La juez eleva a cuatro el número de imputados por el brote de legionela
El director del hotel Macarena dice que no tenía constancia de la presencia de la bacteria en las torres de refrigeración, mientras que la responsable de la empresa de mantenimento se niega a declarar
La juez de Instrucción 15 de Sevilla, Silvia Soto, ha imputado a otros dos trabajadores de mantenimiento del hotel Macarena por el brote de legionela que causó cuatro muertes y afectó a otras quince personas entre septiembre y octubre de 2009. Con estos dos empleados, son ya cuatro las personas imputadas en esta causa, después de que también lo estén el director del hotel y la responsable de la empresa externa que tiene contratada la cadena Sol Meliá para el mantenimiento de sus hoteles en toda España.
El brote de legionela que causó las cuatro muertes fue detectado en una de las torres de refrigeración del hotel Macarena, donde se halló la misma cepa de la bacteria que en los pacientes contagiados. La juez que instruye el caso había citado ayer a declarar al director del hotel y a la jefa de la empresa de mantenimiento, mientras que los dos trabajadores del establecimiento habían sido en principio llamados a declarar como testigos pero su calificación ha cambiado a la de imputados, por lo que no declararon ayer. La juez ha vuelto a citarlos para el día 12 de julio.
Por su parte, la responsable de la empresa de mantenimiento de la cadena Sol Meliá se acogió a su derecho a no declarar, pese a que en un principio lo había hecho ante la Policía Judicial, según informaron a este periódico fuentes del caso. Por tanto, el único que declaró ayer fue el director del hotel Macarena, que en líneas generales se ratificó en su declaración realizada ante los agentes de la unidad de la Policía Nacional adscrita a los juzgados.
El director del establecimiento dijo a la juez que no tenía conocimiento de la presencia de la bacteria en las torres de refrigeración del hotel y explicó que quien tenía que realizar las revisiones periódicos era la empresa externa contratada por la cadena Sol Meliá para el mantenimiento de las instalaciones y la limpieza de las torres de refrigeración, una entidad que tiene su sede en Valencia y que fue contratada por el jefe de compras de la cadena hotelera.
El máximo responsable del hotel también admitió que no pidió un contraanálisis de las muestras encontradas en las torres de refrigeración, después de que el laboratorio bacteriológico del instituto Carlos III de Majadahonda (Madrid), dependiente del Ministerio de Sanidad, confirmara que la cepa hallada en el Macarena era la misma que la encontrada en los pacientes contagiados.
Esto contradice lo expuesto públicamente por la cadena Sol Meliá, quien a través de un portavoz solicitó un contraanálisis y expresó sus dudas de que la bacteria fuera encontrada en el hotel puesto que ninguno de los empleados y clientes se contagió de legionelosis pese a que la media de ocupación del hotel en septiembre de 2009 fue de 400 clientes diarios. Sin embargo, ese contraanálisis nunca ha sido solicitado al juzgado que investiga las cuatro muertes.
La mayoría de los afectados fueron personas mayores con enfermedades crónicas respiratorias que se agravaron al ser contagiados por la bacteria. Casi todos residían en zonas próximas al hotel y muchos de ellos eran vecinos de la barriada del Carmen. Tres personas, una de las cuales no sufría ninguna enfermedad anterior, murieron en septiembre y una cuarta lo hizo en octubre, mientras que otras 15 tuvieron que ser hospitalizadas. Seis de los afectados ejercen la acusación particular a través de los abogados Ramón Escudero y Pedro Domínguez.
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