La belleza del Belén del Plantinar

puerta de los palos

El párroco del Plantinar, un capillita de La Sed y Los Gitanos, sorprende con un exquisito Nacimiento napolitano de una treintena de figuras

La belleza del Belén del Plantinar
La belleza del Belén del Plantinar / José Ángel García
El Fiscal

18 de diciembre 2016 - 02:35

N O hace falta acudir a la Sevilla del centro para admirar un Belén de gran belleza y gusto exquisito. En la Sevilla de los barrios hace tiempo que se encuentran verdaderas maravillas, como el Nacimiento de San Juan de Dios, o desde hace pocos años el Belén de la parroquia de San Diego de Alcalá, dirigida con tanto tiento por el cura José Miguel Verdugo, el que antes que presbítero era hermano de la Sed y de los Gitanos. Verdugo no sólo ha instalado nuevas vidrieras artísticas en el templo, que han supuesto una considerable mejora, sino también un Belén napolitano de más de treinta piezas que bien merece una visita, ya sea usando las líneas 25 o 26 de Tussam, bajándose en la parada de la gasolinera, ya sea en el tranvía que deja en el apeadero de San Bernardo para desde allí aplicar la fórmula de San Fernando: un poquito andando por Avión Cuatro Vientos para llegar rápidamente. De la treintena de piezas de este Belén, de clara influencia española, sobre todo de la imaginería de Salzillo, llaman la atención las coronas de plata de los reyes magos y, en general, los vestidos, que están enriquecidos con un gusto refinado. Hay músicos con instrumentos trabajados con minuciosidad. Hay quien dice que este Belén es la suma de figuras trabajadas en barro cocido, telas encoladas y policromía de los siglos XIX y XX. Tiene solera como para ser considerado una antigüedad cotizada.

¿No le ponía Paquili ramos cónicos al paso de palio del Cerro y le reprochaban que eso era un estilo propio de las cofradías del centro? ¿No apostó también por usar libreas para portar la presea el día de la coronación canónica? Pues ahora es el barrio del Plantinar el que pone un pedazo de Belén napolitano que se puede visitar en horario de mañana y tarde. Si la cabalgata no es patrimonio exclusivo del Ateneo, ni de las calles del centro o de Los Remedios, por muy bonita que la ponga Manuel Sainz, que la dirige de dulce, los belenes de gusto refinado tampoco son una exclusividad del casco histórico. Cuando se harten de las luces pretendidamente laicas del centro y de las de los huertos urbanos (¡Qué bonito y qué navideño eso de iluminar huertos por Navidad, señor Espadas!), se dan un paseo hasta el Plantinar y admiran los mil y un detalles de este Belén. Que no todo son ruidos de estudiantes borrachuzos las noches de los fines de semana. Ni tiendas de chino. También hay una parroquia, un párroco y un Belén que merecen muy mucho la pena.

Imagen general del Belén de la parroquia de San Diego de Alcalá.

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