Bon Jovi, Shakira o Rhiana pasaron este año por una nueva edición de Rock in Río, el festival de génesis brasileña que cada dos años se celebra en Lisboa y la ciudad madrileña de Arganda del Rey. Yo fui con mis hijas hace dos años, el 28 de junio de 2008. Cientos de carteles repetían la frase, Yo Voy, para ver en directo a Carlinhos Brown, Tokyo Hotel y El canto del Loco. Un día después, España se proclamaba campeona de la Eurocopa con el gol de Fernando Torres a Alemania. Yo voy con la Roja es una pulsera solidaria de reciente creación. En la nueva edición de Rock in Río, España ganó el Mundial de Sudáfrica. En ambos acontecimientos estuvo la colombiana Shakira. Yo Voy al cuadrado.
A veces, el que va termina no yendo. Yo Voy era la contraseña política de la campaña electoral del candidato andalucista a las autonómicas de 2008 Julián Álvarez. Acompañé al ex alcalde de Écija en uno de los días de esa locura itinerante. La Junta Electoral le impidió un acto en Madrid, yo voy pero me quedo, y se tuvo que conformar con actos entre correligionarios en Algeciras, Ubrique y Villamartín. En el coche de campaña, que conducía un andalucista de El Viso del Alcor (la semilla de Diego de los Santos), Álvarez leía entre mitin y mitin un libro de reflexiones políticas de Barak Obama, que meses después se proclamaría primer presidente negro de los Estados Unidos. En el mitin-comida de Algeciras, un showman sacó a los comensales para que le acompañaran y repitieran el estribillo Yo Voy. Al final, no fue, y el candidato dejó a su partido sin representación en el Parlamento Andaluz, cuando en tiempos la tuvieron hasta en la Carrera de San Jerónimo.
Yo Voy, dice el cartel de la UGT en su sede de Blas Infante. Lets'go, repite en sus lecciones de inglés para niños Dora Exploradora, la reina del mapa y la mochila. Yo Voy busca la complicidad del plural, la conjugación del verbo ir, mágico irregular: yo voy, tú vas, él va, nosotros vamos, vosotros vais, ellos van. El problema es dónde.
A veces, el movimiento no se demuestra andando. Lo canta Chenoa: Cuando tú vas, yo vengo de allí / Cuando Yo Voy, tú todavía estás aquí. Frase lapidaria y pegadiza, que gusta a cantantes, políticos y sindicalistas. Y que da nombre, YovoY, a una empresa de Recados, Gestiones y Soluciones.
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