El debate sobre hacer regalos a profesores en Sevilla: "No creo que deba convertirse en una medida de si eres mejor o peor profesional”
Profesores de distintos niveles educativos en Sevilla reflexionan sobre esta tradición, que interpretan como una muestra de afecto y puesta en valor hacia su trabajo y relación con los estudiantes
Con la llegada del mes de junio, el ambiente en los centros escolares sevillanos se llena de preparativos para las tradicionales fiestas de fin de curso: coreografías ensayadas durante semanas, disfraces confeccionados con esmero... y un tema que cada año vuelve a surgir en los grupos de WhatsApp de las familias: ¿deberían los padres hacer regalos a los profesores?. En ocasiones, se producen discrepancias entre familias relacionadas con la cuantía económica que se acuerda para la compra de los obsequios, la participación en ellos o incluso surge el debate de si realmente es la mejor muestra de agradecimiento al trabajo de un docente.
Aunque no existe normativa alguna por parte de la Consejería de Educación que regule esta práctica —como confirman también diversas AMPAs de la provincia—, el gesto de obsequiar a los docentes está profundamente arraigado, sobre todo en Infantil y Primaria. En Sevilla, los profesores mantienen opiniones diversas al respecto, reflejando distintas formas de entender este tipo de gestos.
"El detalle importa más que el precio"
Encarni, profesora de Latín y Griego desde 1995 en Sevilla, reconoce haber recibido regalos en numerosas ocasiones: “Libros, pulseras, flores... detalles bonitos y modestos”, cuenta. Sin embargo, señala que en su caso, al trabajar en Bachillerato, no se dan excesos ni conflictos relacionados con este tema. "Nunca he recibido un regalo que considerara fuera de lugar", asegura.
A su juicio, este tipo de gestos pueden fortalecer la relación entre familias y docentes, siempre que se hagan desde el agradecimiento y no desde la imposición: “No creo que un regalo determine si un profesor es mejor o peor. Recibir algún obsequio como agradecimiento me perece un gesto bonito porque fomenta el vínculo entre el profesorado y las familias. No veo necesario que sea algo excesivamente caro porque, como digo, importa más el detalle que el regalo en sí. Y no creo que deba convertirse en una medida de si eres mejor o peor profesional. Si se espera como algo obligatorio, incluso puede generar presión o malentendidos”.
Regalos personalizados: emoción y apuro a partes iguales
Más entusiasta se muestra una profesora de Primaria en la provincia, que prefiere mantener el anonimato. Según su experiencia, el fenómeno de los regalos es casi una tradición asentada en los colegios andaluces. “A mí me han hecho regalos preciosos, como cuentos personalizados donde yo era una jardinera y mis alumnos las plantas que cuidaba”, relata emocionada. También ha recibido pulseras con nombres grabados, bolsos de marca, álbumes ilustrados... “Me da mucho apuro, pero sé que está hecho con cariño”, confiesa.
Para ella, estos detalles reflejan un conocimiento profundo del docente por parte de las familias. “Las madres delegadas incluso tienen en cuenta tu estilo personal: si eres más ‘hippie’, el regalo va acorde; si eres más ‘pija’, también”, comenta. Aun así, deja claro que no todo el mundo participa: “Hay padres que no colaboran, y no pasa nada. No hay presión, y muchas veces ni nos enteramos de quién ha contribuido y quién no”.
"No se puede regular lo que nace del corazón"
Desde el IES Murillo, una profesora de Secundaria y Bachillerato explica que en su ámbito educativo los regalos son menos frecuentes y, cuando se dan, suelen ser detalles sencillos como flores o algún complemento. “En nuestra etapa educativa, esto se reduce a momentos puntuales como las graduaciones. Nunca se ha planteado regularlo porque no tiene la dimensión que alcanza en Primaria”, aclara.
Lo que sí destaca es la importancia de los gestos de reconocimiento más allá del regalo físico: “El otro día, al terminar la evaluación, vinieron padres a darme las gracias personalmente. Eso, para mí, es un regalo”. Considera que el agradecimiento no se puede legislar ni forzar. “Cada uno expresa lo que siente como quiere. Nadie manda en el corazón de las personas”, afirma.
Además, esta profesora defiende la puesta en valor que hacen los padres de su trabajo: "No debemos olvidar que se trata de sus hijos, a quienes tenemos cada día en el aula, y con quienes, en muchas ocasiones, compartimos situaciones muy difíciles. Las familias son conscientes del esfuerzo que hacemos por ellos, y a veces, su forma de agradecerlo es dando lo mejor que pueden o desean ofrecer. Eso es algo que no debería estar sujeto a regulación, porque las personas somos libres de expresar nuestro agradecimiento como consideremos oportuno".
Sin normas, pero con sentido común
Pese a las experiencias positivas, el tema no está exento de controversia. En algunos casos, surgen roces entre familias que no están de acuerdo en participar o que sienten presión por contribuir económicamente. También existe el debate de fondo: ¿se debe premiar con un regalo el ejercicio de una labor profesional?. Encarni es clara al respecto: “Los regalos no influyen en la relación con alumnos o familias. Somos profesionales y tratamos a todos por igual. Lo que sí veo importante es que las familias entiendan el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de ser profesor”.
Una opinión que comparten sus compañeras, que insisten en que, si el obsequio se convierte en norma, corre el riesgo de diluirse el valor del agradecimiento sincero: "Somos profesionales. Nuestro trabajo no depende de recibir regalos a final de curso".
En ausencia de una regulación oficial, todo queda en manos del criterio de las familias y los centros educativos. Como resume una de las docentes entrevistadas, “esto es algo que se hace desde hace años y que cada uno vive a su manera. Si se hace con corazón, siempre es bien recibido".
Así, mientras algunos defienden la espontaneidad de estos gestos, otros reclaman que no se pierda de vista lo esencial: valorar el trabajo docente con respeto, reconocimiento y colaboración durante todo el curso, no solo con un regalo al final del camino.
También te puede interesar