Los otros beneficios del 'mapping'
Navidad
Los quioscos suben las ventas y los bares se llenan después de cada pase.
El centro de la ciudad se ha convertido en un hervidero de personas durante los días de Navidad. Hace tiempo, los comerciantes así lo aseguran, que no se vivía algo igual. Como si de un Domingo de Ramos se tratara, miles de personas inundan cada jornada, especialmente por las tardes, los enclaves más emblemáticos y significativos de la ciudad en busca de ese ambiente navideño recuperado este año por el nuevo gobierno municipal. Los sevillanos han vuelto a hacer suyo espacios como las Plazas de la Encarnación, o la de San Francisco, gracias a las actividades puestas en marcha por el Ayuntamiento. Además del colorido y la espectacularidad de la ciudad estos días, que disfrutan todos, hay otros beneficiarios: los quioscos y los bares del entorno del Consistorio que, antes y después del famoso mapping, hacen su agosto en pleno invierno.
"Hay muchos más clientes, sobre todo a las 19:10, cuando acaba el pase", explica Isabel, que trabaja en unos de los quioscos de la Plaza Nueva. Con el aumento del público, han tenido que redoblar la atención, y ahora trabajan dos personas por las tardes: "Hay mucha gente antes y después. Sobre todo compran chucherías y pequeños juguetes para los niños. Son muchos los que esperan un rato a que empiece el espectáculo. Isabel asegura que la experiencia de esta Navidad se parece mucho a lo que acontece en Semana Santa: "Ojalá fuera todo el año igual".
Los otros compañeros de Isabel en la Plaza Nueva, Carlos y Luis, también están encantados con el mapping y las actividades que traen a tanta gente al centro. "Esto estaba muerto y se le ha dado mucha vida. Por las tardes es horroroso de gente", afirma Luis, quiosquero que también está vendiendo en estos días muchas más chucherías, "y en general de todo". Por la tarde ha ampliado el personal, y ahora son 3 los que atienden a la multitud. Como su vecina Isabel, también compara las bullas con las de Semana Santa: "Hay muchas veces que incluso es peor, sobre todo cuando termina el mapping y sale todo el mundo. Pero todo está muy bien porque redunda en beneficios para nosotros".
En los bares también se están despachando más cafés. Desde su lugar privilegiado, Robles Laredo está siempre a tope. "Hay veces que no se puede ni salir. Es como si pasara un cofradía. Para nosotros es un poco incómodo para trabajar porque no podemos llegar a las mesas", asegura Cristina. En el restaurante Albarama, también en la Plaza de San Francisco, Luis tiene una opinión diferente: "Lo que hemos notado son los servicios mucho más sucios. El Ayuntamiento debería haber puesto urinarios. Hay más gente, pero no consumen. Entran al baño y piden un vaso de agua". En la Avenida de las Constitución, los pasteles de Filella se han convertido en el mejor tentempié para aguardar la espera.
En general, aunque el gasto no es muy grande, las iniciativas navideñas del Ayuntamiento han llenado el centro de personas y, con ello, han dado un respiro a los comerciantes y hosteleros de la zona.
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