Cómo un caballo puede curar

La Asociación Paso a Paso desarrolla desde 2008 terapias ecuestres dirigidas a personas con problemas psíquicos y físicos. El Ayuntamiento le ha cedido un terreno en el Parque Alcosa.

Cómo un caballo puede curar
Cómo un caballo puede curar
Cristina Díaz

09 de junio 2014 - 05:03

Continuos espasmos azotan el pequeño cuerpo de Fátima. Afectada por una parálisis cerebral, la menor es incapaz de controlar sus extremidades, que se mueven sin orden. No puede comer por sí misma, ni cepillarse su pelo. Pero, a lomos de un caballo, su cuerpo se relaja, se erige y sus manos son capaces de tocar las riendas. El equino camina por ella. Fátima es un ejemplo de los quince niños con problemas físicos, psíquicos y sensoriales que acuden tres veces por semana a las instalaciones de la Asociación de Terapias Ecuestres Paso a Paso.

Desde que se fundó en 2008, la entidad se ha especializado en hipoterapia, equitación adaptada, volteo psicopedagógico y terapias ocupacionales ecuestres. Técnicas que, científicamente demostrado, aportan beneficios en patologías como estrés, ansiedad, autismo, trastorno de conducta y de alimentación, depresión, epilepsia, esclerosis múltiple, síndrome de Down o parálisis cerebral. "Lo físico y lo psíquico son dos caras de una misma moneda. No se pueden separar", puntualiza la fisioterapeuta y psicóloga alemana Anja Hochsprung, que actualmente trabaja en el Hospital Virgen Macarena.

Hochsprung, especialista en terapia ecuestre, fue una de las fundadoras de la Asociación Paso a Paso junto con Carmen Goncet. Con un hijo afectado por el síndrome de Dravet, Goncet buscó diferentes tratamientos que controlasen el deterioro físico y mental de Manuel: "Conocía las terapias ecuestres, sus beneficios, pero son muy caras y sólo se practican en centros privados", asegura Goncet, presidenta de la Asociación Paso a Paso. Fue entonces cuando contactó con la facultativa con el propósito de iniciar un proyecto abierto a todo tipo de personas, sin condición económica, edad o patología.

Hasta el mes de abril, la Asociación Paso a Paso tenía su sede en Burguillos en un terreno de 25.000 metros cuadrados que le cedió el Ayuntamiento de esta localidad. Ahora, el Consistorio de Sevilla le ha concedido un nuevo solar en la periferia del Parque Alcosa. Los fondos recibidos por parte de la Fundación Cajasol le han permitido adecuar el terreno y ampliar sus funciones.

La hipoterapia se basa en la transmisión del calor corporal del caballo a la persona, así como de sus impulsos rítmicos. Según explica la facultativa, el movimiento tridimensional del equino es similar al movimiento biomecánico humano. De esta manera, al lomo del animal, el cerebro del paciente recibe los mismos estímulos que si estuviera caminando, activando todo su sistema musculoesquelético, además del circulatorio y pulmonar: "Una persona con parálisis no sabe qué es caminar, pero sobre un caballo sí. Además, el fisioterapeuta puede trabajar con su musculatura a unos niveles que no conseguiría en una colchoneta", apunta la facultativa especializada en fisioterapia neurológica.

A sus 19 años, la enfermedad de Manuel, el hijo de Carmen Goncet, ha derivado en escoliosis, epilepsia, rasgos de autismo y trastornos de conducta, además de dificultad a la hora de expresarse. "Muchos especialistas me dijeron que tirara la toalla pero gracias a la terapia ecuestre mi hijo cabalga, aunque tardamos más de un año y medio en conseguir que se pusiera el casco por sí mismo", apunta su madre. "Todo el mundo me decía que al final tendría que ingresarlo, que no iba a poder cuidar yo sola de él, pero yo me negaba. Su enfermedad no se cura, pero estas técnicas han permitido que mi hijo gane en calidad de vida".

Desde el punto de vista psicológico, las terapias ecuestres permiten que el paciente gane en autonomía, seguridad en sí mismo y en el control de las emociones (sobre todo en personas hiperactivas o con trastornos de conducta). "El caballo es un animal muy noble, no juzga a nadie. Te trata como a un igual", apunta David Gaona, psicólogo de la Asociación Paso a Paso. "Con la equitación psicopedagógica, el niño crea un vínculo con el animal". En este caso, el paciente tiene que aprender a dirigirse al caballo, comunicarse y socializarse con él. Esta técnica también es válida para personas con déficit de atención, ya que ésta debe seguir unas normas, una secuencia de pasos que requiere concentración, como el cepillado del animal, darle de beber o colocar la silla de montar.

Anja Hochsprung también aconseja este tipo de terapia para colectivos en riesgo de exclusión social o mujeres que sufren violencia de género: "Descubrir que eres capaz de controlar a un ser más fuerte que tú aumenta tu autoestima. No es un dominio basado en la posesión. Tienes que ganarte al animal", apunta. Anja Hochsprung y Carmen Goncet quieren ampliar su proyecto a presos, sobre todo a aquellos condenados por una conducta violenta: "El caballo huye de la violencia. La relación entre el animal y el hombre no es verbal, es corporal. Hay que dar algo a cambio para recibir", apunta la fisioterapeuta alemana.

En varios países centroeuropeos, las terapias ecuestres están financiadas por el Estado, algo que no ocurre en España, donde, además, no cuenta con el beneplácito de su comunidad médica, según comenta Anja Hochsprung. Ésta achaca el esfuerzo físico que requiere este tipo de técnicas por parte del facultativo, el bajo salario de sus profesionales y su ausencia en los planes de estudios universitarios como los motivos principales del escaso apoyo médico en España.

Como asegura Goncet, en Paso a Paso no sólo los niños a partir de cuatro años reciben terapia. También sus padres. Aquí se reúnen y comparten sus experiencias. "A veces te sientes incapaz de seguir, no puedes más, y te sientes una mala madre sólo por pensarlo", señala la presidenta de la asociación. "Con el tiempo te quedas sola, sin amigos". Aquí tienen su apoyo.

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