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Las bodas de plata para dos ateneístas

  • Fidelidad. El Ateneo distinguió a Antonio Bustos y Feliciano Flores por sus 25 años de pertenencia a la entidad, testigos del traslado de la sede desde Tetuán hasta Orfila

Alberto Máximo Pérez Calero, en el centro, habla con Federico Flores (izquierda) y Antonio Bustos, que suman 50 años de socios del Ateneo. Detrás, los socios de la institución Miguel Cruz y Fernando Artacho. A la izquierda, el busto de José María Izquierdo con los tres Reyes Magos. Alberto Máximo Pérez Calero, en el centro, habla con Federico Flores (izquierda) y Antonio Bustos, que suman 50 años de socios del Ateneo.  Detrás, los socios de la institución Miguel Cruz y Fernando Artacho. A la izquierda, el busto de José María Izquierdo con los tres Reyes Magos.

Alberto Máximo Pérez Calero, en el centro, habla con Federico Flores (izquierda) y Antonio Bustos, que suman 50 años de socios del Ateneo. Detrás, los socios de la institución Miguel Cruz y Fernando Artacho. A la izquierda, el busto de José María Izquierdo con los tres Reyes Magos. / víctor rodríguez

Uno es de la preguerra, otro de la posguerra. A Antonio Bustos (Sevilla, 2 de abril de 1936) y a Federico Flores Luque (Sevilla, 12 de diciembre de 1941), el Ateneo de Sevilla los reconoció ayer por los 25 años de pertenencia a la entidad. Vivieron, como recordó el presidente, Alberto Máximo Pérez Calero, el tránsito de Tetuán a Orfila. "Eran tiempos difíciles cuando nos hicimos socios del Ateneo", recordó el médico que lo preside, que honró la memoria de otro médico, Antonio Hermosilla, que asumió el traslado. "Un día estaba yo en la sección de Literatura de la docta Casa, llegaron los bomberos y me dijeron: o se van o los tenemos que echar".

Fue un acto entrañable donde el Ateneo, siempre permeable a las cosas del día a día, se sumó después a la celebración del Día Internacional de la Mujer con una conferencia que pronunció Pilar Sepúlveda, abogada que forma parte del Consejo General del Poder Judicial.

Uno fue Mago de la Fantasía; el padre del otro, director artístico de la Cabalgata

La institución celebró con dos días de retraso el día del Ateneo, ya que el 6 marzo coincidió con los actos de los premios Maestranza, institución que recibirá la medalla de oro en la sede de Orfila, según anunció Pérez Calero.

La oratoria no es el fuerte de Federico Flores, empresario en el sector de los jamones, pero se atrevió a tomar la palabra para agradecer la distinción. Su padre fue un ateneísta distinguido. Pintor y dibujante, Vicente Flores dirigió la sección de Bellas Artes del Ateneo y llegó a ser director artístico de la centenaria Cabalgata de Reyes Magos, cargo que ocupa en la actualidad Jesús Corral. "Mi padre nos inculcó a mi hermano Vicente (presente en el acto) y a mí una forma de ser, de estar, que echo de menos en la juventud en general". Le gustaría inculcarle ese espíritu a sus tres hijos varones -Federico, José Daniel, Álvaro-, "pero ellos tienen otros derroteros, otras formas de vida". Su padre y su hermano sí sabían lo que es ir en una carroza. "Yo he sido la oveja negra".

Todos los miércoles, Antonio Bustos llena este mismo salón de actos del Ateneo con el Curso de Temas Sevillanos que dirige con los parabienes de la Unesco. Al Ateneo le debe el honor de haber sido Mago de la Fantasía en la Cabalgata. "En mi carroza fueron mis hijos, mis nietos, mis vecinos". Se lleva mejor con la oratoria que su compañero de honores. Nunca conoció el miedo escénico y habla con tanta naturalidad que uno de los presentes se lo imaginaba en Chipiona. Padre de los periodistas Antonio y Juan Bustos, y también de Rocío y Macarena, sus cuatro nietos más los ocho de Federico Flores suman una docena de destinatarios de la última batalla de sus abuelos.

En plena cuaresma, los galardonados tienen perfiles cofrades de mucha enjundia. Antonio Bustos, que nació en abril del 36, la primavera sin verano, este año saldrá el Viernes Santo como número uno de la hermandad de la Carretería. Federico Flores ha sido hermano mayor de la O y miembro de la junta de gobierno del Rocío de Triana.

El traslado desde Tetuán a Orfila ha supuesto duplicar el número de socios del Ateneo. Sin llegar al número que llegó a tener en los años veinte, en tiempos de José María Izquierdo, el muñidor principal de la Cabalgata, evocado en Ocnos por Luis Cernuda, el poeta del 27 que no aparece en la foto de la generación. En la foto de ayer estaba previsto que hubiera tres ateneístas, pero faltó Jesús Peñas del Castillo.

El Ateneo no se detiene en su agenda. Hoy realizarán una actividad solidaria. La semana próxima está previsto un homenaje a Julio Manuel de la Rosa. Miguel Cruz Giráldez, responsable de la sección de Literatura de la muy literaria institución, lamenta que haya sido en la Universidad de Cádiz donde ha salido una tesis doctoral sobre el novelista y profesor sevillano, biógrafo y estudioso de Cernuda, recientemente fallecido. "Si hablas de autores sevillanos, te tachan de localismo", dice Cruz Giráldez, "me pasó a mí cuando hice la tesis doctoral sobre Rafael Laffón, un poeta como la copa de un pino". La tesis se la dirigió su maestro y amigo Rogelio Reyes Cano.

Eso le da un valor añadido a los 25 años de ateneísmo de Bustos y Luque, cada uno con una relación bien diferente con la oratoria, pero ambos vinculados a la esencia de la ciudad, a sus tradiciones, esa palabra tan denostada por los inventores de la pólvora. Junto al presidente del Ateneo, compartieron la mesa presidencial el secretario, Andrés Moliní Estrada, y el tesorero, Francisco Pérez Morón. Entre el público, Matilde Donaire, la primera mujer que formó parte de la directiva, y socios como Manuel Ríos, Fernando Artacho o Rafael Raya Rasero, el cervantino cuyo libro Las Andaluciadas tuvo un prólogo de Fernando Sánchez Dragó, que hace casi cuatro décadas presentó su Gárgoris y Habidis en el Ateneo de Madrid, una institución tan vinculada a la generación del 98, asiento de Azorín, Valle, Baroja o Unamuno, como la del 27 lo estuvo al de Sevilla. ¿Es una ciudad para la prosa y otra para la poesía? La pregunta da para un nuevo seminario de Literatura Fantástica y a lo mejor explica por qué se ignora el legado de Julio Manuel de la Rosa aunque su prosa no desentone para nada con los budas del boom de las Américas, que por cierto nació en Barcelona, la Palos de la Frontera de Macondos y Pantaleones.

De Tetuán a Orfila. De Hermosilla a Pérez Calero. De la Sevilla de la Expo a esta nueva ciudad que ayer se acostó con el plural femenino de la mitad del cielo que no quiere seguir en la mitad del infierno. Dos meses después de la Cabalgata, el Ateneo distinguía a dos carrozas entrañables, historia viva de la ciudad y de sus gozosas y sombrías vicisitudes.

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