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Los invisibles. Adriano Duque

"Las diferencias culturales y religiosas son menos nítidas de lo que parece"

  • Romano de cuna, trianero de bautismo, el hijo 'mediano' de Aquilino Duque vino de Filadelfia para hacer un libro sobre África y preparar el homenaje a su padre.

NACIÓ en Roma y vive en Filadelfia. Adriano Duque (Roma, 1971) es el del medio de los cinco hijos de Aquilino Duque. Enseña Literatura Medieval en un país sin Edad Media.

-¿Es Aire de Roma Andaluza, como el libro de su padre?

-Me pusieron Adriano porque nací en Roma. Mi padre trabajaba para la FAO y en Roma nacimos una hermana, que es monja, y yo. A ella la bautizan en el Vaticano; a mí en Santa Ana, Triana.

-¿Cuando llega a Sevilla?

-En agosto de 1975, pero tengo más recuerdos de Roma. Aquí fui al Colegio Alemán. Tenía un cacao muy grande, mucha confusión. Me di cuenta de que el único sitio donde todo se juntaba era la Edad Media, en la que convivían la cultura clásica, la árabe y la tradición cristiana. Hice la carrera de Clásicas y al acabarla me fui a Estados Unidos a estudiar Árabe con Julio Cortés.

-¿Árabe en América?

-En 2009 me dieron una beca Fullbright para ir a Siria a estudiar las leyendas árabes de San Juan Bautista. Justo antes de que empezaran los problemas. Hay unas iglesias y ermitas muy extrañas donde conviven devociones cristianas y musulmanas, el culto a la Virgen y el culto al Verde, elemento de la tradición islámica que aparece en los caminos, ayuda a la gente y desaparece.

-¿Un culto sincrético?

-Lo relacioné con el caballero del Verde Gabán del Quijote. En la catedral de Córdoba hay una capilla dedicada a Jesús el Verde y a Algeciras, en su refundación, la llamaron Algeciras la Verde. Hay iglesias del norte de Siria, cerca de Turquía, con tumbas de San Juan Bautista en las que la gente le pide para tener hijos, para maldecir a los enemigos y ayudarles en las tribulaciones. En la Semana Santa siria, que viví antes de la guerra, las mujeres van tras el santo como aquí con el Gran Poder. En el Sacromonte de Granada se documenta una romería del siglo X dedicada a San Juan Bautista en la que cogían aceitunas de un árbol que hacían que las mujeres quedaran embarazadas.

-¿A qué conclusión llegó?

-En la ermita de los Cuarenta, Damasco, donde se supone que Caín mató a Abel, hay dos nichos, uno orientado a Jerusalén, otro a la Meca. Está claro que las diferencias culturales y religiosas son mucho menos nítidas de lo que parece. Los periodistas sois muy culpables de esa simplificación.

-Estados Unidos, donde trabaja, ha estado al borde de la suspensión de pagos...

-América tiene una capacidad bárbara de reinventarse y adaptarse a sí misma.

-¿Qué enseña en Filadelfia?

-El Romancero, Berceo, hagiografía, o sea, vidas de santos, la relación entre culturas.

-Lo que estudió Márquez Villanueva, sevillano de Boston...

-Nos escribíamos mucho y me visitó alguna vez en la Universidad de Vilanova. Tenía mucho empeño en dejar hablar a los textos, en no forzar las interpretaciones.

-¿Está de año sabático?

-Aprovecho para preparar dos libros, uno sobre la idea de África en la Edad Media, otro sobre la narración histórica del poema de Fernán González. Y de paso el homenaje a mi padre en Sevilla.

-¿Aquilino Duque es el único contemporáneo que trabaja?

-En Estados Unidos no existe esa diferencia. En los estudios medievales se utilizan muchos ejemplos contemporáneos y a la inversa. Los estudios tienen más de Antropología, de Sociología, de Historia, que de Filología.

-Cuando nace en Roma, ¿en qué época andaba su padre?

-Le dieron el Nacional de Literatura y trabajaba para la ONU, donde yo trabajé tres veranos de traductor y terminólogo, intérprete de términos científicos.

-¿Enseña Literatura Medieval en un país sin Edad Media?

-En Nueva York hay un tour medieval. Baltimore o Filadelfia tienen espléndidos museos.

-¿Es su padre un heterodoxo?

-Su último libro, La era argentina, va a ser una bomba. Le da material a todos sus enemigos de los dos bandos y a todos sus amigos.

-¿Un heterodoxo sin Cervantes, por ceñirnos a la temática de los dos últimos congresos de la Fundación Caballero Bonald?

-Hay una iniciativa de varias instituciones para que le den el Cervantes. Sería de justicia.

-¿Es políticamente incorrecto?

-Mi padre es incómodo. Le encanta cultivar a sus enemigos.

-¿Se integró usted en Sevilla?

-Si se le puede llamar integración a participar en la revista Anuarios del Mediodía, de alumnos de Filología, o participar con Marta Palenque en el homenaje a Zorrilla en su centenario.

-¿Ni futbolero ni cofrade?

-Eso mi hermano Pedro Pablo. Vive en Viena, pero sigue la Liga.

-¿Aquilino Duque poeta, ensayista o novelista?

-Mi padre es sobre todo poeta. Sus novelas son guiones cinematográficos. Si lees El Mono Azul, recuerda las películas de espías o policías de los años cuarenta.

-¿Sevilla, Nova Roma, tiene más de Roma o de Filadelfia?

-Filadelfia es una ciudad provinciana y Roma un pueblo grande. Hay una leyenda árabe que dice que Salomé nació en Itálica y en Roma existía la tradición de visitar San Juan de Letrán para buscar el fantasma de Salomé.

-¿Qué prefiere, Historias de Filadelfia, de George Cukor, o Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar?

-Historias de Filadelfia es la sociedad de mi abuela. Hay una Filadelfia americana, una Filadelfia francesa, la del exilio de José Bonaparte, la Filadelfia de los cuáqueros, la de los ricos industriales. La novela de Yourcenar me parece un poco cursi.

-¿Quién es más americano, su padre sevillano o su madre americana?

-Mi padre conoce mejor el continente americano que mi madre.

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