adicciones | los peligros de los juegos recreativos

Las apuestas por internet: el nuevo riesgo de los adolescentes

  • Crece el número de jóvenes que se enganchan a los juegos de azar 'on line'

  • Los especialistas advierten de que el acceso de los menores escapa del control de los padres

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Una adicción al alcance de todos. Especialmente, de los más jóvenes y de los aficionados al fútbol. Las apuestas deportivas se han convertido en el nuevo riesgo de los adolescentes sevillanos. La facilidad para participar en ellas -a través de la telefonía móvil- y su constante aparición en mensajes publicitarios provocan que cada vez sea mayor el número de personas que con corta edad (incluso menores) empleen todos sus ingresos en un tipo de juego de cuyo peligro llevan advirtiendo los expertos desde hace años. Un fenómeno que se origina en una época en la que el volumen de gasto en los juegos tradicionales (casinos, bingos y máquinas tragaperras) mantiene un constante descenso.

"Lo peor de esta adicción es la tremenda tolerancia que existe hacia ella". Quien así habla es José Jiménez, presidente de la Asociación Sevillana de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Asejer), quien alerta de que a dicha entidad llegan jóvenes que "se adentraron hace meses en el mundo de las apuestas deportivas y que en poco tiempo sufren un nivel de adicción muy grave". Aunque comienzan gastando poco dinero en ellas, pueden alcanzar niveles de endeudamiento que les hace perder sus bienes. "Todo el salario que ingresan lo emplean en el juego", asegura una de las psicólogas de Asejer.

Las máquinas tragaperras se han reducido en más de 3.000 desde 2009Más de 9.000 sevillanos tienen prohibida la entrada a casinos, bingos y salas de juego

Este fenómeno se produce en una época en la que el volumen de gasto en los juegos de azar se mantiene en continua caída. Los datos de la Consejería de Hacienda (los más actualizados son los relativos a 2016) así lo demuestran. Si en 2007 se movían al año 575 millones de euros en la provincia de Sevilla en casinos, bingos y tragaperras (máquinas B), casi una década después esta cifra se reduce a 340, esto es, una disminución del 41%. Se sitúa, así, como la segunda de Andalucía en este gasto, después de Málaga, donde dicha cantidad roza los 477 millones.

El gasto medio por habitante es de 53,4 euros al año, lo que lo convierte en el quinto de la comunidad, por detrás del de Málaga (76,4 euros), Huelva (61,3), Cádiz (58,1) y Almería (56,5), todas ellas provincias costeras. Al principio de esta década, antes de que la crisis se agudizara, los sevillanos gastaban de media 73,2 euros en los juegos de azar, una cantidad que se ha reducido un 27%.

La disminución también se evidencia cuando se realiza un análisis concreto de cada juego. En 2007 el dinero que se movía en el casino de Sevilla era de 63,5 millones de euros, cifra que en 2016 se quedó en los 25,5, o lo que es lo mismo, 38 millones menos (una bajada del 60%). En las seis salas de bingo con las que cuenta la provincia actualmente se alcanza un volumen de juego al año de 47 millones de euros, menos de la mitad de la que se lograba antes de que irrumpiera la crisis, cuando se superaban los 105 millones anuales, lo que equivale a un descenso del 55%. También se ha producido una merma en las tragaperras, que han pasado de mover 406 millones a 326,6, lo que representa una bajada mucho más tenue que las anteriores, sólo del 19,5%. Conviene recordar aquí que, según el informe de la Consejería de Hacienda, en 2016 había instaladas en la provincia 6.735 máquinas B, el mayor número de Andalucía. Esta cifra, no obstante, también se ha reducido, ya que en 2007 existían 9.462, casi 3.000 más.

Queda claro, por tanto, que el gasto en los recreativos tradicionales disminuye, una tendencia que se contradice con el número de sevillanos que tienen prohibido el acceso a una sala de juegos o a una máquina tragaperras. Los datos de la Junta no dejan lugar a dudas. En 2016 había 9.376 personas que en esta provincia contaban con esta limitación. Dicha cifra supone un incremento del 67% respecto a 2009, cuando había 5.609. La subida constata dos realidades. Por un lado, un mayor control por parte de la administración competente a la hora de detectar y atender a ciudadanos que sufren dichas patologías y, por otro, un aumento considerable de los adictos. En la diferencia por sexos es evidente que los hombres (5.596) son más proclives a este tipo de juegos que las mujeres (3.780). Por tipo de juego, hay 3.890 sevillanos que no pueden acceder a un casino, 4.705 que tienen prohibida la entrada al bingo y 781 a los que se les impide participar en una sala de juegos. Aquí ha de tenerse en cuenta que una misma persona puede tener la prohibición para más de un establecimiento.

Partiendo de todos estos datos, conviene detallar el perfil de los adictos a los juegos de azar. Según los informes que manejan los profesionales que colaboran con Asejer, la mayoría de ellos tienen una edad comprendida entre los 17 y 35 años. Su nivel educativo es medio-alto. Por tanto, se dibuja un segmento muy amplio de la sociedad, donde no influyen de manera decisiva las condiciones económicas y sociales.

Respecto al nivel de endeudamiento, éste equivale a su situación laboral y a la capacidad para conseguir créditos. Aquí la franja también es bastante amplia: de 4.000 a 30.000 euros. Aunque desde la referida asociación alertan de que en algunos casos se supera esta cantidad.

Pero lo más preocupante para quienes se encargan de atender la adicción al juego es la aparición de un nuevo perfil que ha hecho disparar todas las alarmas: jóvenes y menores de edad dependientes de las apuestas por internet. "Son los juegos más frecuentes, seguidos del casino on line", precisan los expertos.

¿Dónde radica el problema de esta adicción tan temprana? Uno de los cauces para provocar este enganche entre los adolescentes es "la excesiva publicidad" a la que está sometido este tipo de público, ya sea en internet, televisión o radio. "Además, no constituye únicamente un problema de cantidad, sino también de calidad, pues en estos anuncios aparecen estrellas del deporte, que se han convertido en un referente indiscutible para los jóvenes, así como ideas distorsionadas sobre el juego y su uso ocioso", inciden los especialistas.

El hecho de que internet sea una fácil vía para que se genere esta adicción se convierte en un duro obstáculo de cara a su prevención. "La tolerancia a la dependencia ha aumentado enormemente a través de este canal de comunicación", advierten desde Asejer. "Nos hemos encontrado con casos de jóvenes que se aventuraron hace poco en el mundo de las apuestas y que en la actualidad padecen una adicción muy grave". Una enfermedad -diagnosticada como tal- en la que influye mucho "el dinero ficticio" con el que se estimula a los jugadores a través del ordenador o la pantalla del teléfono móvil. "Las cantidades que el joven ve genera graves dificultades de autocontrol, pues, como nos han admitido muchos adictos, en algunas ocasiones parece que el dinero no es suyo, que no sale de sus cuentas corrientes", señala una psicóloga.

A ello se une la privacidad de internet, ya que su uso escapa de un exhaustivo control por parte de los padres o tutores. "El hecho que un menor de edad, desde un teléfono móvil, pueda acceder a él las 24 horas del día sin que su familia vea en qué páginas o aplicaciones entra, contribuye a que el problema se camufle con mucha más facilidad", explica José Jiménez, presidente de Asejer. Por tal motivo, desde esta asociación se pide a los padres que tengan una mayor implicación en el empleo que hacen sus hijos de las nuevas tecnologías. "Hay una patente falta de atención y control. En vez de aplicar las pautas que establecemos los terapeutas, prefieren hacer lo que, a su juicio, consideran más conveniente, en buena medida porque les resulta más fácil y cómodo", aseveran los especialistas.

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