El afecto que no cesa

El alcalde sigue recibiendo muestras de cariño y apoyo en la procesión después de dos años de mandato El obispo de Lourdes presidió el pontifical con monseñor Asenjo

Juan Ignacio Zoido, ayer, en la procesión.
Juan Ignacio Zoido, ayer, en la procesión.
Diego J. Geniz

31 de mayo 2013 - 05:03

"¿Oiga, aquí cuándo bailan los seises?". La pregunta la realiza una turista con acento catalán a un vigilante de seguridad de la Catedral minutos antes de que los niños carráncanos inicien la procesión. La mañana del Corpus goza de imágenes propias. Eco de cafeteras que ya no rugen en este día como antaño, cuando era difícil hacerse un hueco en la barra de un bar para desayunar. Sí es cierto que hay más gente que otros años, cuestión distinta es que el público esté dispuesto a gastar a final de mes.

Ver salir toda la procesión en la puerta de San Miguel es una demostración de entereza física. Casi dos horas y media de pie contemplando todo tipo de indumentarias que provocan comentarios poco caritativos. Desde tacones discotequeros a vestidos que dejan circular todo el fresco viento que sopla a primera hora de la mañana. Aunque predomina el negro, no faltan ciertas notas de color que logran que la vista no se aburra por la escasa discreción de quienes lo muestran. En los señores, amplia gama de grises y azules: desde los tonos de reciente estreno (los menos) a los que denotan efemérides conmemorativas (a manojitos).

Se nota que hay cofradías que llevan años sin salir. Es el caso de San Benito, donde el público puede ir comodamente al baño y a la vuelta encontrarse con que la representación no ha acabado de abandonar el templo metropolitano. La temperatura benévola permite que la demora se haga soportable. A las 10:55 se pone la Custodia de Arfe en la calle cuando los pasos de Santa Ángela y de Santa Justa y Rufina ya han regresado a la Catedral.

Junto a monseñor Asenjo, el obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra, y el prelado de Tarbes-Lourdes, Nicolás Brouwet. Después llegan los políticos. De la Administración provincial acuden seis diputados, mientras que del Ayuntamiento asisten 24 ediles, de los cuales 19 son populares (todos menos Evelia Rincón) y cinco socialistas: Juan Espadas, Juan Miguel Bazaga, Alberto Moriña, Juan Carlos Cabrera y Joaquín Díaz.

En la calle, Zoido sigue recibiendo muestras afectivas. Lejos de lo que se vio en el Corpus de 2011 -a pocos días de lograr la mayoría absoluta en las urnas- pero con un nivel de popularidad bastante aceptable si se tienen en cuenta las circunstancias actuales. No hay ningún abucheo y sí bastantes saludos, abrazos, besos y fotos con madres e hijos que persiguen un recuerdo familiar con el alcalde. Tampoco falta quien le solicite ayuda e incluso una calle para El Pali, como hace un joven en Cerrajería. En esta zona del recorrido se repite una estampa que se ha convertido en un clásico en los Corpus de Zoido: Anselma recordándole al alcalde desde el balcón de Ochoa que "no te olvides de lo mío". Un grito que, a buen seguro, muchos sevillanos llevan dentro.

La procesión termina minutos antes de las 12:30. Al finalizar, en la Casa Consistorial, Zoido se siente satisfecho por este Corpus del que destaca la gran presencia de turistas. También alude a la luz especial del día. En eso hay que darle la razón. Era la luz de un Domingo de Ramos en las postrimerías de mayo. Ya resulta raro ver pasos sin lluvia.

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