Un drama proustiano: no hay tiempo que perder
Un trimestre es poco tiempo para que el tribunal de la calle juzgue y califique los méritos o deméritos de Zoido, dueño de sus obras, esclavo de sus promesas
¿Cien días? El tiempo que lleva Zoido de alcalde en Sevilla es más o menos el que lleva residiendo en la ciudad este viajero del Metrocentro. Manuel Ruiz Jurado, 80 años, cordobés de Baena, sabe más de Roma que de Sevilla. "Llegué a Roma en diciembre de 1969, casi me coge el Concilio. De allí sí le puedo hablar. De su casco antiguo muy amplio, de la caótica circulación, de los muchos accidentes de moto. Del alcalde actual, missino, que es socio de Berlusconi...". Se baja en la parada del Archivo de Indias.
Manuel Martínez vive en Triana y Juan Antonio Rodríguez en Écija. Los dos son personal de administración y servicios (PAS) de la Universidad de Sevilla. "En Triana sí se ha notado el nuevo alcalde", dice el primero. "Había un asentamiento de rumanos que estaban de paso y con la mediación del alcalde ahora están de forma permanente". "Lo veo un poco protagonista", dice el segundo. "Tiene mucho más protagonismo que Monteseirín, se ha visto cuando ha ido a Madrid con la JMJ".
Dos ciclistas en el ascensor del Metro. Parada Puerta de Jerez. Ésa es la Sevilla de Monteseirín. ¿Cómo será la Sevilla de Zoido? "La estación está en curva", advierte un cartel. Como la política. Manuel Caro cogió el Metro en Triana para ir con su mujer -"nos casamos un 5 de octubre, el mismo día que se va a casar la duquesa de Alba"- a una consulta médica en la Gran Plaza. "Lo que me gusta del nuevo alcalde es que lo ves aquí y allí, con los de Astilleros y en El Vacie. Está siempre encima, como antes de las elecciones. Una vez tuve la oportunidad de saludarlo en la Gran Plaza".
Es una paradoja que Rosa María López, 29 años, se baje en la parada Primero de Mayo, festividad del Trabajo. Vive en Los Pajaritos, barriada a la que vuelve después de limpiar varios bloques en Los Remedios. "Yo soy peluquera, pero estoy supliendo a una limpiadora. Tengo una niña de cinco años. Mi marido trabaja en las mudanzas, como nadie se muda".
Elena, 64 años, y Loli, 57, se conocen desde que eran mocitas. Ya son abuelas. Elena vive en Los Gavilanes; Loli, en Amate. "El alcalde que más ha hecho por Amate es el que estaba antes", dice Elena, que dice que usa el Metro "para ir al bingo". Loli tiene seis nietos y les augura un oscuro porvenir. "El mayor tiene 21 años, está sin trabajo y no ha podido entrar en la Universidad porque no hay sitio".
Parada del autobús frente a Juan XXIII, el barrio de las mil viviendas numeradas. Paran el 25 y el 52, líneas capicúas. El 25 llega a Nuevo Palmete. La línea del Cercanías une en el nombre y separa físicamente Padre Pío y Palmete. El día del recorrido es jueves, primer día de clase en el instituto Leonardo da Vinci de Padre Pío. Cuatro profesores salen de tomar un café en el bar que está frente a la parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz. Lola Peña da Física y Química; María Antonia García y Rosa María Real son profesoras de Lengua y Literatura; Manuel Recio completa el cuatrivium: es profesor de Matemáticas. "Los institutos dependen más de la Consejería de Educación que del Ayuntamiento".
Dentro del bar, el párroco, Antonio Sayago, paga su consumición y se despide del resto de parroquianos. En una mano lleva la Biblia; en la otra, un transistor. Unos obreros trabajan en la parroquia. José Antonio García Flores, 23 años, fue discípulo de un discípulo de Guzmán Bejarano y como en el centro se quedó sin trabajo le echó valor y abrió en Padre Pío su propio taller de talla de madera. "Todos hacen lo mismo", dice escéptico mientras trabaja en una carreta para la romería de Villanueva del Río y Minas. "A Zoido lo vi una vez en el barrio. Y a Monteseirín otra. El anterior alcalde cumplió todo lo que prometió en el barrio: el Cercanías, los parques, las calles. Pero lo del aparcamiento, las cámaras y el límite de tiempo fue un fracaso. Yo voy al centro en bicicleta".
Salvador Gómez Berraquero le puso al bar Carmesí "porque es el color de Sevilla". Está lleno de posters del Che Guevara y de Camarón de la Isla. "El Che no es una colección, es una ideología. "En mi opinión, después de Jesucristo no ha habido otro como Ernesto". En cuando a los alcaldes, se queda con Manuel del Valle. "El único (hasta Zoido) que ganó con mayoría absoluta". Joaquín González Florido discrepa. "No ha habido otro alcalde como el marqués de Contadero". El que fichó a Juan Arza, recuerda uno en este bar donde proliferan los símbolos sevillistas. Barrio de aluvión: Enrique Fernández Guillén, antenista (en paro), llegó de Torreblanca; Miguel Cazorla, soldador, de Regiones Devastadas; José Luis Martín, pintor, de Su Eminencia.
Luis Uruñuela fue alcalde de Sevilla entre 1979 y 1983. Da nombre a la avenida principal de Sevilla Este. Seis alcaldes después, Carmen y Margarita pasan junto al rótulo de la calle. Vienen del gimnasio y señalan la obra de la ampliación de Fibes. Juan Contador se crió en San Lorenzo y en 1984, siendo alcalde Manuel del Valle, el sucesor de Uruñuela, se trasladó a Sevilla Este. "Todavía es pronto para juzgar a Zoido, pero ya se está viendo su mano en la pavimentación de las calles". Su infancia fue la Sevilla de Laffón, Montesinos o Romero Murube, pero hoy no la cambia por esta nueva ciudad más afín a los ingenieros que a los poetas.
Clara Gieure tiene 27 años y viaja en el 27. Andalucía Residencial-Ponce de León. Clara comparte asiento con Carolina Tomás, que cumplirá 27 años el 15 de octubre. Es el primer día de sus vidas que van a dormir en Sevilla. Han venido desde Valencia para participar en un congreso de Economía Aplicada. "Dicen que esta ciudad es casi tan importante como Madrid", apunta Clara con el plano desplegado. No les suena el nuevo alcalde ni les sonaba el anterior. Cuando hicieron la primera comunión, ya era alcaldesa de Valencia Rita Barberá, que este verano cumplió 20 años en la Alcaldía. "La gente la aprecia mucho", dice Clara, que trabajó para Barberá en temas de relaciones internacionales. Es su primera visita a la Giralda, y no saben si ir por Cuna o por Sierpes. Se lo piensan mientras miran las setas de Metropol. "No está mal".
"Rafaelito, voy a seguir yendo a tomar los tintitos. Y desde que salió alcalde, todavía lo estoy esperando". Rafael Ramírez tiene un puesto de delicatessen en el mercado de la Feria. Zoido no ha vuelto "pero Gregorio Serrano, al que han hecho concejal de todo, sí viene de vez en cuando". A su lado, Antonio Gómez Coto, de la frutería Isidro, pela cebollas de Salamanca y las deja como cristales de Bohemia. Aporta una visión inédita del alcalde de los cien días. "Le llevamos la fruta y la verdura al equipo de la película El dictador al rodaje de la plaza de España. Un día vi a Zoido haciendo footing en el parque de María Luisa". Esperan que pase por la calle Feria antes de su presencia en el cortejo institucional de la Iniesta el Domingo de Ramos. "Hasta ahora no se ha notado nada", dice Antonio. "La gente se queja por el problema de los aparcamientos".
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