"Ha sido el acierto de mi vida, no sé cómo se puede vivir sin leer a Proust"

Los invisibles

Autodidacta en estado puro, entre Hollande y Sarkozy elige a Marcel Proust. Desde que lo descubrió no lee otra cosa entre carnes de El Viso del Alcor y Murcia que vende en Triana.

Antonio Ortega, en el puesto 13 del mercado de Triana, junto a uno de sus productos cárnicos.
Antonio Ortega, en el puesto 13 del mercado de Triana, junto a uno de sus productos cárnicos.

05 de mayo 2012 - 05:03

ES posible que ninguno de ellos, Víctor Gómez Pin, Carmen Laffón, Alberto González Troyano, Jacobo Cortines, Antonio Molina Flores, que hablarán de Marcel Proust en Sevilla, lleguen a tanto. Antonio Ortega (Sevilla, 1956), carnicero de Triana, va por la sexta lectura de los siete libros de A la recherche...

-¿Dónde lo descubrió?

-Vi un volumen de En busca del tiempo perdido en un quiosco de prensa y así me entró el virus.

-El comienzo no es nada excitante: "Mucho tiempo he estado acostándome temprano"...

-Le chocó a los críticos, a su editor, a todo quisqui.

-¿Qué le debe a Proust?

-Por él descubrí la poesía, la pintura. Me aficioné a la música clásica. Leerlo ha sido el mayor acierto de mi vida. No sé cómo se puede vivir sin leer a Proust.

-¿Su mujer tiene celos de él?

-Posiblemente sí. Dice que un día me tira los libros por el balcón.

-¿Es su terapia?

-Leyéndolo, los problemas son más leves, se me olvidan.

-¿Lo mezcla con otras lecturas?

-Con Proust ahorro muchísimo. Antes compraba tres o cuatro libros al mes. Cuando lo descubres, para qué vas a leer otra cosa. Te lleva a otras lecturas. En un apéndice de la traducción de Mauro Armiño (también leyó las de Pedro Salinas y Consuelo Bergés), Proust recomienda El idiota de Dostoievski igual que Dostoievski te lleva al Quijote, dice que es el libro mejor escrito y el más triste.

-¿Hace proselitismo en la plaza?

-Antes sí. Con algunos clientes. Uno de ellos, Andrés, crítico musical, dice que se le atraganta la magdalena.

-Proust decía que ese año se llevaba Balzac como un año antes se llevó el pesimismo. A ver si vuelve Balzac, ¿no?

-Pues sí. El pesimismo actual es lógico, cada vez más parados.

-¿Hay muchachas en flor en Triana?

-Muchísimas. Pero yo vivo en Sevilla Este, porque a mi mujer no le gusta Triana.

-Sale Toledo, Murcia, Valencia, "la bella Valencia, la fresca naranja". ¿Echa en falta Sevilla?

-Esa obra es universal. Es un manual de sentimientos, de tipos de personas, de la vida cotidiana.

-¿Ha estado en Francia?

-Tenemos pendiente la luna de miel y me gustaría ir a Francia, al santuario de Proust en Cambray, al caminito de espinas rosas y blancas. A mi mujer la tendría que llevar a la torre Eiffel y al Louvre.

-¿Hollande o Sarkozy?

-Me es indiferente.

-¿En su casa había ambiente de lectura?

-Mis padres son de El Coronil. Allí nacieron mis tres hermanas mayores y me concibieron a mí, aunque soy el primero de los siete hermanos que nace en Sevilla. En una casa a medio construir de Torreblanca la Vieja. Mi padre nos sacó muy pronto del colegio para ponernos a trabajar. Yo era tan pequeño que ni me acuerdo. Con 17 años, mi cuñado Antonio me enseñó el oficio de carnicero.

-Si no traspasó Proust, ¿ha traspasado el oficio?

-Mi hijo Juan, el mayor, no quiso aprenderlo y ya es tarde. Trabaja en el bar del mercado. No quería mancharse las manos de sangre.

-Sus manos sanguinolentas y pringosas de carnicero, después pasan las páginas de un libro con ambientes refinados y atildadas duquesas...

-Ese contraste es fascinante. Lo dice Proust: "El arte es lo más real que existe". La única manera de recuperar el tiempo perdido.

-¿De qué le ha retirado Proust?

-Del fútbol. Yo era del Betis y ahora sólo soy bético. De la televisión. Sólo veo una buena película o partidos de tenis. Me aficioné con Bjorn Borg.

-No hay nada menos literario que la crisis. ¿La nota?

-Muchísimo. Al hacer peatonal San Jacinto, mucha gente dejó de venir. Estamos en un gueto.

-¿Fue mucho a la Feria?

-El último día, a cobrar. Servíamos carne a tres casetas.

-Está junto al busto de Belmonte. ¿Vende carne de lidia?

-No, pero me gustan los toros. La última vez que fui Curro cortó dos orejas con Paula y Paco Ojeda.

-¿Por qué libro va?

-Estoy con Sodoma y Gomorra.

-En el quinto, 'La prisionera', se oyen los pregones del mercado: espárragos, puerros, cebollas, repollos, zanahorias, judías verdes chorreando vinagreta. ¿Está leyendo a un vegetariano?

-Le gustaba mucho el buey Strogonoff. Comparaba su escritura con la suavidad que la gelatina le daba a esa carne.

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