El conservador del Alcázar dimite por su "soledad" ante el nuevo alcaide
Balón defiende su gestión en tres años en aumento de visitas, ingresos y servicios, y presenta su renuncia "ante la enorme campaña de desprestigio" contra su persona
La noche antes cenaron en el patio de la Montería, en la entrega del premio Ateneo de Novela, y la mañana del jueves Antonio Balón le presentó su dimisión como arquitecto conservador del Real Alcázar a Javier Landa, el nuevo alcaide. "Me están haciendo una campaña de desprestigio enorme, y en medio de esa soledad, de esa indefensión, a Landa no se le ocurre otra cosa que decir que ha dado órdenes de que yo cumpla la Ley de Patrimonio Histórico", dijo ayer Balón a Diario de Sevilla.
Antonio Balón (Sevilla, 1957) es el sexto conservador que ha tenido el Alcázar. Alfonso Lasso de la Vega, el primero, lo fue en la República. Joaquín Romero Murube vivía en la antigua residencia de Pedro el Justiciero, y Balón va todos los días en Metro a su despacho. Sustituyó en septiembre de 2008 a José María Cabeza, arquitecto técnico de profesión, y es junto a Rafael Manzano el único procedente de la arquitectura.
"Cuando José María Cabeza se despidió del Alcázar lo dejó con siete millones de euros, yo lo dejo en el último balance con diez", comenta Balón. "El Alcázar llevaba tres años bajando. En este tiempo han crecido los ingresos un 40% a base de trabajo, de abrir los lunes, de ampliar los horarios de los festivos".
Se ve inmerso en una refriega política. "Me niego a que utilicen mi nombre, mi cargo, mi profesión de arquitecto municipal desde hace veinte años. Cuando Carmelo Gómez me nombró jefe de los Servicios Municipales, la noticia fue que nombraban a un independiente". Balón seguirá yendo al despacho hasta que el Ayuntamiento nombre un sustituto, lo que hará en septiembre. "Cabeza añora el Alcázar y yo cuando me vaya no lo voy a mirar ni de reojo". Niega adscripción política. "Me nombró Galindo, pero me he peleado muchas veces con él".
Dice que "salvo cuatro o cinco privilegiados" que en su opinión se beneficiaban de prebendas laborales creadas por su predecesor, el personal "está encantado con su gestión". "Hemos creado una revista nueva, con un cuadernillo en inglés. Subí la entrada cincuenta céntimos, para lo que me puse en contacto con Asunción Fley". La actual delegada de Hacienda y empresas municipales en el equipo de Zoido estaba al frente de la sección de Gestión de Ingresos del Ayuntamiento. A Balón le molestó que Landa insinuara que no cumple la Ley de Patrimonio. "Cumplo la de Patrimonio, la de Contratos y la de Seguridad Vial si hace falta". El año pasado, cuando terminó el ciclo Noches en los Jardines del Alcázar, le rescindió el contrato a la cafetería "porque en la época de Cabeza no pagaba". Volvió la música al Alcázar y ha reabierto la cafetería. El grano en el ojo de Balón ha sido el servicio de audioguías. "Ocupaban más espacio que la propia taquilla de las entradas y todo el tema de Patrimonio es porque le obligué a sustituir su mobiliario, un mostrador feísimo con esterillas que parecía una caseta del Rocío".
En 2010 el Alcázar, según su todavía arquitecto conservador -en funciones- superó el millón de visitantes. "Nos benefició el desvío del turismo de países árabes en conflicto". La noche del Ateneo de Novela, Balón no habló con Landa, que debe ser buen aficionado a las grandes construcciones porque acaba de leer Los pilares de la tierra de Ken Follett.
En verano de 2008 le comunicaron a Balón su nombramiento. En verano de 2011 presenta su dimisión. "Tengo un nombre, tengo familia, cosas mucho más importantes que el Alcázar". Al que seguirá acudiendo en Metro hasta que nombren a su sustituto.
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