Polémica en el Consejo de Cofradías de Sevilla

Así fue el histórico cónclave de los hermanos mayores en el Alcázar

La mesa de presidencia de la asamblea de hermanos mayores La mesa de presidencia de la asamblea de hermanos mayores

La mesa de presidencia de la asamblea de hermanos mayores

El Consejo de Cofradías no quiere verse más en la tesitura de devolver el dinero de las sillas de la carrera oficial ocurra lo que ocurra. El presidente de la institución, Francisco Vélez, asumió el “compromiso personal” de blindar el reglamento para que no se produzca una “situación desagradable” como la de este 2020.

Así lo anunció en la asamblea de hermanos mayores celebrada en el Alcázar a puerta cerrada, aunque a cielo abierto. La primera parte de la subvención, ya ingresada como adelanto a las cofradías, será devuelta, pero no ahora. Se detraerá en cuatro partes durante los siguientes cuatro cursos.

La unanimidad se logró desde el punto y hora en que las hermandades no tienen que devolver la parte ya recibida este año para que el Consejo reembolse el dinero a los abonados. Con pólvora del rey, todos de montería. ¿De haber tenido que devolver ipso facto el dinero adelantado en el primer trimestre, cuál hubiera sido el resultado? Imagínense...

El transcurso de la sesión, de dos horas y cuarto de duración, refleja que el tesorero, Alejandro Marchena, es quien lleva el peso de la institución. El presidente evidenció mucha inquietud, mientras la masa de los hermanos mayores sigue siendo acrítica y acepta sin rechistar, como de costumbre, cuantos planes se le presentan. Claro que ya se sabe que esta ciudad, por ejemplo, aplaude a todos los pregoneros y después los pone verdes a la salida del teatro... De alguna manera forma parte del rito.

Solo un hermano mayor, el del Museo, Juan Toro, aludió a que se deberían haber conocido con anterioridad los planes, muy trabajados por el tesorero. Y dos hermanos mayores sí cuestionaron en público la política de comunicación de la institución, que es evidente que ha fallado desde el principio.

La sesión comenzó con la intervención del sacerdote, Marcelino Manzano, que dio lectura a una carta de monseñor Asenjo, que instó a los hermanos mayores a dejar “las divisiones, personalismos y rivalidades”. A los quince minutos del inicio tomó la palabra el presidente, Francisco Vélez, que justificó la actuación del organismo: “Empezamos a estudiar la nueva realidad en cuanto supimos de la no Semana Santa”. “Ha habido un incipiente movimiento, interesado por supuesto, para movilizar a la gente a reclamar la devolución”. “Entendimos que debían ser todos los hermanos mayores los que decidieran sobre un dinero que es el sustento de las hermandades”.

La asamblea celebrada el martes en el Patio de la Montería La asamblea celebrada el martes en el Patio de la Montería

La asamblea celebrada el martes en el Patio de la Montería / José Ángel García (Sevilla)

El caso es que hace unos meses no convocó a los hermanos mayores para cobrarle el 21%de IVA a los abonados, ni tampoco les consultó para poner “derecho” el Martes Santo. E insistió:“El reglamento y las disposiciones nos blindaban frente a las reclamaciones”. “Siguieron arreciando las críticas minoritarias [sic] pero interesadas de una forma bastante lacerante para algunos de nosotros”, dijo el mismo presidente que en sus encuentros telemáticos con los hermanos mayores calificó de “miura que se te viene encima” a un informador profesional.

Ojo al informe de Montero-Aramburu

Continuó Vélez para hacer alusión al encargo de un informe jurídico “interesante”. Y precisó que buscó un bufete “independiente, objetivo y no cofrade”. Sin dudar de esos calificativos, resulta extraño que un informe fechado el 25 de mayo de 2020 haya sido estudiado y deliberado por el Consejo en profundidad para la asamblea del día 26.

El informe pone de manifiesto dos cosas. Una (página 5) que “las sillas se pagan para evitar incomodidades y aglomeraciones”, no para rezar. Segundo, resulta extraño que en las páginas 20, 21 y 22 se obvien los antecedentes de las actas fiscales que dejaron al Consejo libre del IVA. Insistimos, sin querer suplantar a un despacho de prestigio: si se está cobrando el IVA por una mera llamada de una delegada provincial de Hacienda (¡Qué suerte la del Consejo que es avisado!), ¿qué pasa con los años 2017, 2018 y 2019?. El informe, por cierto, duda del artículo de los estatutos por el que no se devuelve el dinero en caso de lluvia. ¡Cáspita! ¡Esto sí que es bueno! Al final, puede ser sí o puede ser no lo de devolver el dinero en 2020. ¡Misterios!

“Hemos echado muchas horas de trabajo todos y de forma especial el tesorero, que le ha robado horas al sueño, a su trabajo y a su familia en pleno estado de alarma”. “Nuestra defensa principal es la de las hermandades, pero sin dejar atrás ese clamor [antes dijo que las críticas eran minoritarias] sabíamos que en caso de tomar la decisión de no devolver el dinero o, mejor dicho, de no poner a disposición de los abonados todo o parte del dinero, se dañaría la imagen de las hermandades, incluso de la Iglesia. Se hace muy difícil -dijo- en este momento no devolver las cantidades. Otras provincias han tomado ya la decisión de devolver. La de no devolver no figura en el léxico de ninguna hermandad”.

Lo cierto es que Vélez se pudo haber ahorrado todo el desgaste de este proceso si hubiera hecho como su homólogo de Málaga, Pablo Atencia, que el mismo Domingo de Ramos anunció a Diario de Sevilla su intención firme de no quedarse con el dinero y dejó para más adelante los detalles del proceso de reembolso.

“Hay otro tema que se ha mezclado de forma interesada con el de las sillas, que es el del IVA”. No sabemos quién lo ha mezclado, no lo precisó. Explicó que el pronunciamiento del Tribunal Económico Administrativo que en 2002 dejó al Consejo exento de IVA por su carácter social “es una resolución, no una sentencia”, cosa que nadie duda. Y resaltó, para quitarle importancia, que no se trata de una resolución del Tribunal Central.

Lógico y cierto. Pero Vélez no dijo que Hacienda recurrió ante ese tribunal en su día, pero retiró el recurso por indicaciones políticas del entonces Gobierno de Aznar. ¡Esa fue precisamente la ayuda que recibió entonces el Consejo de Cofradías!.

“En diciembre recibí la llamada de la delegada provincial de Hacienda, doña Pilar Fernández. Me citó para explicarme que había una consulta vinculante realizada desde Murcia en 2016, y que la Dirección General de Tributos tenía ya claro que la carrera oficial está sujeta a IVA. Si no lo hacíamos nos levantaban actas. Y podíamos acabar pagando los 700.000 euros que se recaudan del IVA, más la sanción y los intereses de demora. No nos podíamos arriesgar”.

Explicó como el arzobispo Asenjo lo puso en contacto con Jiménez Barriocanal, de asuntos económicos de la Conferencia Episcopal, quien le fue rotundo:“Esto no tiene salida”. También detalló que se pidió un informe a la asesoría Sánchez Hernández. “No nos hemos aquietado ni hemos sido cobardes. No se puede ser valiente en esto. Han salido informaciones carentes de información [sic] e interesadas”.

El presidente reconoció que ignora cuántos abonados donarán el importe de las sillas al Consejo, lo que condiciona el cierre de las cuentas y el próximo presupuesto. “Nos ponemos en el peor escenario”. Trató de ofrecer detalles, pero zanjó: “Lo he explicado de forma chusca, pero Alejandro lo hará mejor”, en alusión al tesorero. Terminó su primera intervención no sin emoción: “La situación no es agradable, lo que nos ha tocado vivir es único y malo, pero podemos salir bien y fortalecidos. Tenemos el foco encima, hay mucha gente que puede disfrutar con que de aquí no salgamos unidos y haya discrepancias y comentarios que salgan en los medios durante varias semanas. Tenemos que dar ejemplo de unión”.

A la media hora de iniciada la asamblea tomó la palabra el tesorero para explicar los detalles del plan económico. Expuso que para su elaboración se había guiado por la “prudencia” y cuidando la “reputación” del Consejo. Precisó las opciones ya explicadas en la edición de ayer.

Quizás lo más llamativo es que, efectivamente, las cofradías no tienen que devolver la primera parte de la subvención ya recibida, pero sí se les detraerá de las subvenciones de los próximos cuatro ejercicios: “Si fuéramos una sociedad hablaríamos de un préstamo sin intereses”. Advirtió que el año 2021 puede ser anómalo:“No sabemos cómo será la Semana Santa”. Alertó de que se ha perdido también el dinero de las sillas del Corpus.

Lanzó críticas al aire a la hora de detallar las operaciones financieras:“Han hablado, se han hablado de auténticas...”. Reivindicó su papel como tesorero para conseguir recursos externos, como los de la televisión. “Se ha arreglado la casa”, en alusión a la reforma de la sede de la calle San Gregorio, que es un brindis al minimalismo y a la estética de los hoteles NH.

El problema, como comentaban al término del cónclave algunos hermanos mayores, es el nivel de endeudamiento de algunas corporaciones. Los mismos apuntaron a que el presidente se metió sin necesidad en el asunto del IVA en vez de centrarse exclusivamente en la devolución del dinero de los abonos de sillas y palcos.

Tomaron la palabra varios hermanos mayores. El del Silencio, Eduardo del Rey, pidió unidad y se mostró “preocupado y dolido” por el prestigio de la institución. “Lo que desprestigia al Consejo nos salpica a todos, se nos ha llamado egoístas por dejar de hacer algo que ni siquiera hemos tenido la oportunidad de manifestar”. El del Gran Poder, Félix Ríos, aludió al “trato que ha sufrido la institución”. “Cualquiera en un puesto está sometido a crítica, pero se espera que sea educada. Me preocupan la seguridad jurídica y el prestigio”. Aludió a la necesidad de reformar los estatutos para ajustarlos a las nuevas necesidades en cuanto a fechas de aprobación de presupuestos. Y aseguró que no le quedaba clara la línea de crédito de 2,5 millones a 18 meses.

El del Calvario, José María Carnero, pidió que se estudie ya cómo celebrar las futuras Semanas Santas si sigue el problema del coronavirus, dejando abiertas todas las opciones, lo que aceptó el presidente. Meses antes se pronunció en Diario de Sevilla en contra de la devolución a los abonados, pero se sumó a la aclamación final en favor del plan de devolución.

El tesorero avanzó que el precio de las sillas se congelará, pese a que hasta el 30 de septiembre no se conocerá con rigor con qué dinero se dispone. El de la Cena, Álvaro Enríquez, valoró la “templanza” del Consejo y denunció que las cofradías han estado “solas, sin apoyo de otras instituciones.

Alusión a Barrio Sésamo

Vélez anuncio entonces que “blindará” el reglamento para que esto no ocurra más. “Me lo he autoimpuesto como obligación. Se hará con absoluta legalidad. Más vale prevenir”. Dijo que hará firmar a los abonados que conocen las condiciones “para que después no salgan por las redes sociales”, en alusión al aluvión de críticas recibidas.

“Si alguien no lo entiende se le explicará como en Barrio Sésamo”. Vélez preciso que estos meses se han recibido 1.900 reclamaciones de devoluciones. “Si alguno de estos [sic] nos lleva a los tribunales, tenemos un problema”, lo que contrasta con su reiterado anuncio de que sobre el papel lo tiene todo legalmente a favor para no devolver el dinero.

El hermano mayor de la Amargura, José María Pedernal, denunció “un ataque a la línea de flotación de las hermandades”. El hermano mayor de la Soledad, Ignacio Valduérteles, fue uno de los críticos con el plan de comunicación del Consejo, pidió su mejora para evitar salir nuevamente “maltratados” y sufriendo “opiniones poco amables”. Planteó que se dejara claro que el reembolso del dinero es una “decisión graciable, pues no estamos obligados”, aunque el presidente advierte que hay que evitar un “chorro de procedimientos judiciales”.

El secretario José Carretero fue el único que empleó el tratamiento debido del usted para dar la palabra. Francisco Vélez agradeció especialmente al alcalde Juan Espadas la cesión de las “instalaciones”, alabó después el Patio de la Montería y por dos veces dejó claro que el Ayuntamiento “lo ha montado todo”, se entiende que en referencia a las sillas y la megafonía. El caso es que más dos meses después imperó por fin el sentido común.