Un cartel de fiestas otoñales
calle rioja
Montaje. En el día que se conmemoraba la clausura de la Expo se iniciaba el montaje de los pabellones del Monkey Week, una catarata de conciertos en la Alameda de Hércules.
AYER se cumplieron 24 años de la clausura de la Expo y estaban montando la plaza Sony en la Alameda. Más de un centenar de grupos de música en el fin de semana. Ni Los Gordales ni Tablada ni el Prado de San Sebastián. Parecía que la nueva ubicación de la Feria de Sevilla iba a estar en la Alameda. En las columnas que dan a la comisaría, entre Relator y Lumbreras, la portada de Feria. En las que limitan con el Alameda Multicines y las Maravillas, la Calle del Infierno.
Infraestructura para el Espectáculo, se lee en la furgoneta de la que van saliendo tubos para el impresionante monumento del Monkey Week. Trabajaban a destajo aprovechando una tregua de la lluvia. Trepan con habilidad simiesca, monkeys auténticos. La empresa que hace la instalación es de Cádiz. Este año en la Alameda de Hércules y el año pasado en El Puerto de Santa María, en el castillo que Rafael Alberti describía en Marinero en tierra. Los veladores de Aguilar y La Piola se han convertido en patio de butacas donde el público asiste al espectáculo de la infraestructura, una vorágine casi marinera de los que trabajaban en día de fiesta. En vez de manzanilla, el cartel de fiestas otoñales se anuncia con el ron Contrabando, caribeño patrocinador, junto a la leyenda Descubra hoy las bandas del mañana. Lo dijo Quevedo: Ya no es ayer, mañana no ha llegado.
Carmina vuelve a casa por la Alameda con el carro de la compra. Echa migas de pan a las palomas y no da crédito a las dimensiones de la cosa. ¿Más de cien grupos de música? En cuando llegue a casa, se lo dirá a su hermana Aurora. Han colocado sanitarios de color rojo. Como las calles recoletas, perpendiculares a las vías principales, se han convertido en meódromos oficiosos, un auténtico miccionario, deberían dejarlos cuando la música se vaya a otra parte. Están repartidos por toda la Alameda como las meninas de Manolo Valdés. Son de Sanitarios Fersa, aunque en todos se lee Saniemirates. Estos jeques lo mismo patrocinan equipos de fútbol que excusados.
Una docena de grupos van a actuar en una pista de coches locos reconvertida en sala de conciertos. Pertenece a Atracciones Montiel, tres generaciones de nómadas de las Ferias, con especial presencia en las zonas de sierra de Huelva, Sevilla y Cádiz. La última ha sido la de Villamartín. "Nos hemos tenido que reconvertir tras la crisis", dice Nacho Montiel, 40 años. Los niños que pasan por la zona buscan los inexistentes coches locos. "Hay sitios como Aracena donde en la feria, cuando se paran los coches, la gente entra en la pista y se pone a bailar hasta que suena de nuevo el pito de los coches de choque". Atracciones Montiel hace su particular aportación al día de la Hispanidad. Este empresario cuenta que ahora mismo están trabajando con los coches locos en ferias del Perú. "Hemos estado en Cajamarca, Cañete y ahora estamos en un pueblo del Amazonas que se llama Jaén".
Mañana empieza el Monkey Week y quiere abrir la Bodega de Hércules, el enésimo bar de la Alameda, abrevadero del Hábitat Urbano con doscientos bares y dos librerías, La Extravagante y El Viajero Sedentario. Marcelo Culasso pasea con sus perros Aldo y Apache por este marco incomparable. La lluvia ha respetado el curro de la infraestructura. A media tarde, hay colas de paraguas en el cine Cervantes. Un mosntruo viene a verlos.
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