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Sevilla

Los cerrajeros piden más control para evitar los robos en viviendas

  • Los profesionales del sector plantean un registro y una regulación del acceso a las herramientas y denuncian el intrusismo

Los cerrajeros han solicitado un mayor control en el acceso a las herramientas profesionales de este gremio para que se puedan impedir robos como los que están ocurriendo en Sevilla en los últimos años. Al igual que ocurre en prácticamente toda España, en la capital andaluza se ha detectado la presencia de bandas de delincuentes que tienen conocimientos de cerrajería y entran en los pisos y las casas abriendo las puertas sin forzar las cerraduras. Muchos de estos delincuentes proceden de países de Este del Europa y se mueven por las distintas provincias españolas para cometer sus robos.

Para los profesionales de este sector, controlar el acceso a las herramientas y llevar un registro de las mismas sería básico para prevenir o al menos dificultar la acción de estas bandas de delincuentes. Una idea que apuntan es la de que útiles como las ganzúas o las lanzas térmicas lleven un número de serie para que se sepa quién las ha fabricado, vendido y comprado, ya que actualmente por internet pueden adquirirse herramientas sin ningún tipo de control.

Así lo exponen el presidente de la asociación de cerrajeros profesionales Cerracor y vocal en Andalucía de la Unión de Cerrajeros de Seguridad (UCES), José Antonio Diéguez, y el representante de esta asociación en Sevilla, Benjamín Trabazo. Ambos profesionales consideran el intrusismo como uno de los grandes males del sector y como la causa principal de que haya personas con conocimientos para abrir puertas que puedan estar colaborando con las bandas de delincuentes.

"Los bancos contratan a empresas de servicios para limpiar las viviendas de los desahucios y les obligan a que se encarguen también de los trabajos de cerrajería. Para ahorrar costes, estas empresas no contratan a cerrajeros, sino que forman a un grupo de sus empleados en un curso de cerrajería que puede durar dos o tres días. A los seis o siete meses, el banco puede cambiar de empresa y esta otra entidad vuelve a formar a otro grupo de empleados en estas técnicas. Algunas de estas personas pueden luego utilizar esos conocimientos con fines ilícitos", explica Diéguez.

Igualmente, cualquier persona que lo desee puede formarse en un curso de cerrajería básica que le servirá para abrir muchas puertas cuyas cerraduras no sean demasiado complejas. La mayoría de los cierres de las viviendas en Sevilla no tienen unas medidas de seguridad muy desarrolladas, lo que los hace muy vulnerables ante cualquier persona que tenga unos conocimientos básicos del manejo de ganzúas o de técnicas como el bumping, que consiste en abrir una cerradura introduciendo una llave y golpeándola hasta hacerla saltar sin forzarla.

"Es una cuestión de cultura. Hay gente que se gasta 500 euros en un teléfono móvil pero luego tiene en su puerta una cerradura de 50", lamentó el representante de UCES en Andalucía. Al igual que los delincuentes avanzan en sus conocimientos, los fabricantes aplican medidas de seguridad cada vez más avanzadas. Ya hay llaves antibumping y sistemas que bloquean automáticamente la cerradura cuando alguien intenta forzarla. También existen puertas con métodos para impedir la apertura mediante el resbalón, técnica que consiste en deslizar una tarjeta de plástico por la ranura hasta hacer saltar el pestillo.

"Hay soluciones sencillas y asequibles para cualquier ciudadano. Abrir una puerta es cuestión de tiempo y ruido. Se trata de que los ladrones tengan que emplear cuánto más tiempo y ruido posible en abrirla, porque huirán de ese tipo de cerraduras y optarán por otras más fáciles", apunta Diéguez. Para estos especialistas, lo ideal sería llevar un registro de cerrajeros con una serie de condiciones para acceder a la profesión. "Por ejemplo, no deberían acceder personas con antecedentes penales, así como disponer de un seguro de responsabilidad civil para cubrir posibles daños que podamos causar con nuestro trabajo".'

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